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15 ago. 2013

La Casa Lussich

 DE VISITA EN LA "CASA LUSSICH"
REVISTA LA ALBORADA

LA CASA NAVIERA DE LOS SEÑORES MANUEL Y ANTONIO D. LUSSICH.
 Su importancia.- La segunda del Mundo

 Es preciso hacer patria y nadie con mayor motivo que los orientales, quienes en su corazón no abrigan sino altas y grandes aspiraciones, quienes eligen para emblema de su bandera y escudo, nada menos que al astro Rey y que deben su constitución, independencia y libertad no á ajenas ayudas, ni á grandes ejércitos, sino al levantado espíritu y heroico valor de treinta y tres ciudadanos que tiene la grandeza épica de poner con su brío los sólidos fundamentos de la existencia de una patria libre é independiente.
Antonio Lussich
 La República Oriental es el país de los grande alientos, pues no existe corazón más generoso que el de los orientales, así es que nada tiene de extraordinario el que don Felipe Lussich hace cincuenta años , y sus hijos don emprendieran y llevasen a resultado feliz el impulso de sus generosos sentimientos altruistas, dotando a su país de una empresa de salvamentos marítimos, que por su importancia es hoy la segunda del Universo.
 El nombre de los señores Lussich y el de sus marinos es citado con veneración por quienes conocen lo mucho que la humanidad entera tiene que agradecerles, pues sus victorias, al contrario de las de los Césares y Alejandros, no se obtiene matando, sino antes bien arrancando vidas á la muerte.
Cubierta del vapor Huracán
 La misión de los grandes héroes de la Historia ha sido la gloria, pero que la muerte y la sangre han empañado, -la de la casa Lussich es misión salvadora de vida y de salud.
 Los señores Lussich, hombres populares hasta dejarlo de sobra, pues conocidas son sus ideas de progreso y sus sentimientos de noble altruismo y generosidad, que de todos son apreciadas , no han vacilado en afrontar sacrificios de todo género, ni en dotar á esta República de una empresa, cuyo solo fin y objeto se reduce á arrancar su presa humana á las hirvientes olas del proceloso mar. Para los marinos y los barcos de la casa Lussich, ni hay vientos ni tempestades, no hay más que el cumplimiento del deber, el amor á sus semejantes y la caridad, y con tales ideales nada les turba y nada les espanta, como dijo Santa Teresa.
A todo se atreven, no hay abnegación de que no sea capaces, y como buenos cumplen su hermosa tarea, que no sólo les honra , sino que honra también á esta tierra, cuna y origen de toda empresa grande.

 Comisionado por LA ALBORADA, con el fin de curiosear un poco sobre lo que es la casa Lussich, nos avistamos días pasados con el señor Enrique Lussich, gerente de la casa y encargado del escritorio sito en las calles Cerro y Cerrito, el cual con amabilidad exquisita nos brindó toda clase de facilidades para que de visu pudiésemos tomar cuantos datos fuesen precisos y así poder ofrecer á nuestros favorecedores una completa información, respecto á los elementos materiales con que para sus nobles fines cuenta la casa Lussich.
El Capitán Benito Borrazás al mando del Huracán
Y acompañados de nuestro fotógrafo oficial, Ramón Blanco, de la firma Blanco y Padilla, nos fuimos armados de cámaras fotográficas y demás pertrechos, á pasar revista á la brillante flota de la casa Lussich. Llegamos al kiosco del muelle Cámaras, y allí nos encontramos con el popular y simpático capitán Borrazás, Lord del Almirantazgo, de la empresa Lussich, el cual nos presentó á uno de los jefes de la casa, al señor don Manuel Lussich, hombre de aspecto agradable, conversación amena, bondad característica y jovial naturalidad que encanta.
Para don Manuel todo es sencillo, todo es natural y todo es fácil, y si se trata de servir á cualquiera. Tanta es su bondad que al hacer un favor cree que no hace sino cumplir con un deber. Borrazás es el verdadero tipo del lobo de mar, es el hombre cuyo rostro está curtido con el soplo feroz de innumerables tempestades, pero en sus claros y alegres ojos no se ve sino calma perfecta, y el reflejo de un alma capaz de todas las honradeces y todas las abnegaciones.
