Se produjo un error en este gadget.

14 jul. 2011

Los nombres del cerro de Montevideo:Walter Rela



Transcribimos un fragmento del libro "Exploraciones portuguesas en el Rio de la Plata" de Walter Rela:



Creo del caso destacar la evolución del nombre de nuestro Cerro epónimo, de la siguiente manera, el tenor de la compulsa de los antecedentes conocidos: Pinachullo Detentio, Monte Vidi, Monte de San Pedro, Monte de Santo Ovidio, Monte Seredo, Monte Vidio de Seredo, etc.

La denominación de Pinachullo Detentio figura en algunos antiquísimos gráficos: Kunstmann II y Canerio lo señalan en 1502, Waldsemuller en 1505 y 1516, Tolomeo en 1513 y Schoner en 1520,
mas Levillier –a quien sigo– solo ha encontrado en esas cartas la arcaica denominación y no en escritos de ese tiempo. Le atribuyó el sentido de “pináculo ante el cual se detuvieron las carabelas”.



Monte Vidi figura, como es sabido, en el famoso Diario de Albo que no está en el croquis de Pigafetta, ambos de la expedición de Magallanes. El nombre de San Pedro no predominó como tampoco los otros citados.



El Monte Santo Ovidio aparece en un mapa portugués, de autor desconocido, en 1595, que la cartografía lo identifica por mapa de Ajuda; el Monte Seredo, en un grabado holandés de 1602 que integra el relato de la expedición del buque “Mundo de Plata” que podría ser, como avanza Aníbal Cardozo, una mala lectura de las obras de Pigafetta, Transilvano, Pietro Mártir de Anghiera, Ramusio, etc.: Monte se vede.



Levillier dice: “Los holandeses fieles al relato del “Mundo de Plata” y a su compatriota De Bry que usan Monte Seredo, adhieren a ese nombre. Así en de Witt (1627), Van Lamgeren (1630) y en muchísimos otros de los siglos XVII y XVIII, se lee, “Monte Seredo, Serede o Seride”.
En cambio es sintomático, como asienta este autor, que los latinos “se apegan al clásico M. Vidio como Teixeira (1640), Sanson (1650), Ramón (1683) y Coronelli (1688) o a Monte Vidio como de l’Isle en 1700”.
Termina Levillier manifestando: “Podríamos presentar otros muchos mapas donde aparece Monte Seredo o Monte Vidio, pero basta lo dicho para admitir que el Cerro apareció en 1502 en la cartografía con el nombre de Pinachullo Detentio, el cual se extinguió después del mapa de Maggiolo en 1527; que fue bautizado Monte Vidio por Albo en 1522 sin que mapas algunos recogieran entonces esa designación, que surge en papeles de Hernando de Montalvo (1576-1587), Gabriel Sonarez (1587) y Hernandarias (1613), la de Monte Santo Ovidio ya existente entonces en Bartolomé Velho (1562) y Ajuda (1595). Leemos en 1640 en Teixeira, Sanson, Coronelli y De l‘Isle, M. Vidio, pero en 1602, con la mentada y defectuosa interpretación holandesa del cerro:
Monte Seredo, Serede o Seride, se entabla la lucha cartográfica, triunfando definitivamente el de Albo, de Monte Vidi, probablemente a raíz de estudios del Gobernador Zabala, cuando fundó, al pie del cerro famoso, la ciudad de Montevideo”.

Esto de “los estudios de Zabala” no me parece convincente. Nada hay que, justificadamente lo pueda hacer suponer, y, de haber existido, cuesta creer que en la numerosa documentación exhumada con motivo del debatido asunto de la fundación de nuestra capital –no sólo a fecha
sino a título de fundador reinvindicado por alguno para Alzaibar–, no aparezca, ni tampoco en las cartas del Rey, ni en los repartos de tierras, ni en parte alguna, mención del porque de haberse apartado de la denominación geográfica de la cartografía que, un siglo después, casi hasta
a mediados del siglo pasado –el XIX–, todavía suele surgir en los relatos de viaje y en no pocos documentos escritos.


La etimología de Montevideo ha dado pie a que un estudioso colega –Buenaventura Caviglia, desgraciadamente ya fallecido–, realizara por largos años prolijas y exhaustivas investigaciones, levantando numerosas “pistas”, como él donosamente decía, sin que se haya podido develar el misterio de manera categórica e inconfundible.