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13 jul. 2011

Remolcador "PABLO FERRÉS", propiedad de la Administración Nacional de Puertos.



En este año 2011 se cumplieron 50 años de la llegada del remolcador “PABLO FERRÉS” a la flota de la Administración Nacional de Puertos, seguramente este aniversario fue poco o nada recordado. Tal vez alguna de las personas que estuviera en la ceremonia de entrega o quizás algún trabajador que desempeñara funciones en la embarcación lo tuviera presente.
Una ceremonia de entrega que se llevó a cabo a las 17 horas del día viernes 24 de Marzo de 1961 en la explanada portuaria, la nueva adquisición fue saludada durante largos minutos por todas las embarcaciones que se hallaban presentes en el Puerto de Montevideo: “por más de tres minutos una veintena de embarcaciones atronaron la zona portuaria poniendo en el ámbito una simpática nota de adhesión al acontecimiento”. Y era eso, un “acontecimiento”, en EL PAÍS del 25 de Marzo se titulaba: “SUCESO TRASCENDENTE PARA EL PUERTO”, y no hubiera sido erróneo catalogar al suceso como trascendente para Uruguay como país, porque en definitiva el trabajo del remolcador sería trabajo uruguayo para beneficio de los intereses uruguayos.
Ahora bien, sin quitar veracidad a esto, señalar que por aquel año Uruguay transcurría una situación muy particular en lo social, en lo político y en lo económico. En tales circunstancias cuando se concretan acciones como esta (la adquisición de un remolcador para la flota estatal) se puede optar por una presentación en sociedad con particularidades a tener en cuenta, por ejemplo, ser utilizado como propaganda gubernamental y/o tomar la oportunidad para desarrollar ideas.
El acto fue muy concurrido, contando con numerosas autoridades:

“El Presidente de la Administración Nacional de Puertos, escribano don Emeterio Arrospide, miembros del directorio y personal jerárquico técnico, inspector general de Marina contralmirante Víctor M. Dodino, jefe de Policía de Montevideo coronel Mario Aguerrondo, jefe del Estado Mayor general Omar Porciúncula, presidente del Soyp Sr. Conrado Hughes, capitán de navío Hispano Pérez Fontana, subsecretario de Defensa Nacional, prefecto general marítimo capitán de navío Héctor Borche, capitán de fragata Conrado Olazábal, ex prefecto del Puerto de Montevideo y otros representantes de las tres armas”.

La ceremonia inició con la entrega del remolcador por parte del señor Bruno di Segni, representante de los astilleros Cantieri del Tirreno, hacia la A.N.P. y continuó con el discurso del Presidente de dicha institución. De esta manera el “PABLO FERRÉS” ingresaba a la actividad portuaria nacional de riquísima historia.

Los años transcurrirían y el remolcador cumpliría con sus funciones de la mejor manera, en 1992 se concreta la “ley de puertos” y la vida estatal del “FERRÉS” comenzaba su final, cierto es, más tarde que otras muchas embarcaciones.
En 2001, cuarenta años después de su llegada todo lazo con A.N.P. y el estado uruguayo se termina:

La ANP remata hoy dos de sus seis remolcadores. Dos de los seis remolcadores que pertenecen a la Administración Nacional de Puertos (ANP) serán rematados en la presente jornada, en lo que se entiende desde el gremio como un nuevo paso en el desmantelamiento de este organismo.
Dos remolcadores que serán subastados hoy son, el identificado como Pablo Ferrés y el remolcador Lavalleja. Para el primero la base de la oferta es de $ 935.000 y para el segundo, $ 794.750.
Otro remolcador que pasará a manos privadas, es el Gaucho, que está a la espera de una oferta directa.
Estos tres remolcadores, mediante concesión ofrecida por la ANP, estaban en manos de una cooperativa de ex trabajadores de la Administración Nacional de Puertos.
Los dirigentes del Sindicato Único de la Administración Nacional de Puertos (Suanp), Carlos Urese y Carlos Luscher, dijeron a LA REPUBLICA que esta subasta se da "en base a lo que es la política de esta Administración".
Desmantelan flota.
Los dirigentes expresaron que tras la aprobación de la Ley de Puertos, el Directorio aumentó las tarifas de sus servicios "lo que llevó a una considerable merma en las actividades que desplegaban los tres remolcadores de la ANP.
"Con esta medida, quedamos muertos. El Directorio haciendo alarde de que el trabajo no era eficiente y era costoso mantener la actividad del servicio de Remolque y Lanchaje --lo que no era así-- entendió que esos remolcadores se les podría dar al personal de la ANP para que formaran una cooperativa".
Los sindicalistas señalaron que el servicio de remolcadores que brindaba la ANP "era totalmente eficiente, con barcos que estaban en perfectas condiciones, ya que el propio personal se encargaba de las reparaciones y de su mantenimiento. Nunca dejamos de cumplir el servicio porque estuviera algo roto, al contrario, siempre estuvimos trabajando a full".
Finalmente un grupo de trabajadores decidió quedarse con los remolcadores para operarlos como cooperativa. "Pero las condiciones y posibles ventajas que tenían estos trabajadores, eran desastrosas" señalaron Urese y Luscher
Los ex trabajadores del puerto se asociaron a otras empresas, como Cristofersen y Sakos, por lo que al final contaban solamente con el 25% del capital, correspondiendo el 75% restante a las otras empresas. "Lamentablemente la cooperativa no funcionó, debían competir en forma desventajosa y al final se quedaron sin nada".
Los directivos del Suanp manifestaron que los tres remolcadores volvieron a la ANP, "en condiciones deplorables, aunque la administración diga en el boletín de remate que están en buenas condiciones. Directamente hay que decir que la ANP no quiere esos barcos y no tiene interés de que esos remolcadores puedan volver a prestar servicios, como sería lógico".”
(LA REPÚBLICA, 15 de Diciembre del 2001).