El carácter de los marinos es triste y soñador, por lo general, pero el de Borrazás es alegre y jovial, debido sin duda á la satisfacción que inspira el sentimiento del deber cumplido y del bien practicado. Pusieron á nuestras órdenes un bote, piloteado por el viejo Daniel Capielle, que lleva 23 años al servicio de la casa Lussich, después de haber dado la vuelta al mundo cuatro veces, y su hijo José, cuyos retratos publicamos, y bajo los rayos de un sol de justicia nos dirigimos , á fuerza de remo, á bordo del “Ciclón”.
Allí nos encontramos con el buzo José Merlino, de nacionalidad italiana, que después de haber practicado cuarenta salvatajes en Europa, hace ocho meses entró á servir en la casa Lussich. Hallábase, por casualidad, ataviado con su traje de plougeur, pues se disponía á bajar según su tecnicismo sui géneris, para limpiar los fondos del “Ciclón” , y así no sólo nos fue fácil obtener la interesante fotografía que ofrecemos, sino que también pudimos observar su indumentaria. Compónese ésta de un traje de lona embreada de una sola pieza, que cubre todo el cuerpo , salvo la cabeza y las manos, teniendo alrededor del cuello un anillo de caouchut rojo y un aro de bronce con ganchos, que es donde va encajada á tornillo la escafandra ó casco de bronce también, con tres especies de ventanas circulares cubiertas de fuertes cristales, que permiten ver al buzo cuanto le rodea.
 El traje se completa con unas botas con suelas de plomo y unos pesos del mismo metal ( de unos 100 kilos) que lleva sobre el pecho y espalda en forma de escapulario. Una cuerda gruesa , que sirve de telégrafo ó teléfono, pues por ella se transmiten las señales y un fuerte cuchillo-puñal, con su vaina metálica en la que se halla atornillado , en lo que constituye todo el resto. Este cuchillo sirve para defenderse de las acometidas de los grandes monstruos marítimos y para los demás usos indicados para el cuchillo. Lanzase al agua el valiente Merlino, y entonces pudimos observar el “Ciclón”, con el debido detenimiento. Vimos que se halla dotado de 3 bombas de 12 pulgadas de diámetro, cuyo objeto es achicar el agua de los buques náufragos, las cuales están servidas por calderas portátiles, que están en la “Albatros” y que cuando llega el caso son cargadas por los guinches y puestas en condiciones de funcionar, tan sólo en breves instantes.
En el “Ciclón” vimos a Sarah , hermosa y valiente perra, cuyo retrato ofrecemos, la cual, aparte de haber salvado de una muerte segura á dos hombres que se ahogaban, es más marinera que el más curtido marinero, pues ella lleva cabos con los dientes y los amarra, valiéndose de la boca y de las patas, como lo pudiese hace cualquier ser racional. Tiene por competidor al perro Baratieri, embarcado á bordo de la chata “Lavalleja” que cuenta iguales méritos y habilidades en provecho de la humanidad y de la casa Lussich.
Después de haber sacado algunos grupo fotográficos nos dirigimos al “Huracán” , que es la nave capitana de la casa. En ella no sólo se cuenta con todos los elementos necesarios para un salvamento, sino que reina un confort lujosísimo y cuantos medios pueden precisarse para atender á la manutención y transporte de gran número de personas, llegado el caso, por muchas que sean. para zarpar, sea para donde sea. Cuenta á su bordo, como el “Ciclón”, un reflector eléctrico, cuya potencia luminosa alcanza a tres millas; abrigos, ropas y botiquín para quien de ello necesite, una cámara fotográfica , que es el notario que levanta acta gráfica de cuanto hacen la casa Lussich y sus bravos marinos, teléfonos, biblioteca, dínamos modernos, cañones lanza cables, de alcance de 300 a 600 metros, con viento contrario, y de 1000 si el viento favorece, arpones para cazar lobos, aparatos de pesca de toda clase, dos máquinas para buzos que pueden suministrar aire a cuatro de ellos, y en una palabra, cuanto puede requerirse par el objeto, que el “Huracán”, como el “Ciclón”, están llamados á desempeñar. En estos dos vapores, y en la “Albatros” y en la “Marianita”, antes “Birger” y “Neptuno” respectivamente, y que hoy sirven de depósito de material de salvamento, pudimos ver que la casa cuenta con un material completísimo, para cuya adquisición no se han omitido ni gastos ni sacrificios sin reparar en precio.
