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24 feb. 2016

La noticia más actual sobre el Calypso de Cousteau:EL CALYPSO VUELVE A NAVEGAR.

El Calipso, la mítica nave de Cousteau, vuelve a navegar



Veinte años después del accidente que sufrió en Singapur, el buque cumplirá el sueño del viejo oceanógrafo, que siempre quiso que se restaurase y fuera dedicado a la ciencia y la educación;

El nuevo Calypso navegará este primer trimestre de 2016

Ha sido una lucha de 20 años que, por fin, acaba bien. En este arranque del 2016, el mítico barco de Jacques Cousteau, el Calypso, tendrá una nueva vida, exactamente cuando se cumplen 20 años desde su accidente en Singapur. Después de explorar la posibilidad de un futuro monegasco para el legendario buque se ha podido adoptar otra solución para salvar el Calypso.
Francine Cousteau, presidente de las Asociaciones creadas por el Comandante ha estado luchando durante 20 años para salvar el barco. La Sociedad Cousteau compró gracias a Loel Guinness en 2005 por el simbólico precio de un euro, para seguir sirviendo a la ecología a través de los océanos del mundo.
El naufragio del Calypso en 1996
El naufragio del Calypso en 1996
Miles de fans de todos los países han proporcionado apoyo moral para que el Calypso navegue de nuevo. Los costos considerables relacionados con este proyecto, hicieron que debiese parar a lo largo de estos 20 años, a pesar de las ayudas como la de Guinness, que fue mecenas del viejo profesor Cousteau.
Pero en su nombre, Francine Cousteau fue capaz de convocar en la misma mesa a clientes internacionales con ofertas muy generosas de colaboración y muy motivados, dispuestos a compartir algunos de los objetivos de la Sociedad Cousteau.
Después del largo proceso, al final del primer trimestre de 2016, el Calypso dejará los astilleros de Concarneau y comenzará su nueva vida. Además del casco histórico de la embarcación y su equipo, el Calypso estará equipado con dos motores comprados a Volvo en 2009.

Motores nuevos

Francine Cousteau, explica: «Cuando regrese el Calypso al Mediterráneo, navegará alimentado por sus propios motores, como siempre quiso el Comandante Cousteau. Me complace especialmente anunciar esta gran noticia, después de 20 años de lucha contra la adversidad y giros del destino. Doy las gracias a todos los que nos ayudaron y les invito a aquellos que comparten nuestra alegría a unirse a nosotros».
Así languidecía el buque abandonado, en dique seco
Así languidecía el buque abandonado, en dique seco- ABC
El barco vivió pendiente de duelos judiciales, de los que se ha salvado gracias al tesón de Francine Cousteau. En 2007 había sido trasladado a Concarneau para su restauración en los astilleros Piriou y su reconversión en un buque-museo itinerante para la divulgación científica. Pero la crisis y el alto costo del proyecto acabaron abandonados como el casco, oxidado en el astillero.
Se pensó en un museo estático, y en uno itinerante después. Ahora la historia acaba en final feliz y el barco volverá a navegar al servicio de la ciencia y la ecología.
En enero de 1996, un año antes de la muerte de Cousteau, una barcaza colisionó con el Calypso y lo dejó inútil. El viejo oceanógrafo dejó escrito tras el naufragio que le gustaría que sus restos se dedicaran algún día a la educación y de la ciencia oceanográfica. Por fin ese sueño se ha cumplido.
La información relativa a la evolución de Calypso se publicará periódicamente en la web de Cousteau:

HISTORIA DEL CALYPSO Y LA DE SIMONE, LA ESPOSA DE J. COSTEAU



UNA HISTORIA POCO CONOCIDA
(gracias Alejandro Bertocchi)

