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5 feb. 2011

ARTIGAS, EL MAR Y LOS RIOS :LA DEFENSA DE LAS AUTONOMIAS PROVINCIALES:

ARTIGAS, EL MAR Y LOS RIOS 2DA PARTE:





 LA DEFENSA DE LAS AUTONOMIAS PROVINCIALES:


Armisticio de octubre/Éxodo del Pueblo Oriental

El pueblo oriental se había encontrado a sí mismo, y se había dado un conductor indefectible; de ahí en adelante, su historia y la de su jefe José Gervasio Artigas, serán la página más auténtica de la Revolución de Mayo.

Al firmarse el “Armisticio de octubre” o Tratado de Pacificación en 1811, entre el triunvirato y el Gobierno de Montevideo, se formalizó el levantamiento del sitio a esta ciudad, Artigas, su pueblo y sus fuerzas debieron retirarse de la banda oriental.(1).

Los orientales, ante el hecho consumado aceptaron que el ejército auxiliador retornara a Buenos Aires, pero rechazaron los términos de la negociación. ….La duplicidad con que habitualmente se manejarían los representantes porteños se puso de manifiesto tempranamente. Mientras conversaban con los orientales, asegurando “la entera adhesión de aquel gobierno a sostener con sus auxilios nuestros deseos…” el representante José Julián Pérez tenía en el bolsillo el proyecto de Convenio con Elío, por el cual se establecía que las tropas de Buenos Aires”…..debían desocupar enteramente la banda Oriental sin que en toda ella se reconozca otra autoridad que la el Exmo. Sr. Virrey”.

Pensamos que esta última disposición trascendió al pueblo en armas el día 23 de octubre, en el transcurso de la retirada del ejército, al cruzar el río San José, y que allí, sintiéndose los orientales “abandonados a sí solos” y roto, por el Armisticio, “el lazo nunca expreso” que los ligaba al gobierno de Buenos Aires, celebraron “el acto solemne, sacrosanto siempre, de una constitución social”, erigiéndose “una cabeza en la persona de nuestro dignísimo conciudadano don José Artigas”. El cuerpo de la orientalidad naciente se unimismaba así con su interprete y conductor, erigido para siempre en “cabeza” pensante y forjadora de sus destinos.


Engañado y defraudado, el pueblo oriental se enfrentó a la alternativa de someterse a la autoridad del Virrey o emigrar. Y decidió entonces, iniciar la fascinante aventura del Éxodo, “elevándose gloriosamente sobre todas las desgracias, en esa “crisis terrible y violenta” . (5)

El propio Artigas se encargará de definir la conducta de los orientales en tal circunstancia: “Ellos se creyeron un pueblo libre con la soberanía consiguiente, unos hombres que abandonados a sí solos se forman y reúnen por sí”. La Asamblea tomó entonces su primera decisión definitoria al no aprobar el tratado que el gobierno de Buenos Aires había ratificado. De inmediato resuelve continuar la guerra. Y, por fin, se llegó a la decisión más trascendente: trasladarse “con sus familias a cualquier punto donde puedan ser libres a pesar de trabajos, miserias y toda clase de males”.

En esa pericia compleja, contradictoria y dramática, el pueblo oriental surge como entidad social, adquiere conciencia de constituir una unidad política y d ela necesidad de ser dueño de su propio destino.

Así lo dirán más tarde los jefes orientales, al dirigirse al gobierno de Buenos Aires: “celebramos el acto solemne, sacrosanto siempre de una constitución social….” (6)



EL CONGRESO DE ABRIL.

De vuelta del ÉXODO estuvieron dadas las condiciones para que Artigas concretase en forma orgánica y por primera vez, su ideario político. La oportunidad se presentó al iniciarse el segundo sitio de Montevideo en 1812 y a comienzos, cuando un nuevo gobierno de Buenos Aires convocó a la Asamblea general Constituyente de las Provincias Unidas del Río de la Plata, instalándose el 31 de enero de 1813 para tratar la gran reforma del régimen indiano.

En marzo de 1813 se pidió a los pueblos orientales, que no estaban representados en la Asamblea, el reconocimiento de ésta en tanto el ejército sitiador de Montevideo recibió orden de jurar acatamiento al Jefe de los Orientales.

