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21 jul. 2011

LOS TALLERES Y VARADERO DE LA ANP (1941)







(VARADERO MIGUEL ZELAYETA)


Un poco de historia:

Fuente “Acción Portuaria” Diciembre de 1941.




Trascripción Analía Fernández Gisolfo.



Sección Talleres y Varaderos de la A.N.P

Casi diez años de contacto diario con el movimiento industrial de los Talleres de la Administración Nacional Puertos, han llevado al Director de “Acción Portuaria” al convencimiento absoluto de la importancia fundamental que para el desarrollo eficaz de las actividades portuarias, que constituyen uno de los engranajes decisivos del progreso de la Nación, tiene la Sección “Talleres y Varaderos” de nuestra Institución.
Más aún: puede esgrimirse el argumento, sin temor a refutación alguna, que sin la acción eficiente, tesonera, muchas veces de sacrificios desconocidos y por eso poco valorizados, del personal superior y de los operarios, en general, de la mencionada Sección, la Administración Nacional de Puertos, hubiera encontrado dificultades insalvables para el normal desarrollo de sus actividades y muchos de sus resortes mecánicos habrían quedado paralizados con el perjuicio consiguiente para la Administración N. de Puertos, que es lo mismo que decir para el País.
En un criterio egoísta, demasiado vulgarizado, exigir la perfección de una obra, contemplada después de terminada, sin reparar en el esfuerzo de la mente o del brazo realizador que la ejecutaron; y muchas veces nos hemos encontrado ante trabajos que podrían enorgullecer a la industria mecánica nacional, con la indiferencia oficial que por un falso concepto de autoridad o por otros más inferiorizantes aún, solo ha respondido al mérito de una obra, con la frialdad cortante del silencio, sin una sola de esas palabras de estímulo o de aplauso que tan poco cuestan pronunciarlas pero que tanto alientan al operario en el arduo esfuerzo de la labor de todos los días.
Estas consideraciones movieron al Director de “Acción Portuaria” a dar a conocer públicamente, en una reseña lo más completa posible, la importancia no sólo portuaria, sino también nacional, que ha logrado adquirir la “Sección Talleres y Varaderos”, de la Administración Nacional de Puertos.


“La Historia”

En el año 1913, terminadas las obras ampliatorias del Muelle B y Dársena A, con sus instalaciones modernas de carga y descarga, la Dirección del Puerto (M.O.P), considerando la imprescindible necesidad de la conservación y vigilancia del valioso utilage portuario, resolvió la instalación de un galpón de pequeñas proporciones, ubicándolo en la Rambla, frente al Muelle B, dotándolo de algunas herramientas y unos pocos operarios.

