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12 jun. 2012

Jaime Carrau un referente de la Cultura Marítima y Portuaria Parte 9

Parte 8

Parte 9
La Empresa de Navegación Trébol

Montevideo 3 de Noviembre 2011

 Mi Querido Amigo Fernando:
 En la República Argentina hacia fines de 1970, prácticamente habia desaparecido el alto cabotaje privado, entre los puertos de Bs.As., y Ushuaia. No asi el cabotaje de los rios interiores que siempre fue desde la época del primer adelantado español, Don Pedro de Mendoza,  y sigue siendo importantisimo, sobretodo hoy dia, donde los convoyes, de lanchas con remolcadores de empuje, y desde Buenos Aires hasta Bolivia y Paraguay, suman ya millones de toneladas, pero este no es nuestro comentario de hoy. Decíamos que a fines de los 70 el alto cabotaje al sur habia desaparecido y privados, solo quedaban el Lucho Sexto, que navegaba a veces, porque sus armadores estaban fundidos, y la flota mercante de la Armada Argentina, llamada Transportes Navales. Estos Transportes Navales se dedicaban por sobre todo a los suministros que necesitaba la Armada, y quedando espacios libre, llevaban mercancías generales para particulares, regresando del sur a Buenos Aires principalmente con lana, que iban recogiendo en las estancias que daban al Canal de Beagle, pero a veces los estancieros llegaron a juntar tres cosechas para que un buque llevara la carga al Río de la Plata.
 Un par de amigos míos y yo naturalmente observamos que estaba a la venta el vapor Trébol, y que si bien era pequeño, dado podía levantar un peso muerto de 800 toneladas, podía competir muy bien al camion sobretodo en tiempos de invierno, en donde la nieve, llegaba a paralizar por días las carreteras, todas ellas de ripio, o en algunas oportunidades simple tierra. El sur argentino no tiene industrias salvo muy especificas y desde Buenos Aires había que llevar desde el agua mineral, los cigarrillos, infinidad de productos comestibles, y carga general, lo cual este transporte no dejaba demasiado beneficio, si, creaba antecedentes para en un futuro llegar a la alianza con el camión, y lograr de esta manera que el gobierno nos ayudara para construir buques porta camiones al sur, que era un buen negocio y el mercado lo estaba pidiendo a gritos. Los regresos, se hacían con madera, algo de lana, y caballos salvajes en cubierta para su matanza en frigoríficos de la Capital y su posterior exportacion a Francia, que era el gran mercado de consumo de la carne de caballo. Yo nunca probé la carne de caballo, dicen que es dulce, pero ideologicamente me resisto a comer la carne de un animal que fue el creador de todas las patrias del Cono Sur.
 Compramos el Trébol, empezamos trabajando bien, pero cada día era mas evidente que era pequeño y que precisábamos mayor tonelaje, lo que dio lugar a que compracemos el Mar Argentino que tenia un peso muerto de 1700 toneladas, pero por sobretodo tenia una magnifica ubicación de 3000 m3, que lo hacia muy apto para el tipo de cargas que iban hacia el sur, que eran livianas y de volumen. Los buques caminaban poco, 8/9 millas por hora, con buen tiempo, pero he llegado a leer una singladura del Trébol, donde en 24 horas retrocedio 24 millas debido a los fuertes mares y vientos de proa. Podríamos decir que desde Mar del Plata hacia el sur en general los tiempos son malos, y los vientos que soplan con intensidad durante el día entre Comodoro Rivadavia y Río Gallegos, si eran a favor bienvenidos, pero la mayoria de las veces eran en contra dado se reflejaban en la zona los muy malos tiempos que suele haber en la Antártida, y sobretodo en el Estrecho del Drake, en donde cada cuatro dias se reiteran los temporales dando lugar a dos días regulares, uno bravo, y uno con temporal desatado. Todo esto naturalmente se refleja en toda la costa patagonica. El otro grave problema son las mareas, que alcanzan hasta los 20 pies o mas según la epoca del año, por eso en las fotografias que van adjuntas, van a ver el Trébol como descargaba flotando o en seco como si fuera un dique, y peor pasaba en el Mar Argentino.
 En general el viaje redondo, duraba 30 días, pero con la particularidad, que era facil obtener entradas superiores a los 100.000 dolares, lo que nos permitía mirar con cada vez mas fe el futuro proximo.
 Pero como pasa en la Argentina ciclicamente, comenzaron los problemas, inflacion, cambios de Gobierno, cambios de política economica, y lo que habia comenzado muy bien que era el traslado de caños sin costura para YPF, para la extraccion de petroleo en la Bahia de San Sebastian que quedaba a pocos kilometros del Puerto de Rio Grande, se complico, nos empezaron a demorar el pago de los fletes, luego demoraron los pagos de los fletes de la madera, luego vinieron las huelgas de personal por la demora de cobrar sus salarios, y si bien logramos la felicidad mas grande de un armador, que es vender su flota cuando las cosas se ponen mal, logramos vender pero por el valor del pasivo, lo cual nos permitió cumplir con todas las responsabilidades y salir airosos pero perdiendo todo el capital que habíamos invertido.
 Trébol en Montevideo
 Trébol con cubertadas de carga
Trébol varado
 Adjunto van fotos de los dos barcos, primero el Trébol, en donde pueden observar carga trincada en cubierta por estar completa las bodegas, otra del Trébol descargando en Rio Grande con marea baja, con lo cual el buque quedaba en seco, otra del Mar Argentino también en Rio Grande en seco, en donde estuvo varios dias, porque según la epoca del año las mareas son mayores o menores y otra del Mar Argentino entrando en Comodoro Rivadavia, finalmente ya a mediados de los años 75 del siglo XX lo unico que quedo navegando fue Transportes Navales de la Armada, dado sus perdidas las pagaban todos los Argentinos.
Mar Argentino en Comodoro Rivadavia
 Mar Argentino varado
 Un negocio que empezó muy bueno termino siendo muy malo, pero para nosotros fue una gran experiencia, y un conocimiento fenomenal de los puertos del sur argentino y sus problemas, pero mas importante aun fue aplicar lo que mis mayores catalanes siempre decían, que había que hacer las cosas chicas como si fueran grandes para poder hacer las grandes como si fueran chicas. Una gran verdad que enseña a saber perder y no a amargarse por hacer malos negocios.
 Hasta tanto reciba un fuerte abrazo de su amigo Jimmy
Continuara
Fernando Pontolillo

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