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21 jul. 2011

EL MISTERIOSO NOMBRE VIDI (OTRA HISTORIA DE PORTUGUESES)





En la búsqueda de otra prueba corroborante de la llegada del florentino al estuario rioplatense, nuestra atención se vio solicitada por la inexplicable laguna existente en el relato que Antonio de Herrera nos trasmite acerca del viaje de Magallanes, en donde vemos que falta todo lo referente al trozo de costa septentrional del río de la Plata, comprendida entre el cabo de Santa María (Punta del Este actual) y la zona donde comienza en el estuario el agua dulce, es decir, al oeste de la desembocadura del río Santa Lucía. No hay en el relato de San Martín transcrito por Herrera rastros del nombre Monte Vidi (que según Albo aplicó Magallanes al cerro de Montevideo) ni alusión alguna a la aislada y modesta elevación, única en esa zona costera.
Salta a la vista que esta ausencia no puede provenir de los documentos originales pues el diario de Albo atestigua la presencia de Monte Vidi y la exactitud de esta denominación.


No hay más remedio que reconocer que en el relato de Andrés de San Martín, utilizado por Antonio de Herrera, debía también figurar el nombre del cerro montevideano y tal vez se indicaba el origen de la denominación. La falta de estos datos significa que el relato de San Martín ha sido mutilado en esta parte. Las causas de la supresión son obvias: Herrera eliminó adrede todo lo relativo al cerro montevideano, para destruir las pruebas acerca del origen y significado del nombre Vidi, por considerar que ese dato resultaba lesivo para los intereses de España.



Esta conclusión y el hecho de que el nombre primitivo del cerro no puede ser otro que el registrado por Albo, es decir, monte Vidi debemos tenerlos muy en cuenta en nuestra indagación.
Hay que señalar que Albo y el copista del diario (a quien se deben las notas y agregados del mismo) debían estar bien enterados del significado de Vidi, según deja entender la rotunda afirmación acerca de la autenticidad del nombre Vidi y de la deformación que implicaba el uso ulterior de Santo Vidio.
El desconocimiento del significado de Vidi ha obligado a formular hipótesis para explicarlo pero no se cuenta con ninguna aceptable.
Alguno ha intentado resolver la cuestión partiendo de la forma actual del nombre –Montevideo– sin reparar que éste es el resultado final de una serie de modificaciones experimentadas a lo largo del tiempo (Santo Vidio, Santo Ovidio, Montevidio, Monte Video) y que para encontrar la solución buscada es menester empezar con Monte Vidi, o sea, la forma primitiva. Pero Monte Vidi ha resultado indescifrable enigma y todas las hipótesis forjadas adolecen de falta de respaldo
histórico, lo cual se explica, dada la ausencia total de elementos informativos.



Ante todo hay que renunciar a la búsqueda del documento que nos aclare el significado de Vidi, porque es entender mal las posibilidades de la heurística, el empeñarse en buscar lo que posiblemente no habrá de encontrarse jamás ya que, según se ha visto, tanto del diario de Albo, como del relato de San Martín y probablemente de otros documentos, se suprimieron o eliminaron sistemáticamente todo cuanto se relacionaba con la estada de Vespucci en el río de la Plata, por considerarse tales datos comprometedores para la soberanía de España sobre estas regiones. Por ello no habríamos llegado nunca a dar con el significado de Vidi de no haber emprendido el estudio crítico del viaje de 1501-1502 que puso al descubierto tan extrañas peculiaridades.
Entre los numerosos investigadores que se ocuparon del origen del nombre del cerro de Montevideo y del significado de Vidi merece ser recordado el Dr. Buenaventura Caviglia (hijo) por haber estudiado a fondo las hipótesis sustentadas hasta entonces y las que él mismo creó;
llegó a sostener que Vidi podría ser un conjunto de abreviaturas o siglas pero no pudo encontrar una solución considerada verdadera por él y la crítica .



Al asegurar Albo, en su diario de viaje, que el nombre correcto del monte era Vidi y que Santo Vidio, usado en la época en que se hizo la copia que ha llegado hasta nosotros, era corrupto o deformado, es porque tenía pruebas indubitables acerca de la autenticidad del primero, que tal vez figuraban inicialmente en el mismo documento, del que fueron posteriormente eliminadas.
La certeza que emana del diario de Albo acerca de la genuinidad de la forma Vidi, indica que tanto él como el copista poseían datos convincentes de lo afirmado. Sólo una prueba material podía autorizar tal certeza. La seguridad que campea en el documento de Albo sólo podía consistir en que Vidi era una leyenda o inscripción hallada en el lugar por la gente de Magallanes.
Los hombres de la armada magallánica, aunque el hecho no conste en ninguno de los relatos del viaje (en los que tampoco figuran otros detalles según se ha visto) debieron ascender al cerro montevideano, como hay constancia de que lo hicieron los tripulantes de Pero Lopes de Sousa el 23 de diciembre de 1531 (8) y después otros muchos viajeros.
También los visitantes acostumbraban a estampar sus nombres en las faldas o en la cima del Cerro montevideano y la costumbre principió con la expedición de 1501-1502, según todo deja presumir.



La brevedad del nombre Vidi supone una inscripción grabada apresuradamente para recordar la estada en el lugar y como Caviglia presintiera,formada por siglas, como era costumbre desde el tiempo de los romanos.


De la expedición magallánica formaban parte hombres como Andrés de San Martín que, por haber sido discípulo de Vespucci con seguridad conservaba papeles o informes orales de su maestro florentino respecto a la estada en el río de la Plata; esos datos le permitieron descifrar la
leyenda epigráfica hallada. La enigmática voz Vidi quedó así aclarada:
V [esputius] i [nvenit] di [501], es decir, “Vespucci descubrió 501”.


La solución expuesta está respaldada por dos clases de hechos: los primeros se refieren a la inscripción hallada y los segundos al tenor de la misma.



Respecto a los primeros ya se ha dicho que los viajeros acostumbraban a estampar o grabar sus nombres y la fecha en que estuvieron en el lugar. Refiere William Toller, en su diario de viaje (9), que los botes enviados a tierra desde la fragata Warwick, en el puerto de Montevideo,
hallaron en una especie de pizarra de plomo, sobre el césped,grabados los nombre de varios capitanes españoles y de otras nacionalidades (entre ellos, Cap. Du Bois - 1714).


Respecto a los segundos hallamos su confirmación en un autor del siglo XVII, Claudio Bartolomé Morisot, que al relatar en latín el descubrimiento del río de la Plata, lo atribuye a Vespucci y hace uso de las mismas voces y cifras que intervienen en la formación de Vidi. Véase lo sustancial de la noticia de Morisot, transcrita por José Toribio Medina pero sin mencionar su procedencia: “Hunc Argenteum fluvium primus Americus Vesputius intravit anno 1501, invenitque in eo insulas
gemmiferas et innumerabilis argenti fodinas” ; las palabras subrayadasson las que forman Vidi.


Extraído de "Exploraciones portuguesas en el Río de la Plata 1512-1531" de Walter Rela

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