El aumento creciente del material portuario, aumentando con más locomotoras, guinches, etc., indujo al Ministerio respectivo, a la ampliación de aquel tallercito dividiéndolo en secciones para un más hábil funcionamiento, y constituyéndose entonces, la Sección Mecánica, tornería, Fraguas y Calderería de hierro.
Puede decirse que de allí arrancó la progresión ascendente de los Talleres a su envidiable situación actual.
La Guerra Mundial del año 1914, creó grandísimas dificultades para la adquisición de determinados materiales y repuestos especiales; el esfuerzo considerable realizado por talleres, en aquella época, para la construcción de los referidos repuestos, que impidió la paralización de los elementos mecánicos del puerto, no fue valorizado: jefes y operarios idearon y trabajaron en silencio: el tesón y la habilidad del personal de Talleres suplió perfectamente la carencia de importación, y la máquina portuaria no se detuvo por falta de elementos.
Poco después se produjo la requisa por parte del Gobierno Nacional de los ocho barcos alemanes fondeados en el Puerto de Montevideo, y los talleres se vieron abocados nuevamente a una tarea excepcional. Reparaciones navales a fondo, pintura general de los barcos, reconstrucción casi total de muchas partes de los mismos, obligaron a disponer de un personal numerosísimo. Se trabajaba de día y de noche pues era menester disponer a breve término de aquellas bodegas inactivas para el movimiento de todo lo exportable del país. Había orden de no detener un solo momento los trabajos, y en esa oportunidad pudo apreciarse, en esa labor de gran impulso el caudal de aquellos obreros que consiguieron capear un temporal difícil, casi sin las herramientas necesarias. Trabajaban entonces, en las distintas ramas que ya abarcaba, la mecánica naval y portuaria de talleres, la elevada cantidad de tres mil operarios.
Y así llegó al año 1918. Todavía funcionaban en el primitivo galpón frente al muelle B, la sección Fundición, y la Carpintería General y Sección Modelos ocupaban una parte del viejo local que también servía de sede al cuerpo de Bomberos, ubicado en un antiguo edificio, también frente l muelle B.
Se construyó ese año, aprovechando los materiales del Depósito “Detalles” demolido en esa oportunidad, un galpón frente a la calle Río Branco, trasladando al mismo, por exigirlo así la amplitud de los trabajos, la Carpintería y la Sección Modelos. Fue una construcción económica casi con solo los gastos de la mano de obra. Poco más tarde se trasladó también el taller de Fundición a la zona que tiene como límite la calle Río Branco, quedando, más o menos concentradas las distintas dependencias siempre en la esperanza de poder disponer de un local modelo que ya imponen las necesidades e importancia de los servicios.
Como los talleres deben cubrir sus gastos y sueldos con el producto de sus trabajos y algunas oficinas del estado, no los abonaban por carencia de recursos o excesiva lentitud en los procedimientos, pasaron por épocas de dura prueba, retrasados los obreros en el cobro de sus haberes, paralizadas las obras por falta de dinero para comprar materiales, agotado el crédito y reduciéndose al mínimo el personal experto que buscaba rumbo más propicios.
Pero los superiores y los subalternos, jefes, capataces y operarios, perseveraron y el éxito coronó el tesón. Así llegó el mes de abril de 1933, en que por Decreto del Poder Ejecutivo fueron anexados a la Administración Nacional de Puertos los Talleres, unificándolos con los astilleros portuarios colocando las dependencias de Dragado, Conservación de Obras y talleres y Varaderos, bajo la dirección de la División de los Servicios Técnicos, a cuyo frente, desde aquella fecha, se encuentra un ingeniero de inteligencia tan elevada como modesta, de una sorprendente capacidad de trabajo, dinámico sostenedor y propulsor de la obra de los Talleres, y a quien el Puerto debe inviolables servicios, nos referimos al Director Técnico, Ing. Don Francisco Iglesias Hijes.

Las Distintas dependencias de Talleres y Varadero


Esta Sección tiene su Varadero, en combinación con los talleres de Mecánica Naval y Carpintería de Ribera, en la calle Ingeniero Monteverde. Es el viejo establecimiento de la Empresa Lussich, hoy modernizado y con nuevos elementos de trabajo. Recuerdo de una época inolvidable en la historia naval, sigue siendo nuestro Varadero un centro febril de grandes actividades.
Dentro de la Zona Portuaria, a la altura de las calles Río Branco y La Paz, está instalado el conglomerado principal, con las siguientes reparticiones.
Ajuste – Tornos – Fraguas – Caldererías de hierro y de cobre, Fundición – Modelos – Carpintería de Obra Blanca y Muebles – Electricidad – Soldadura eléctrica y autógena, y la última sección creada y que con tanto éxitos ya cuenta, la carpintería de Muebles Metálicos.

Capacidad creadora


Con una satisfacción que estimamos perfectamente fundada, el laborioso jefe de los Talleres Sr. D. Pablo Claas, nos refiere como ante la carencia de recursos en otras épocas, los Talleres se bastaron a sí mismo, construyendo sus propios medio de Trabajo. Y nos describe la construcción de ocho tornos para enseñanza de aprendices, que han dado resultados admirables: tres tornos medianos, que llevan ya más de 20 años de funcionamiento; un gran torno cabezal que puede tornear piezas hasta de cuatro metros de diámetro y un puente rodante en toda la extensión del taller, que presta invalorables servicios de rapidez en los desplazamientos de las grandes piezas. También se construyeron en los Talleres un equipo generador para soldadura eléctrica, de 300 amperios; un cilindro de grandes dimensiones para doblar chapas y se acaba de poner en acción otra máquina plegadora, de 2 metros 50 de luz, enteramente construida en los Talleres y que está prestando enorme utilidad en la creciente construcción de Muebles Metálicos.
Esto, amén de gran cantidad de pequeñas máquinas, indispensables para los trabajos diarios. Y todo eso significa eficiente capacidad productora y dinero que no ha salido del país.

