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9 mar. 2011

ARTIGAS: MAR, RÍO Y PUERTO.

ARTIGAS: MAR, RÍO Y PUERTO.


La vuelta al pago (1855)

Las cuatro de la tarde de un día primaveral en el Puerto de Montevideo.

En el horizonte el vapor “Uruguay” (2) busca muelle oscureciendo el cielo con

bocanadas de espeso humo. Se lo veía preocupado en aquel atraque al Capitán

Juan Fyn. Había timoneado su carrasposa nave con mano firme conciente de que

no era un día más. A su lado en la cubierta, soportando el insensante ruido de la

caldera de la nave, esforzada en mover aquella gigantesca paleta, el Dr. Estanislao

Vega protegía su rostro con un fino pañuelo de encajes intentando disimular los

frecuentes ataques de tos que ponían en evidencia la fragilidad de su salud

mermada después de aquél año y medio en Paraguay rastreando los restos del

ciudadano Don José Gervasio Artigas, restos que se bamboleaban en su urna de

madera entre las cuadernas de la bodega.

¿Quién nos recibirá, se preguntaba Vega? El coronel Venancio Flores ya

no estaba en el poder y el país se encontraba lo bastante convulsionado como para

pensar en recibir unas viejas osamentas.

El vapor atracó en el muelle de la calle Treinta y Tres. El ladrido de los

perros corriendo bandadas de ratas y la fétida mezcla de bosta, aguas servidas y

cueros podridos de las calles, eran ingredientes comunes en el puerto

montevideano del siglo XIX y no dejaba dudas de donde se encontraban.

Purificación (1817).

El cielo encapotado anunciaba tormenta. El general preocupado esperaba

con ansiedad la balandra (3) “Carmen” que traería pertrechos para el naciente

pueblo de Purificación. La carga de aquella balandra, propiedad de Don Pedro

Mundo, era importante para Artigas pero libros y cartillas destinadas a la escuela

eran la verdadera causa de sus desvelos. Semillas, árboles, ponchos y telas

formaban parte de la esperada carga, pero también armas y cajones de metralla

que no reflejaban los mejores sueños pero eran fundamentales para contener las

embestidas portuguesas y los retobes porteños.

En el muelle mientras tanto, hamacadas por el Río que se estaba poniendo

nervioso, se encontraban la sumaca (4) “Constancia” y las balandras “Trinidad” y

“Carmen”.Venían del norte cargadas con barriles de yerba o tabaco y recibían

sumisas la estiba de huesos y cueros preparados para ellas con rumbo hacia

Montevideo.

El sistema de puertos, el mercado común regional del federalismo

organizado por el general, siempre conciente de la importancia de la actividad

marítima y fluvial, había permitido enfrentar con éxito el centralismo porteño y

las pretensiones europeas (1).

No era un tema nuevo para Artigas. Lo había destacado en aquellas

instrucciones dictadas en 1813 a los representantes orientales ante la Asamblea

General Constituyente, donde algunos de sus artículos se referían a la operación

de los puertos y aduanas de Maldonado y Colonia, mientras otros daban pautas

para evitar la competencia industrial entre las provincias federadas y destacaban

la libertad de navegación y la exención del pago de derechos con el fin de defender

las autonomías de los puertos provinciales.

La mirada del general se pierde en las marrones aguas del Río Uruguay.

Sabe que en ellas se encuentra, quien sabe donde, su compadre Pedro Campbel,

sucesor de aquel francés, medio pillo pero eficiente, Luis Lanché, quien supo

asediar a los porteños en Santa Fé, pero también sabía de echar en su saco lo que

no le pertenecía.

Una sonrisa se dibuja en el rostro del prócer cuando recuerda las salidas de

Don Pedro. Su memoria lo lleva al desatino aquel de repetirle al experimentado

marino, antes de su zarpada el reglamento de corso. ¡Cómo si fuera necesario!

Solo recibió una mirada socarrona del irlandés levantando su rojo bigote: “El

comandante del corso apresará qualesquiera buque navegante que se encuentre

sin credenciales de los gobiernos reconocidos y será reputado como pirata”… y en

eso estaba Don Campbel capturando los piratas.

En aguas oceánicas, la presencia de los corsarios artiguistas también se

hacía sentir. Estadounidenses, suecos, irlandeses, franceses, entre otros,

integraron la flota corsaria artiguista diezmando el tráfico marítimo portugués.

¡Y todo se lo debe a Halsey!

Aquél cónsul de Estados Unidos en las Provincias, visitó su campamento de

Purificación, comió asado con cuero casi con asco y no pudo conciliar el sueño por

no tener una cama blanda. No obstante la aparente falta de hospitalidad de Don

José se disculpaba ya que esas eran las condiciones en que él mismo vivía.

