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28 nov. 2011

LA RESTAURACION DEL CALYPSO DEL CAPITÀN J.COUSTEAUPARTE 1


Durante 40 años, el Calypso, capitaneado por Cousteau y sus equipos, se dedicó a explorar el rico y frágil ecosistema marino. A la vez buque de trabajo, base de operaciones y hogar, el barco navegó desde las cálidas aguas de Océano Índico a las gélidas y tempestuosas aguas de la Antártida. Se convirtió en símbolo de un mundo que se podía explorar y cuidar. Pasó por duras pruebas como huracanes, tormentas, hielos perpetuos, icebergs y bancos de arena. E incluso una vez, en el Canal de Suez casi fue hundido por error durante el conflicto árabe-israelí de 1956.

Una de las últimas fotografías del Calypso en el puerto de La Rochelle. Se aprecia perfectamente el lamentable estado de esta leyenda de los mares.
Una de las últimas fotografías del Calypso en el puerto de La Rochelle. Se aprecia perfectamente el lamentable estado de esta leyenda de los mares.

Pero esta gloriosa vida dedicada a la investigación, tuvo su trágico final el 8 de junio de 1996, en Singapur. Ese día, a las tres en punto de la tarde, una barcaza golpeó al buque, dañándolo seriamente cuando se encontraba maniobrando para dirigirse una expedición en el Yang Tsé (Río Amarillo). El terrible golpe, perforó el casco y la vieja y gloriosa dama se fue a pique, reposando sobre el lecho arenoso del puerto de Singapur. Costó 17 días sacar el buque del fondo del mar, sin embargo, debido a los daños recibidos, su destino era ya irrevocable: sería el ejemplo, para las futuras generaciones, de la vida y obras de su tripulación alrededor del Mundo. Esas eran las intenciones que tenía el famoso capitán, que sin embargo nunca pudo llegar a ver cumplidas, puesto que el 25 de junio de 1997, a la edad de 87 años, fallecía como consecuencia de un ataque al corazón, mientras se recuperaba de un problema respiratorio que le había mantenido prácticamente apartado de su pasión, el mar, los últimos años de su vida.

El fallecimiento de Cousteau provocó una revolución entre los beneficiarios de su legado, que deseaban poseer los derechos derivados de toda su obra, con lo que su emblemático buque oceanográfico fue abandonado a su suerte desde que en 1998 fuera anclado en el puerto francés de La Rochelle. Una agria disputa familiar entre la viuda y el hijo del submarinista por hacerse con la propiedad de la embarcación, estuvo detrás del prolongado abandono que a punto acaba de forma definitiva con el Calypso.
La razón era que ambos dirigen dos sociedades que rivalizan para perpetuar el trabajo del explorador fallecido en 1997 y los dos reivindican la propiedad del barco para utilizarlo en distintos fines: mientras Francine Cousteau, segunda esposa del científico, proyectaba utilizar la embarcación como reclamo turístico en una compañía americana de cruceros, el hijo del submarinista, Jean-Michel, defiende que la nave debe quedarse en Francia y solicitó a varios arquitectos navales el diseño de un plan de restauración.
Finalmente, la Sociedad Cousteau y la Carnival Corporation, el mayor grupo operador de cruceros del Mundo, alcanzaron un acuerdo a finales de 2004 para restaurar el Calypso con la intención, una vez restaurado, de que se convierta en un centro de exhibición para las ciencias y el medioambiente. El Calypso llevó a los astilleros de Grand Bahama, donde se iniciaron los trabajos de restauración que tendrán un coste estimado de 1,3 millones de dólares. Se espera que a finales de este año de 2006, se den por finalizados los trabajos de restauración, si bien la nueva localización del barco, tras su reparación, se anunciará en una fecha posterior a su nueva botadura.

Hasta que llege ese momento, es su buque hermano, el Alcyone, la hija del viento, quien se encarga de continuar mostrándonos las maravillas del mundo submarino.


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