El varadero


Ubicado, como ya lo expusimos, en la zona del viejo establecimiento Lussich, ha sufrido en los últimos tiempos mejoras fundamentales: se ha ganado a la mar una superficie de 3.000 m/c., destinada con preferencia al carenaje de chatas y a la ubicación de las embarcaciones que necesitan reparaciones generales, alejándolas de la cancha de maniobras. En esa zona se instaló también una oficina técnica dotada de todas las instalaciones necesarias.
A título de referencia y como comprobación de la importancia de esta dependencia, contaremos a vuelo de pluma, algunos de los trabajos más importantes, como ser la reconstrucción de los remolcadores “Powerful”, “León Semaden”, Draga “D-3”, Vapor “Grito de Asencio”, y chatas “Rusa”, “Hechicera”, “Maragata”, “Queche”, “Enrique” y lanchas “Asia”, “Antonio”, “Kermesse”, e “Invierno”, etc.
Se construyó un pabellón flotante para el Club de Natación “Guruyu” y como trabajos de carena, ampliaremos estos datos indicando que en año 1941, hasta el 31 de Octubre, salieron carenadas 65 embarcaciones.
Es interesante destacar que tanto el remolcador “Semaden” como el veterano “Powerful” se les cambio, casi en su totalidad, la estructura metálica y el enchapado, cubierta, casilla y se repararon las máquinas principales, las auxiliares y las cañerías.
Al “Powerful” se le transformaron las carboneras en tanques de petróleo y se le instalaron el equipo quemador de fuell – oil, un aparato moderno de telegrafía y un turbo generador de 10Kw, para la luz, la telegrafía y los reflectores, quedando el “Powerful” transformado nuevamente en el remolcador admirable que tanto rendimiento y satisfacciones ha dado a las autoridades portuarias.
Además de las reparaciones que, en general necesitan todas las embarcaciones portuarias, no queremos cerrar esta reseña sin mencionar las importantes obras que se realizaron en la “Draga D-3”, transformando en su casi totalidad casco, máquinas principales y auxiliares, cubierta, torre, elinda y cangilones. Se afirma que esta Draga quedara en condiciones superiores a las que tenía cuando fue adquirida, hace muchísimos años. En esta obra, aparte de la brillante colaboración prestada por la Sección Dragado, es de ponderar la labor del plantel del personal de Maestranza, con sus elementos tan especializados en las difíciles tareas que les están encomendadas.

Los Talleres Principales



(foto:CMDF-ANP)



En estos talleres se realizan los trabajos más variados que van desde los más delicados y de excepcional precisión hasta los considerados más rudos.
Allí se reparan locomotoras, guinches, tractores, vagones y zorras, grúas y transportadores eléctricos y cuanto elemento mecánico cuenta la División de los Servicios Terrestres del Puerto de Montevideo y demás puertos de la República.
Citemos entre los principales trabajos realizados, la total reconstrucción de cinco grúas de medio pórtico, de 5000 kilos, aprovechando los restos maltrechos de las ocho grúas, arrojadas al agua y destruidas por el famoso temporal del año 1923: la colocación de translación mecánica a varios guinches a vapor: las ampliaciones de los mecanismos de los puentes rodantes y su electrificación en los depósitos “V y Z”: la electrifiocación del puente rodante a mano en el Depósito Nº 41; la construcción de una serie de calderas para los guinches a vapor; la reconstrucción de varias locomotoras y vagones, etc. trabajos todos, cuya tramitación y éxito merecían un capítulo especial descripto cada uno.

En el tren del dragado



Ya mencionamos más arriba los trabajos hechos por el personal de Talleres en la “Draga D-3”.
Pero no podemos omitir en esta reseña, por su importancia la transformación efectuada en el Varadero de La Teja, de la “Draga D-4”, convertida de draga de succión de refular de su propio pozo, trabajo coronado por un éxito rotundo, lográndose convertirla en una embarcación modelo en su género. Por el personal de Talleres se han reparado gánguiles, clapets, lanchas a motor, etc.
En lo que respeta a la principal de las Dragas del Uruguay, “Draga D-5” (Ex – “Borneo”), que funciona sin interrupción durante el día, en tres turnos de horario normal, las reparaciones hechas bajo la supervisión de la Sección Dragado, han sido tan importantes que es menester tener conocimientos muy especializados para poder apreciarlas y aquilatarlas en su valor. Nada habla más a favor de esos trabajos que el constante buen funcionamiento de la referida embarcación.
Y son muy recientes para no olvidarlos, las series de largos trabajos, hechos en el Vapor nacional “Presidente Terra”, que a la vuelta de cada uno de sus viajes a los puertos de ultramar, reclamó el esfuerzo decidido, rápido y valioso del personal de Talleres: pueden justipreciarse los trabajos que actualmente se realizan en el Vapor “Punta del Este” y de última hora la construcción y colocación de un semáforo en la azotea del Depósito Nº1, obra admirada por su acabada ejecución y que ha de prestar grandes beneficios a la navegación.
(Vapor "Presidente Terra" Foto Juan Pedro Gilmes)
Exposiciones