Seguramente este desenlace en la vida del “PABLO FERRÉS” pasara también más en el desconocimiento que en el conocimiento, otra pieza del patrimonio marítimo – laboral del Uruguay se entregaba, otra herramienta de sostén y de actividad del estado uruguayo se vendía. A diferencia de muchas actividades y de igual manera que en otras, esto se desarrolló sin mayores cuestionamientos por carecer de conocimiento, en este caso se puede afirmar, por no poseer a nivel nacional conciencia marítimo-fluvial-portuaria.

Juan Pedro Gilmes.

Los primeros buques a vapor venidos a Montevideo 1824 - 1840




Dibujo del "Rio Uruguay" por Victor E. Stoky de una litografia anónima de 1855. (histarmar)


Los primeros buques a vapor venidos a Montevideo 1824 - 1840
de Isidoro de María



(Colaboracion Analia Fernandez Guisolfo )


Hasta el año 1824 ningún buque a vapor había venido al Plata. El primero que surcó sus aguas anclando en el puerto de Montevideo, fue uno venido de Inglaterra en noviembre del año 24, cuyo nombre no recordamos. El pabellón inglés flotaba sobre su popa.

La aparición del primer buque a vapor en estas aguas fue una gran novedad, como era consiguiente, para los estantes y habitantes de San Felipe v Santiago. Cientos de espectadores coronaban las azoteas de los edificios, las murallas, el recinto y el muelle, al verle entrar al puerto. No era para menos la cosa. Ver lo que no se había visto por esta región: navegación a vapor.
Este hecho dio origen a que un buen inglés bautizase con el nombre del Vapor, la fonda que estableció en la calle de San Felipe (hoy Misiones) entre las de San Luis y San Miguel, denominada desde entonces Fonda del Vapor, y más tarde Hotel del Vapor, por Mr. Palmer, su propietario.

No bien había fondeado, lo invadieron cientos de visitantes llevados por la curiosidad, siendo recibidos galantemente por los marinos. El capitán hablaba el castellano regularmente. La cámara del vapor era en forma de semicírculo, rodeada de asientos corridos, bastante buenos. Por muchos días siguió siendo visitado, destapando botellas de ron, vino y otras bebidas el obsequiante capitán, para el gaznate de los visitantes.
Después levantó anclas regresando para Europa, y adiós vapor.
Diez años más tarde vino otro, que fue el segundo que apareció en estas aguas. Ese fue la barca norteamericana, con la bandera estrellada, nombrada Potomac, de porte de 264 toneladas, capitán Ricardo Sultán, procedente de Baltimore, con cargamento de harina, consignado a la casa de Davison Le-Ham, que dio fondo en este puerto el 12 de julio de 1835.
Posteriormente el Potomac fue vendido, estableciéndose en la carrera de Buenos Aires y este puerto, tomando el nombre de Federación. Finalmente cesó en ella, retornando como el primero para Europa. Y buenas noches: no volvimos a ver más buque a vapor por estas aguas hasta el año 40, en que tuvimos la barca francesa Tonerre; y pare usted de contar.


En 1842 surgió el proyecto de establecer la navegación a vapor en el Río Uruguay con la bandera inglesa y privilegio exclusivo de 20 años. Mr. Biugland hizo la propuesta, que llegó a sancionarse en el Senado, pero naufragó en el camino.

Pasamos de línea. Se nos va la pluma avanzando del 40. Absuélvanos el lector de este pecadillo venial, y ya que de navegación a vapor se trata, perdónesenos si nos vamos hasta el 51, para no olvidar el vapor Uruguay, de bandera nacional, que fue el primero que tuvimos en esa época y el primero también mercante, que surcó las aguas del Río de su nombre hasta Concepción, zahumando sus espirales los bosques frondosos de sus orillas.
Por de contado que hacemos caso omiso de los de guerra anglo - franceses, venidos cuando la intervención.

Estaba escrito que Uruguay había de llamarse el primer buque a vapor de la matrícula oriental; y Uruguay también el primero que salvó los arrecifes del Salto, remontando el alto Uruguay hasta Uruguayana (1860) ganando el premio ofrecido por el gobierno del Brasil al primer vapor que realizase ese viaje.
Obtenido de Crónicas de Isidoro de María Literatura uruguaya (Títulos)

http://es.wikisource.org/wiki/Categor%C3%ADa:Literatura_uruguaya