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26 ene. 2013

FARO DEL CERRO Y DE LA ISLA DE FLORES.POR ISIDORO DE MARÍA


LA FAROLA DEL CERRO.
(*)ISIDORO DE MARÍA:Montevideo antiguo.Tradiciones y recuerdos. 1a edición 1887)


La farola del Cerro fue el primer faro que hubo en el Río de la Plata.
En el año 1799 se presupuestó la obra en 1661 pesos, dándose comienzo a ella por el año 2.
En el año 4 estaba concluida.
Al principio fue de luz fija, Iluminándose con candilejas de barro.
El padre Arriera, hombre inteligente, se propuso arreglarla de otro modo, haciéndola girar por medio de cuerdas. Y así, gracias a su mecanismo, la luz de la farola fue giratoria.
Pero años después, en tiempo de los portugueses, dejó de haberla ni fija ni giratoria, porque se dió al trasto con la Linterna, como decía el príor del Consulado el año 17, y no se rehabilitó para el servicio hasta septiembre del año siguiente, mediante su recomposición, en que tuvo principal parte nuestro buen padre don José Arriera, que a todo se prestaba tratándose del bien, enseñándolo como preceptor de una escuela a practicarlo con su ejemplo a sus discípulos, haciéndose acompañar de los más aplicados en sus excursiones al Cerro.
Desde entonces desaparecieron las candilejas de la farola, sustituyéndose con alumbrado de aceite, sirviendo la luz fija de nuestra atalaya, de guía al navegante del Río como mar descubierto por Solís que baña nuestras costas. Surgió con ese motivo la idea de llevarse a cabo el establecimiento del faro en la Isla de Flores, iniciado desde últimos del siglo pasado.

De cómo perdimos parte de nuestro territorio a cambio de un Faro.

Pero no había fondos para emprenderlo, y de ahí vino el convenio secreto celebrado el año 19 entre el Cabildo y el barón de la Laguna, prometiendo proporcionarlos, a cambio de que se reconociese como perteneciente a la provincia de Río Grande el territorio comprendido entre los ríos Cuareim y Arapey de la Cisplatina, en compensación de los gastos que ocasionara la construcción de la farola de la Isla de Flores, incluso los de la pacificación, la que trataremos más adelante.
Corría el año 1836 cuando una centella vino a inutilizar la farola del Cerro, interrumpiendo su servicio por un tiempo. AIlá fue otra vez nuestro padre Arriera a componerla. 
Cinco meses duró la interrupción, hasta que al fin, en Junio de ese año, quedó completamente restablecida para el servicio, bajo la dirección del buen Arriera. Como unos 15 días se alumbró con 6 u 8 quinqués, pero por la economía de aceite quedó reducida a sólo dos.
Siete años después, su luz se eclipsó por completo, a causa de haber sido destruida la farola el año 43 por los fuegos de los sitiadores de esa época, no volviendo a restablecerse hasta el 52, en que volvió a funcionar sin interrupción.

(*)Isidoro De María (18015-1906). Tipógrafo, periodista, memorialista, político, historiador, Cronista de la Patria Vieja, conoció a buena parte de las figuras históricas que participaron en el proceso fundacional de la República y fue testigo de las primeras décadas de su historia. Intervino en la creación de múltiples periódicos de los que fue redactor, dejando en ellos una enorme cantidad de artículos que, con sus libros y variados escritos, constituyen una obra particularmente considerable. Como inspector de escuelas y autor de textos para la enseñanza, se destacó por sus ideas de avanzada. De acuerdo a Pivel Devoto, es el representante más auténtico de nuestras tradiciones, impregnada toda su obra "de un sentimiento de ingenuo amor al pasado que la llena de encanto y la hace perdurable."