Halsey llevó los saludos de Artigas al mismo presidente Monroe. Dio

trámite a las patentes de corso en Buenos Aires y proporcionó al General las

embarcaciones, armas y hombres. Muchos de estos eran jóvenes provenientes de

la ciudad de Baltimore que habían sido seducidos por el discurso federalista.

Lentamente atraca la balandra “Carmen”.Los gurises y la perrada la

reciben alborozados.

El Río aquietaba sus aguas. Es la calma que antecede a la tormenta. Las

operaciones de descarga se hicieron presurosas y el General disimuladamente

contaba:” 50 cuadernillos, 20 ponchos, 24 platos, 2 bolsas de azúcar, otra de

arroz….”. Las tareas de carga se postergarían para el otro día, 1200 cueros de

toro, 7 sacos de de cebo deberían esperar su turno.

El olor a carne asada impregnaba el campamento. Se podía oír alguna

guitarra, diálogos en tono bajo de hombre y mujeres, llantos de niños y relinchos

de caballos intranquilos. Aquel bastión revolucionario recibía la noche.

El general satisfecho se dirigió a su rancho. En unos días se reunirá con los

ingleses y ahí la parada será brava. De un acuerdo con ellos depende poder

destrabar el bloqueo portugués. La incipiente Provincia Oriental llegaba a su

mayoría de edad y quería ser reconocida como estado soberano e independiente.

La bandera tricolor del campamento vuelve a flamear con fuerza.

Comienza la tormenta.

La vuelta al pago (1855)

Los dos mozos de cordel desembarcan la urna que contiene los restos del

general José Artigas En el muelle esperan tan solo un grupo de personas, el

ministro de Relaciones Exteriores Dr. Adolfo Rodríguez, el edecán del presidente

provisorio de la República, D. Manuel Bustamante, y D. Juan P. Artigas, nieto del

precursor

El Uruguay de 1855 no está preparado para recibir al hijo pródigo. Los

restos del General Artigas deberán esperar algún tiempo más para su merecido

homenaje. Lo hace en la Isla Libertad rodeado de mar, acariciado por los vientos,

arrullado por las olas…… (5)(6)

Nota:


(1) Las políticas marítimas y fluviales del prócer estuvieron representadas en su gobierno por:


Defensa de las autonomías de los puertos provinciales. Un mercado común regional, el


reglamento aduanero. Establecimiento de la guerra del corso. La marina de Guerra. Creación


de una marina mercante fluvial. El convenio de Purificación. (F.Parés)


(2) El Vapor "RIO URUGUAY" o "URUGUAY", es el pionero de la navegación a vapor del río


Uruguay y tiene el privilegio de haber sido el primer buque a vapor que arribara a nuestro


puerto, por escaso margen, en razón que el 2 de Julio de 1851, en horas de la noche arriba el


Vapor Brasileño "ALFONSO".- Construido en los astilleros de Nueva York (EE UU de


Norteamérica) en 1848, eslora 175 pies de quilla y 185 pies de cubierta, Manga: 27 pies más


13 pies de galería de cada lado; velocidad:10 millas por hora


Máquinas a 250 HP Pasajeros: 150( en total de 1ª y 2ª clase) Carga 250 toneladas


(3) Balandra: Embarcación pequeña con un solo palo en la cubierta y dos velas.


(4) Sumaca: (o zumaca) (del holandés smak) es un barco pequeño y plano.


(5) Los restos de Artigas luego de la Isla Libertad pasarán al Panteón Nacional en el cementerio


Central, luego a la sede del cuerpo de blandengues y finalmente (décadas después) al mausoleo


de Plaza Independencia.


(6)El grupo familiar de Artigas estuvo vinculado en años posteriores a la actividad portuaria. La


casa Pascual, que en 1840 ya estaba establecida y en 1870 contaba con una flota de 70


embarcaciones y 11 remolcadores, fue fundada por un descendiente directo de la rama materna


del Prócer.


Bibliografía:


Fernández Saldaña,J.M y García de Zuñiga, E.”Historia del Puerto de Montevideo”


Leslie Crawford “Pasado, presente y futuro del puerto de Montevideo”.


Juan José Fernández Parés. Capitán de Navío (CG) (R) “Artigas y los actos de gobierno de su


política marítima y fluvial”.


Tabaré Melogno. “Artigas, la causa de los pueblos”


Tabaré Melogno. Washington Reyes Abadie y Oscar Bruschera.”Artigas. Su significación en la


revolución y en el proceso institucional iberoamericanos”


WEB: Cara y caretas “secretos de una urna”:


http://200.40.211.253/detail.asp?IdEdition=25&NewsId=298&Portal=1


WEB: www.histarmar.com.ar/.../Rousseaux-12-VaporRioUruguay.htm