Artigas creyó que el acto sería demasiado grave para realizarlo sin previo acuerdo popular, ya que los sucesos pasados exigían serias garantías futuras, y desde que los pueblos orientales carecían de representación en el seno de la asamblea de Buenos Aires.(2)

Para ello Artigas convocó a los pueblos de la Banda oriental y reunidos sus representantes, en la sesión del 5 de abril de ese año, les dirigió lo que el mismo llamara más tarde “la oración inaugural”.”Mi autoridad emana de vosotros y ella cesa por vuestra presencia soberana”. Con estas palabras, el Jefe sin par, el Caudillo elegido por los orientales para salvarlos en la hora difícil, declina su poder ante la majestad de la soberanía popular y se somete a la decisión de los pueblos.

Y agrega, aunque pueda parecer redundante:” porque yo ofendería altamente vuestro carácter y el mío (…) vulneraría vuestros sagrados derechos, si pasase a resolver por mí una materia reservada sólo a vosotros”.


Pero, conciente de su responsabilidad como conductor plantea la posible actitud frente a la “asamblea tantas veces anunciada”.Encarece la necesidad de tomar precauciones porque “estamos aún bajo la fe de los hombres y no aparecen las seguridades del contrato” y es preciso buscar “una salvaguardia al derecho popular”.Mientras la Constitución – supremo freno- no existiera, había que establecer garantías mediante un pacto, que garantizase “las consecuencias del reconocimiento”.


Así habló Artigas a los Congresales de abril, exponiendo razones, adoctrinando, invocando las duras experiencias vividas, pero sin pretender ser el único dueño de la verdad……de su discurso trasciende con claridad las dos fundamentaciones básicas: el respeto, por parte de la Asamblea General a la soberanía de su pueblo y la afirmación de la unidad rioplatense, consolidada mediante una constitución, y asegurada, mientras ésta faltase, por un pacto que permitiera armonizar la soberanía popular de los pueblos

con la imprescindible unidad del todo nacional………………….

………el documento ilustra asimismo, el concepto que tenía Artigas sobre la representación de la soberanía en tres grados: en la base LOS PUEBLOS, es decir las ciudades, las villas y pueblos de la Banda que, por el voto de sus diputados concurrían as formar la voluntad oriental; luego LA PROVINCIA, “compuesta de pueblos libres”.; finalmente ,”LA CONFEDERACION OFENSIVA Y DEFENSIVA” resultante del acuerdo de voluntades en función del compromiso que se proponía al Gobierno bonaerense. (7)

El acta del 5 de abril….. fue remitida a los pueblos que habían estado representados en el Congreso, para que la ratificaran si estaba de acuerdo con su voluntad..

Junto con la copia del acta se trasmitió también a los pueblos el texto de las Instrucciones con que los diputados deberían presentarse en el seno de la Constituyente.



LAS INSTRUCCIONES DEL AÑO XIII.




En efecto el día 13 de abril de 1813 había vuelto a sesionar el Congreso, para establecer los principios que debían servir de guía a los diputados de la provincia en su futura actuación parlamentaria.

Surgió entonces el fundamental documento, y que la historia conoce con el nombre de las instrucciones del año XII.(3)

Podemos ver en ellas algunos aspectos fundamentales, como la organización general de las provincias, o la particular de cada una de ellas o, más concretamente, las cuestiones específicas de la ORIENTAL.

INDEPENDENCIA, REPÚBLICA Y FEDERALISMO es el tríptico sobre el que construye Artigas el edificio institucional de las futuras Provincias Unidas.

Todos eran partidarios de la independencia, pero los dirigentes porteños habían empezado a vacilar desde 1812, ante la política ambigua de Gran Bretaña, partidaria de la segregación, pero por entonces aliada a España contra Napoleón. ARTIGAS NO SUPO NUNCA DE ESOS REQUIEBROS QUE CONFUNDEN DOCILIDAD ANTE EL MAS FUERTE CON DEFENSA DE LOS INTERESES NACIONALES……..


Distinguidos miembros de la oligarquía porteña recorrerán las Cortes europeas mendigando un rey y hasta surgirá la peregrina idea de coronar un descendiente de los Incas, enlazándolo con una princesa europea. (8) (:...)La apuesta los humildes a “la igualdad, libertad, y seguridad d e los ciudadanos y de los pueblos” ya no eran de la simpatía de Buenos Aires…, Pero donde mas se apartó Artigas de los hombre sd Buenos Aires, fue en su proyecto de organización federal. En las “instrucciones” buscó traducir-a través de las fórmulas norteamericanas-la realidad geográfica y humana, económica y social , del Río de la Plata. Ahí reside su profunda originalidad.(…) “Cada Provincia retiene su soberanía, libertad e independencia y todo poder, jurisdicción y derecho que no es delegado expresamente por la Confederación a las provincias Unidas juntas en Congreso”.(…) “el gobierno supremo entenderá solamente en los negocios generales del estado” .(9)

Las fórmulas políticas federalistas se imbricaban perfectamente con las cláusulas en que se planteaban las aspiraciones económicas. Se consagra la libertad de comercio interprovincial, reclamando que no se imponga “ninguna tasa o derecho” a los artículos exportados de una provincia a otra. Las Provincias unidas, conglomerado político, constituyen también una unidad económica, que no debe aniquilarse con aduanas interiores.