 Vimos tres calderas portátiles de 20, 16 y 12 caballos cada una, que sirven para proporcionar fuerza para el funcionamiento de bombas y guinches, caños de bombas (cada una tiene cinco de goma y nueve de acero) de varios diámetros y provisto todos de los correspondientes chupadores, juntas y tornillos. Por un ingenioso mecanismo pueden emplearse mangas agotadoras de varias clases, son las que se cuenta, y reparar una avería en cualquier momento, pues para ello hay piezas de recambio, 1000 pies de tubo de goma, fabricados para resistir las presiones más altas, 1100 pies de manguera de bronce, que ni se raja ni se estropea, gracias a su ductilidad (vale una libra el pie) una máquina filtradora de agua que en diez minutos convierte en agua dulce la de mar, sin la más pequeña incrustación de sal en su caldera, comprada en 7500 pesos oro á la casa Ferry – Wather de Londres; 4 máquinas más para buzos, anclas , hasta de 2 toneladas, cables de cuerda y de alambre , de 12 pulgadas, capaces de levantar pesos hasta de 180 toneladas, cables submarinos, aparatos telegráficos y telefónicos, salvavidas, botes de todas clases y sistemas , chapas de acero, topes, tapones, palos, cuñas, etc. etc., y en una palabra, todo cuanto puede precisarse para un salvamento. Tiene también la casa depósitos de auxilio y chatas carboneras en la Punta del Este, El Banco Inglés y Cabo Santa María.

 Abandonamos el “Huracán” y uno por uno tuvimos el gusto de visitar todos los barcos de la casa siendo amenizada nuestra marítima tarea por las felices ocurrencias del viejo botero Daniel, que italiano de origen, olvidó su idioma sin aprender por completo ninguno de los varios que conoce, de manera que su alegre charla resulta un pot-pourri filológico, que nadie entiende, pero que á cualquiera hace gracia.
 Entre los barcos visitados recordamos los siguientes vapores: “Tabaré”, para carga y pasajeros; “Emperor”, buque de remolque exclusivamente, hoy en reparación; “Corsario”, de carga, remolque y salvamento; el “Solís” , destinado á igual objeto que el anterior, “Plata”, “Tiburón”, “Cóndor” y “Pampero”, que son destinados para remolque, pero que como todos los buques y marinos de la casa sirven para todo, cuando el caso llega. Vimos la “Albatros” (antes “Birger” , barca noruega salvada por la casa y adquirida luego en remate) y la “Neptuno” (antes “Marianina”) destinada á depósito de material de salvatajes, de 1500 toneladas y de 1.000 de desplazamiento respectivamente; el “Antonio F. Braga”, “Arturo”, “Atahualpa”, “Carolina”, “Luciano Santos”, “Punta Ballena”, “Buenos Aires”, “Santos Vega”, y “Rápido”, barcos de vela, cuyo destino es solo el auxiliar en los salvamentos; vimos también los 13 queches, empleados en el tráfico del puerto, para carga y descarga, “Filomena”, “Luis Puig”, “Charrúa”, “Angelita”, “Pacífico”, “Manuelita”, “Salvador”, “Lusitano”, “Felipe”, María Antonia”, “Diablo”, “Garibaldi”, “Perseverancia” y “Celia”.
 Después de este prolongado visiteo naval, dejamos la tarea y al siguiente día, volvimos á emprenderla nuestro fotógrafo Blanco y el que esta crónica escribe, aún cuando el ardiente sol nos había dejado á mi y á Blanco , no ya blancos sino muy morochos, el día anterior. Empezamos nuestra visita por el arsenal ó varadero que está á cargo de los simpáticos y laboriosos capataces Esteban Tugnitza y Bartolomé Montaner que capitanean una verdadera legión de operarios, que los adoran como adoran también a los señores Lussich, que los miman , atienden y quieren como a verdaderos hijos.