Cabe recordar aquí la exposición realizada en el año 1933, en el Mercado de Frutos, y en la que el “Stand” de los talleres fue distinguido con el gran diploma de honor que acordó el Ministerio de Industrias.
Más tarde y en otro orden de trabajos, los talleres concurrieron a la Exposición Municipal realzada en el Subterráneo de las calles 18 de Julio y Agraciada. En el “Stand” que allí presentaron los Talleres, el numeroso público que visitó la exposición pudo apreciar la perfección de los muebles metálicos exhibidos y los Talleres conquistaron dos menciones especiales, y sobre todo el aplauso del público que comenzó a comprender la importancia de los talleres Portuarios.
Una tercera exposición que podría decirse improvisada, se realizó al inaugurarse el nuevo local de la Carpintería Metálica, exhibiéndose una diversidad de muebles confeccionados para distintas oficinas públicas.
Hoy la Sección talleres se encuentra capacitada para trabajos, en este ramo, de cualquier índole.
Las oficina de la Administración Nacional de Puertos, la sede de la Aeronáutica Civil, el Ministerio de Salud Pública, el Centro de Aviación de Voluntarios, el Banco de Seguros del Estado, etc. lucen los confortables y elegantes muebles metálicos construidos en Talleres.
Agreguemos, también que esta Sección hace toda clase de trabajos de herrería de obra, especialmente para nuestro puerto. Y sirven de evidente ejemplo los efectuados en el grandioso edificio de la Aduana y en los nuevos depósitos recientemente construidos en la Dársena Fluvial.

En otras Instituciones del Estado

La Escuela Militar de Aviación, lo mismo que la Civil, dan fe de los importantes trabajos que para las mismas se realizaron en talleres. Construcción de repuestos, rectificación de piezas de motores, cigüeñales, bielas, manchones, porta hélices, y todo con alta precisión que requieren esos aparatos de la navegación aérea.
En la A.N.C.A.P., los operarios de Talleres fueron los que colocaron las primeras redes de cañerías de consumo, cuando comenzó la instalación de la formidable planta de combustibles: a su cargo estuvo el montaje de la Usina de Generadores a vapor y la fundición de las innumerables, piezas de hierro y de bronce que se necesitaron entonces: ellos efectuaron el montaje de la Usina de generadores a vapor de cuatro calderas, en las Destilerías de Capurro y una gran cantidad de reparaciones de maquinarias, tanques, tuberías, etc.
Cuando U.T.E, no contaba con sus actuales talleres propios, en los talleres portuarios se construían las piezas que necesitaba esa gran Institución, como repuestos para los motores Diesel de las usinas del Interior, cabezas de cilindros, camisas, pistones, etc.
El Ministerio de Salud Pública encomienda a nuestros Talleres trabajos de construcción de aparatos bien delicados, como los esterilizadores, autoclaves, calderas, instalaciones de calefacción, etc.
A los talleres portuarios encomendó ese Ministerio la construcción y colocación de las grandes cocinas que funcionaban en la Colonia de Alineados de Santa Lucía, como los muebles metálicos que dotaron al Instituto de Traumatología, hace poco habilitado.
La Dirección de Hidrografía (M.O.P) confía a los talleres portuarios la reparación de todo el tren de dragado del interior enorme y valioso material que constantemente es atendido por el personal de los citados talleres. Lo mismo pasa con el utilage de la Sección Navegación Interior.
La Dirección de Vialidad (M.O.P) antes de tenerse taller propio confiaba a los talleres portuarios la reparación de los equipos completos de las maquinarias que se utilizan en la construcción de carreteras, las máquinas de canteras, locomotoras de trocha angosta, aplanadores a vapor, tractores oruga, camiones, trituradoras de piedra y gran cantidad de accesorios necesarios a esta importante División del Ministerio de Obras Públicas.
La Dirección de Saneamiento (M.O.P) ha confiado a nuestros talleres, debido a la pericia de sus operarios y a la eficacia de su labor, trabajo como las reparaciones de las turbinas a vapor, bombas, condensadores, bombas de aire, y otras maquinarias de las Usinas de Salta, Paysandú y Mercedes. También se confiaron la construcción de pedestales de bombas y bombas de profundidad, algunas de estas colocadas a profundidades mayores de cien metros, reparación de motores a explosión, motores eléctricos y construcción de pistones, aros, planos y cabezales de cilindros para los motores diessel de las Usinas de Tacuarembó y De Melo.
Agreguemos la construcción de tanques, aparatos para la rampa de contadores, una máquina para probar ferrules a presión, herramientas especiales para funcionamiento de tanques Inhoff, construcción de máquinas tipo Muller para agujerear cañerías bajo presión, confección de mechas machos, etc.
Se han construido en serie en los talleres, aparatos dosificadores de aluminia, cloradotes, fluocloradores para la determinación de las dosis de coagulantes, aparatos estos accionados hidráulicamente con la simple corriente de agua de una canilla, la que por circulación vuelve al tanque no originando gasto alguno.
Esta acción, anónima pero valiosa, nunca bien estimulada de jefes de la Sección Mecánica haya hecho sus felicitaciones Dirección de Talleres y que muchos de los aparatos de precisión construidos en los mismos hayan sido elogiados en el Congreso Sud-Americano, realizados en Santiago de Chile. La Revista de Ingenieros publicada en el mes de setiembre de 1938 constata caluroso elogios al respecto.
Y para terminar esta relación diremos que son innumerables los trabajos hechos para otros institutos, como el cuerpo de Bomberos, Ferrocarriles del Estado, Comisión Oficial de Semillas, Dirección de Iluminación y Balizamiento, Imprenta Nacional, Instituto de Pesca, S.O.Y.P, - C.A.U.S.A. y muchas otras instituciones.