J
acques Yves Cousteau pasó toda su vida en el mar, no contento con inventar los equipos de buceo actuales recorrió el mundo, a bordo del Calypso para enseñarle a la humanidad la grandiosidad de los océanos.
Muchos hombres y mujeres crecimos entre sus imágenes, muchos fuimos contagiados por su "fiebre de mar", jugábamos de chicos a ser buzos del Calypso, conocíamos todas sus historias, vivimos todas sus inmersiones.
Pero la mayoría de la gente jamás conoció la historia del día que el Calypso se perdió, de aquel día que pudo ser el último día de una historia que aún no había comenzado.
Terminaba la década de los 40, no era una época fácil en Europa.
La segunda guerra mundial había dejado a Francia en ruinas. Jacques Cousteau, un joven oficial de la marina decide dar un vuelco a su vida, con la ayuda de sus amigos y un esponsor secreto, compra un viejo dragaminas fuera de servicio y lo bautiza "Calypso", renuncia a la marina y convence a un grupo de buzos para acompañarlo en la gran aventura: recorrer los mares del mundo filmando los fondos oceánicos.
Todos sus ahorros se gastaron en equipamientos, vendió su casa para costear el viaje, todo su pasado y su futuro estaban puestos en ese viejo barco.
Partieron rumbo al Mar Rojo donde planeaban filmar su primera película.
Al llegar anclaron el barco cerca de la costa de Egipto y todos los hombres fueron al agua; en el barco sólo quedó la esposa de Cousteau, Simone.
Mientras que los buzos estaban bajo el agua, el cielo se cubrió de nubes, la superficie del mar se encrespó, comenzó a soplar un fuerte viento.
Los buzos no pudieron volver al barco, nadaron hacia la costa. Una vez ahí contemplaron al Calypso que se sacudía con cada golpe de ola, tironeando el cabo del ancla que se rompería inevitablemente.
Cousteau temía por su esposa, una mujer delgada que no tenía idea de barcos ni de navegación.
Los buzos, presos de impotencia, esperaban la rotura del cabo del ancla para ver como todas sus ilusiones se hundían con el viejo buque.
El cabo se rompió en un estallido seco, e inmediatamente se escuchó el motor del barco que se ponía en marcha, viraba a babor y se internaba en el mar de frente a la tormenta. Al timón estaba Simone Cousteau, y no parecía estar dispuesta a dejar hundir al Calypso. Como no sabía nada de náutica, decidió ir mar adentro, donde no podría chocar con nada.
Viajaba hacia la tormenta.
Ocho horas duró la lucha entre el viejo dragaminas y el mar, ocho horas donde una mujer sola, que nunca antes había estado en un barco, sacaba fuerzas de la nada para evitar que los sueños de su marido se hundieran ese día.
Cuando la tormenta terminó, llevó el barco hacia la costa que se veía a la distancia, pero como no lo sabía atracar y ya no tenía ancla, simplemente lo dejó flotar a la deriva con el motor apagado, esperando que los buzos, que miraban la maniobra desde tierra, se pudieran acercar a nado. Al llegar encontraron a una Simone sonriente que, ante la sorpresa de todos, los recibió con café caliente.
Pasaron muchos años, y el viejo dragaminas se convirtió en uno de los buques oceanográficos más famosos del mundo, navegó por todos los mares y visitó todos los puertos. Cousteau adquirió fama internacional. En 1980, en un reportaje, un periodista le preguntó si era difícil comandar el Calypso, Cousteau contestó:
"No, si está Simone a bordo, ella es la cocinera, la madre de treinta marineros, la que aconseja, la que pone fin a las peleas, la que nos manda a afeitar, la que nos reta, la que nos acaricia, la peluquera de a bordo, nuestra mejor crítica, nuestra primera admiradora, la que salva al barco de las tormentas.
Ella es la sonrisa cada mañana y el saludo antes de irnos a dormir.
El Calypso podría haber vivido sin mí... pero no sin Simone"
Una mujer que vivió entre cámaras y nunca se dejó fotografiar, no figuró en ninguna de las enciclopedias del Calypso, se negó a ser vista en las películas, y la mayoría de la gente nunca vio su cara.

Nuestro homenaje a Simone Cousteau... y a todas esas mujeres que trabajan desde el silencio y a quienes las saben valorar....

Así languidecía el buque abandonado, en dique seco

La ultima noticia sobre el calypso.

2 feb. 2016

El alejado costado marino.Articulo Diario El Observador.

Por Ivan Trujillo
Uruguay vive la mayor parte del año de espaldas al mar. En verano nos enteramos de que hay un mundo ignorado que entra en contacto con nosotros