Allí no hay ni puede haber, huelgas, existe mutuo cariño, mutuo respeto y amor al trabajo, de modo que unidos patrones y obreros á un solo y noble fin, el cumplimiento del deber todo se realiza sin dificultades no contratiempos. En una palabra, los talleres de la casa Lussich son un modelo de establecimientos industriales, donde nadie se ocupa de otra cosa que de hablar poco, trabajar mucho y trabajar bien. Salimos del Varadero y fuimos , siempre en compañía de nuestro viejo botero, á visitar las 28 chatas con que cuenta la casa que llevan los siguientes nombres: “Plutus”, “Santa María”, “Kermesse”, “La Teja”, “Verano”, “Otoño”, “Primavera” , “Invierno”, “Calma”, “Tempestad”, “Carabela”, “Pinta”, “Niña”, “Lavalleja”, “Punta del Tigre”, “Martín Fierro”, “Adriático”, “Carmen”, “Lola”, “Hilda” “Microbio”, “Teresita”, “Benedetta”, “Día” , “Miquelín”, “Ganadera”, “Estanciero”, y “Rural”, destinadas estas tres al embarque de hacienda.
 Visitamos más tarde las balandras “ La Vieja”, “Gómez – Uriarte”, “San José” y “Curso Forzoso” convenciéndonos de que forzosamente hay que rendir tributo de admiración al orden, aseo, cuidado y disciplina que reina en toda la flota de Lussich, y que hace de sus barcos verdaderas alhajas, que no obstante su coqueto modo de presentarse , sirven lo mismo para lucir sus galas en plena calma que para arrostrar los furores del viento en medio de la tempestad.

  En total suma el tonelaje de los buques de la casa, la respetable cifra de 11,800 toneladas De peso, equivalentes, en número redondos, á unas 24.000 toneladas de desplazamiento o tonelaje de medida, lo cual hace que esta empresa sea la segunda de todo el mundo, destinada al objeto á que la casa Lussich se dedica, esto es , á salvamentos. En esta importante casa todo está aquilatado y señalado con tan perfecto orden que no cabe más.
 Allí trabajan todos, y cada cual tiene su misión, desde los patrones hasta el último operario . Don Antonio Lussich, se ocupa de la Bolsa, llegadas y salidas de paquetes y de los salvamentos en general, que ordena y dirige desde su mesa, siendo el brazo ejecutor el benemérito y valiente Borrazás. 
Don Manuel Lussich, dirige los asuntos de la casa, secundado por su simpático hermano don Enrique, que es el jefe del escritorio central. De la exportación y cobro de lanchajes y remolques se ocupa don Francisco Ferro; de las cargas y descargas en el muelle de Cámaras, don Juan Rotondo , y de la caja para cobros y pagos, el cajero don Eduardo Puente, siendo secundados todos ellos en sus tareas por los dignos empleados de la casa, señores José Paz, que es quien se entiende con el mercado de frutos, ferrocarriles, etc., Ernesto Bartolozzi, Benito Borrazás, Domingo Raffo, Antonio Fazzio, Jerónimo Traverzzo, José Canosa, Francisco Roura, Claudio Acordagoitia, Bartolomé Montagner, Julio Preve, Natalio Rigneti, César Rigneti, Vicente Serra, Juan Reyné, Esteban Tuguitza, Francisco Delira, Pascual Simeoni, Francisco Scalesi, Bartola di Sacchio, Santiago Giundelli, Carlos Croff, Micurischisch Plaffs, José Calabria, Francisco Diracca, Agustín Bernassa, Sebastián Baschieri, Jorge Lisanes y Nicolás Yedrarecki.
 La casa Lussich ha llevado á efecto un sinnúmero de salvamentos entre los que recordamos los de la barca noruega “Biger”, naufragada en el Banco Inglés, las inglesas “Mabel”, “Agria” y “Georgina”, el vapor nacional “República”, el “España”, el acorazado brasileño “Solimoes” y el paquete de la misma nacionalidad “Pelotas”, el vapor ingles “Bellowa”, naufragado en Punta del Este; el “Paraná”, que no obstante de haberse partido en tres pedazos, fue salvado con toda su carga tras un mes de rudos trabajos en pleno temporal; torpedera argentina “Rosales”, lugre inglés “Kefir – Chieff”, crucero “Maipú”, vapor “Hero”, cañonera “Rivera” de la armada nacional, y otros muchos que han hecho acreedores á los señores Lussich de las siguientes recompensas: 2 cruces españolas del Mérito Naval. 5 Medallas de oro y 3 de plata del gobierno inglés. 1 Medalla de oro de la “Sociedad Española de Salvamento de Náufragos”. 1 Cruz de la “Legión de Honor” del gobierno francés , y otras muchas con un sinnúmero de notas laudatorias de todos los países y de todos los gobiernos.