Epílogo



Esta exposición, larga en si pero breve para una reseña de todos los merecimientos del personal de los talleres portuarios, debe llevar a todos, superiores y compañeros a la comprensión de lo que significa para la Administración Nacional de Puertos, como para todo el país, ese plantel de abnegados trabajadores, que hacen más que ganarse el pan de cada día; son un alto exponente de la Industria Mecánica nacional y reflejan honor a la Nación.
Todavía se trabaja en galpones viejos y deficientes y eso significa sacrificios: no se les remunera convenientemente y eso significa heroísmo, acaso amor a esos talleres que después de tantos años de ruda labor consideran como cosa propia.
Basta echar una mirada al galpón de fundición, cuya producción en hierro fundido alcanza mensualmente a 10.000 kilos y en bronce a 3.000 kilos: está clamando su sustitución con urgencia: no existe ahora la más mínima comodidad.
Es posible que, una vez terminada la actual situación anormal que atraviesa el mundo, se llegue a la construcción de locales más confortables para el trabajo: los Superiores ya han pensado en ello y existen planes diversos en ese sentido.
La buena voluntad se abrirá camino y el éxito coronará los esfuerzos.
El cronista hubiera deseado dejar estampados los nombres de los principales ejecutores de las obras anteriormente referidas, pero no los ha logrado, porque tal vez hubiera sido menester citar a todos los capataces y operarios, en ley de justicia, uno por uno.
No obstante es imprescindible manifestar que el paladín esforzado de esta gigantesca obra, en las horas de triunfo, como en las épocas difíciles, ha sido siempre el ingeniero D. Francisco Iglesias Hijes, cuya fe en el éxito de los Talleres no ha decaído nunca, porque conoce a fondo su personal.
Otro nombre que no puede ni debe omitirse en estas líneas es el Jefe Superior de los Talleres y Varadero, el sr. Pablo Claas, dinámico funcionario cuya capacidad de trabajo sorprendente y cuyos méritos, todavía no bien valorizados, serán a corto plazo, justipreciados en sus verdaderos quilates.
Y por último, una palabra de aliento y de felicitación debe dar el cronista al meritorio capataz Don Juan Guidotti, quien después de sus arduas horas de la diaria labor a sabido robar tiempo a su descanso, para aportar a esta reseña los cuantiosos detalles que le han dado cuerpo.
El Presidente del Directorio de la Administración Nacional de Puertos, Contra Almirante R. D. Tomas Rodríguez Luis, puede sentirse satisfecho de contar entre sus dependencias una tan eficaz para la vida nacional como “Talleres y Varadero”.

Fuente “Acción Portuaria” Diciembre de 1941.





(Las letras en negrita fueron puestas por los responsables del blog)

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