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19 ene. 2011

Los 200 años de Emancipación Oriental y la cultura marítima y portuaria (1)









Serie de imágenes (1942) de José Luis Zorrilla basado en el retrato de Dempsey, realizador del único retrato realizado con Artigas presente.
ARTIGAS, LA REVOLUCIÓN Y SU POLíTICA MARITIMA Y PORTUARIA.
(Basado en un trabajo del Historiador y Capitán de Navío (CG) (R) Juan José Fernández Parés)


La convocatoria a participar del Año de Celebración del Bicentenario del Proceso de Emancipación Oriental dice:


“Con motivo de la declaración del Año de Celebración del Bicentenario del Proceso de Emancipación Oriental, la Comisión del Bicentenario ha comenzado los trabajos para la conmemoración del proceso de Independencia del Uruguay iniciado en 1811. Como propuso el Presidente José Mujica en el momento de declarar conformada esta Comisión, junto a la lógica participación del Estado y de los Gobiernos Municipales, se promoverá que el Bicentenario sea una instancia incluyente de toda la sociedad y todo el territorio nacional. Se hará un especial esfuerzo en vincular al hecho convocante a las instituciones públicas y privadas, asociaciones civiles, colectividades y empresas privadas”.


Esto último “el esfuerzo en vincular al hecho convocante a las instituciones” nos lleva a la realización de un breve repaso de las actuaciones de nuestro prócer máximo Don José Artigas durante su gobierno en la Liga Federal en materia de políticas marítimas y fluviales con la intención de sembrar en la comunidad marítima y portuaria la necesidad, el compromiso, de participar y apoyar las citadas celebraciones.


Para ello reproducimos algunos párrafos del libro del Historiador y Capitán de Navío (CG) (R) Juan José Fernández Parés publicado por la Liga Marítima en 1996 titulado “Artigas y los actos de su política marítima y fluvial”.

Escribe Fernández Parés:

“… la declaración de guerra de Elío a la Junta Revolucionaria decide la actitud de Artigas y el 15 de febrero de 1811, Artigas que estaba de guarnición en la Colonia se pasa a Buenos Aires.

El hombre más querido, más respetado, el más prestigioso, el único capaz de hacer oír su voz de un extremo a otro del territorio oriental, estaba con la revolución. No diría una balandronada este gran conductor, cuando manifestaba en esos días a la Junta que podría contar “con tantos soldados como americanos habitan la campaña”.

Desde ese 1811 a 1820, se concreta el Gobierno de Artigas en la Liga Federal y sus actos de conducción política marcan en América una impronta de libertad e independencia”.

Nos pareció importante recoger otro párrafo de la obra de Fernández Parés ya que en él se plasma la idea que Artigas tenía para su lucha en el Río de la Plata.

“….el General argentino José María Paz, visitante de Artigas en su exilio en el Paraguay, nos ha transmitido las razones que le diera de su lucha en el Río de la Plata el gran caudillo, así le explicó el protector:

“Tomando por modelo a los Estados Unidos, yo quería la autonomía de las provincias, dándole a cada estado un Gobierno propio, su Constitución, su bandera y el derecho de elegir sus representantes, sus jueces y sus gobernantes entre los ciudadanos naturales de cada estado. Esto es lo que yo había pretendido para mi provincia y para las que me habían proclamado su protector. Hacerlo así habría sido darle a cada uno de lo suyo”.

Del gobierno del General don José Gervasio Artigas, jefe de los Orientales, Protector de los Pueblos Libres, Fundador de la Nacionalidad oriental y Fundador de la Liga Federal resaltamos con énfasis su relevante disposición favorable hacia les diferentes formas de expresión marítima y fluvial, civil, militar, para la consecución de sus objetivos, en procura de la independencias y bienestar de los pueblos de la Liga Federal.

Destacamos de esa política marítima y fluvial del prócer las siguientes manifestaciones concretas de su gobierno:

- Defensa de las autonomías de los puertos provinciales.


- Un mercado común regional, el Reglamento aduanero.


- Establecimiento de la guerra de corso.


- La Marina de guerra.


- Creación de una Marina mercante Fluvial.


- El Convenio de Purificación.


A comienzos de 1813 el nuevo gobierno de Buenos Aires convocó a la Asamblea General Constituyente de las provincias unidas del Río de la Plata para tratar las reformas del régimen indiano.

Artigas cita al Congreso para establecer los principios que serían la guía política de los diputados orientales ante la referida Asamblea general, surge entonces de esa convocatoria el documento “conocido como las instrucciones del año XIII”.

En los artículos 12 y 13 se expresaba la libertad de operación de los puertos de Maldonado y Colonia, instalándose las correspondientes aduanas, por el artículo 14, evitaba la guerra industrial entre las provincias federadas, asegurando la libertad de navegación y la exención del pago de derechos, estableciendo así la Defensa de las autonomías de los puertos provinciales.

Artigas como conductor visionario, percibió las virtudes y bondades de los intereses marítimos y fluviales orientales, por ello no vaciló en armar buques mercantes para operar en corso por mares y océanos, combatiendo a su enemigo en esos ámbitos lejanos a la Patria, fue el Establecimiento de la guerra de corso.

No dudó en abrir los puertos de la Liga Federal al comercio y fijar sus impuestos aduaneros, privilegiando a los “frutos de América”.Un mercado común regional, el reglamento aduanero, supo de la imperiosa necesidad de negar el uso de los ríos a quienes atentaban contra el sistema de los pueblos de la Liga federal y concretó la formación de la Marina de Guerra.

Como gobernante de pueblos supo elegir el lugar preciso para atender sus asuntos políticos y comerciales para ello utilizó las facilidades de comunicación que le brindaban el Río Uruguay”……”el Río Paraná…y el Río Paraguay…”.Ubicó entonces la Sede de su Gobierno, a seis leguas al sur de la actual ciudad de Salto y unas veinte de Paysandú, a la vera del cauce del río Uruguay, lugar que la tradición bautizó “El Hervidero”,...allí nació la villa de Purificación.

Desde Purificación, dispone la creación de una Marina Mercante Fluvial, que unirá en comercio a los pueblos de la Liga Federal, posibilitando esa siempre necesaria navegación de cabotaje, que hace a la vida misma de las localidades del interior, que se proyectarán al mundo a través de los cursos fluviales y de la mar oceána.

El Convenio de Purificación cierra esta muestra fehaciente de las acciones marítimas y fluviales del gobierno del prócer, y es la respuesta a la asfixia económica que el invasor portugués había impuesto al cerrar los puertos de la Liga de los Pueblos Libres, paralizando las importaciones y exportaciones.

Este tratado convenido con los representantes de Su majestad británica, no fue finalmente ratificado por la autoridad real, pero en su letra consagraba la libertad de los ríos y por consecuencia su libre navegación, la libertad de comercio y la seguridad de las personas y sus propiedades.

Como otra enseñanza del prócer, de su política marítima y fluvial, que enunció y realizó durante su gobierno, extraemos la confirmación que los intereses marítimos y fluviales uruguayos fueron, son y serán factores estratégicos nacionales imprescindibles.