 Entre los numerosos é importantes salvatajes llevados á cabo por la casa Lussich, muchos de los cuales enumeramos más arriba, merecen mención especial los que tienen relación con los naufragios del vapor ingles “Bellowa”, Paraná” y cañonera nacional “General Rivera”, ida a pique esta última á consecuencia , como se sabe, de la explosión que hubo á bordo y que produjo tanta consternación por las víctimas que hizo. El primero de los nombrados, el “Bellowa”, naufragó hace algún tiempo en Punta del Este, lugar sumamente peligroso por su fondo rocalloso y poco accesible, mucho más en tiempos malos, á objeto de concurrir al socorro de alguna embarcación victima d. a. Este funesto lugar de triste memoria para los navegantes, que á pesar de su faro ha sido la desgracia de muchos buques, compelidos a él por las fuerte corrientes que allí reinan y por las nieblas, siempre más densas en el mar, que borran el camino y hacen perder el rumbo y destruyen las señales de la costa, anunciadoras de peligros.
 El “Bellowa” se encontraba en situación dificilísima , acentuada más aún por el recio temporal reinante, que batiéndole por todos los flancos, lo hizo pedazos, se puede decir, sobre las rocas, hasta hacer inútil los trabajos de salvamento. Sin embargo , la valiente flota de la casa Lussich arremetió con la empresa difícil de salvar el valioso cargamento que llevaba , ya que no era posible hacer lo mismo días con el barco. Después de muchos días de incesantes y cruentos trabajos por todos los medios posibles, se consiguió arrancarle al amar una parte importante de su víctima, cual era la carga, que en numerosas chatas se consiguió traer a lugar seguro en Montevideo. La salvación de la carga del vapor “Paraná” encallado y naufragado en la Isla de Lobos, en pleno temporal, fue obra meritoria que efectuó la flota Lussich.
 El objeto primordial que llevó á los vapores y elementos de esta casa al lugar del siniestro fue el de proceder á la desencalladura del buque, trabajándose con tal objeto al azote de recios temporales por espacio de muchos días. Mas todos los esfuerzos que se hicieron fueron infructuosos. El barco se partió en tres pedazos, y hubo que conformarse con el salvamento del cargamento, el que después de mucho tiempo de lucha, hasta un mes. Se consiguió librarlo en su casi totalidad. La otra empresa meritoria llevada á cabo en la medida de lo posible, fueron los auxilios prestados á las víctimas de la explosión de la cañonera “General Rivera”, inmediatamente después de ocurrida ésta, y que gracias á ellos, conjuntamente á los brindados por algunas otras embarcaciones , consiguiese que el número de víctimas no fuese mayor que el irremediable.
 Después la numerosa flota de los Lussich, que nuestros lectores pudieron contemplar en faena, en la amplia información que sobre el suceso dimos á su tiempo, se entregó con todo empeño a poner á flote al desgraciado barco de nuestra exhausta escuadrilla nacional de guerra, lo que al fin consiguió (¡y qué es lo que esta casa no consigue!) – por dos veces, pues después del primer flote los males que había ocasionado la explosión en el casco del barco, la precipitaron de nuevo al fondo del agua. Tantos méritos conquistados por esta importante casa de salvatajes, nos movieron, como revista nacional, á tributarle, en nuestro modesto alcance con la presente información, nuestro sincero aplauso, para hacerle repercutir como un acto de justicia en todos los puntos del globo á donde alcanza nuestra esfera de acción.
 ¿Se podrá imaginar siquiera partiendo de lo que dejamos apuntado, las incalculables misiones que está llamada á desempeñar aún la casa Lussich Hermanos para honra suya y honra nacional?. Verdaderamente orgullosa debe estar esta tierra al contar con elementos tan valiosos para el bien general como los que, gracias á las generosas iniciativas de los señores Lussich pone al servicio de la humanidad entera. Orgullosos deben estar de su obra los señores Lussich y los valientes marinos que capitanea el bizarro y generoso Borrazás, de quienes estamos nosotros sinceramente agradecidos, por las infinitas atenciones de que hemos sido objeto, amén de todo su numeroso personal dependiente. Gracias mil á todos, y todos ellos crean que emborronar cuartillas para tratar de asuntos tan dignos de atención y de elogio como éste, constituye un honor para esta Revista y para … NEPTUNO.
Adaptación FP

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