La prevención contra el autoritarismo porteño asoma también en la cláusula que prohíbe toda preferencia “ a los puertos de una provincia sobre la otra”, ya fuere por la “regulación del comercio” o por cualquier prioridad de naturaleza mercantil, pero también la que derivara de la administración de la renta aduanera. Porque justamente era a través de ésta que el patriciado porteño sujetaba al interior a su dependencia e imponía sus precios al productor de las provincias. El privilegio portuario generaba el privilegio en materia de rentas y éstas, en manos del Estado, eran un formidable instrumento. El sector portuario porteño quería colocar el aparato estatal a su servicio. Artigas, avizorando el peligro, pretendía abatir ambos privilegios para colocar la economía al servicio de la comunidad. Pero también postulan las Instrucciones el principio de la libre navegación de los ríos y reclaman otros derechos de las provincias en materia financiera, que si bien no tiene la trascendencia de los de aduana marcan el respeto por las autonomías y el peligro de una centralización que amenaza el monopolio.(10)





El 1º de junio presentaron sus poderes los diputados orientales; y la Asamblea, en sesión secreta resolvió ese día su rechazo a pretexto de que aquellos habían presentado como única credencial, las actas de aviso en que se les anunciaba su designación.

De ese modo la Asamblea se desentendía de todos los otros documentos, que eran los fundamentales, comos ellos no hubieran existido.

La diputación oriental, no se dio, por vencida, y a los pocos días se dirigió al Secretario de la Asamblea insistiendo en la legalidad de sus poderes y solicitando ue en caso de no admitírselo se les devolvieran los papeles presentados.

El 11 de junio se pone a consideración de la asamblea la insistencia de la diputación oriental , renovándose el debate sobre el particular..

Por estas consideraciones ampliadas en el debate y dado el punto por suficientemente discutido, fue aprobado el siguiente decreto:

“La Asamblea General ordena que se devuelvan por el Secretario en copia certificada, los documentos que han presentado para incorporarse los cinco individuos, que como electos en la Banda oriental, los han exhibido, por no hallarse bastante al indicado efecto, quedando por ahora en Secretaría los originales. Vicente López, Presidente; Hipólito Vieytes, Diputado Secretario”.


Baste decir entonces, que los pueblos orientales no estuvieron representados en ninguna de las dos grandes asambleas de la primera década revolucionaria, y que su influencia institucional estuvo fuera del recinto cerrado de los Congresos, actúo sobre el pensamiento localista de las provincias y luchó y triunfó en los campos de batalla, antes que en las constituciones escritas.



En veinte “instrucciones” se resumió el mandato de los diputados electos: anotaremos las correspondientes a los puertos.



Art 12 “Qué el puerto de Maldonado sea libre para todos los buques que concurran a la introducción de efectos y exportación de frutos, poniéndose la correspondiente aduana en aquel pueblo; pidiendo al efecto se oficie al Comandante de las fuerzas de S.M.B sobre la apertura de aquel puerto para que proteja la navegación o el comercio de su nación”.

Art.13 “Qué el Puerto de la Colonia sea igualmente habilitado en los términos prescriptos en el artículo anterior”

Art.14: Qué ninguna tasa o derecho se impongan sobre artículos exportados de una provincia a otra; ni que ninguna preferencia se de por cualquiera regulación de comercio, o renta, a los puertos de una provincia sobre los de otra; ni los barcos destinados de esta provincia a otra serán obligados a entrar o anclar o pagar derechos en otra. 4)






(1)(2) Libro “Artigas y los actos de gobierno de su política marítima y fluvial”. JUAN JOSÉ FERNÁNDEZ PARÉS(CG) (R) (abril de 1996). Pág. 21.

(3) ídem, Pág 25

(4) ídem, Págs.25 y 26



(5)Libro “Artigas , la causa de los Pueblos” .PROF. TABARÉ MELOGNO.(Junio de 1976) Pág. 25

(6) ídem, Pág. 27

(7) ídem, Pág. 35 Y 36

(8) ídem, Pág. 37

(9) ídem, Pág. 39

(10) ídem, Pág. 40

Recopilación, armado y transcripción Carlos Castillo