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26 jun. 2011

El Puerto de México "Señalamiento"

El Puerto de México "Darsenas"

El Puerto de México "Contenedores"

El Puerto de México "¿Qué es un Puerto?"

22 jun. 2011

EXPOSICIÓN "A BUEN PUERTO"




Valioso diálogo entre un pintor argentino y un escultor uruguayo

Instalación. "A buen puerto" se ve en el Espacio Cultural Contemporáneo .


JORGE ABBONDANZA
La exposición conjunta del escultor Carlos Guinovart y el pintor Sergio Boccaccio -"A buen puerto"- puede verse en el Espacio Cultural Contemporáneo, ubicado en Plaza Independencia al 737.
No es fácil para dos artistas compartir la responsabilidad de una muestra. El pacto es todavía menos fácil si trabajan en disciplinas distintas, como la escultura por un lado y la pintura por otro. Pero el uruguayo Carlos Guinovart y el argentino Sergio Boccaccio (ambos nacidos en 1965) establecieron un acuerdo que es también una confluencia temática para hablar del puerto a través de este montaje que se mantiene habilitado en las salas del bienvenido reciclaje que alberga al Espacio Cultural Contemporáneo. El resultado que obtiene esa muestra vale la pena, aunque el espacio totalmente vacío de público (lunes 20, 17 horas) inquieta por la deserción de asistentes que aflige en general a las actividades plásticas montevideanas. Ese abandono de lo que alguna vez tuvo una frecuentación numerosa y vital en esta ciudad, es un dato revelador -tanto en galerías privadas como en recintos públicos- del proceso de declinación cultural y desencuentro que caracteriza hoy a los hábitos del que solía ser un sector sensibilizado de la población.
Al margen del fenómeno, corresponde enfatizar el interés y la calidad expresiva de lo que exhibe el binomio Guinovart-Boccaccio. El paisaje portuario permite al pintor argentino desplegar con notables bríos de lenguaje un friso de barcos y muelles, armado sobre paneles que integran una enorme composición mural. Allí su escorzos de proas, cascos y cubiertas están resueltos con una paleta restallante de amarillos, rojos y azules, pero además están dinamizados por unos trazos de tal vigor y por una desenvoltura de gestos tan envidiable, que sólo cabe atribuir a las ventajas que presta un largo oficio y una dedicación indomable a la tarea, por no hablar del virtuosismo que recorre esa superficie y el generoso empaste que lo enriquece.
El caso de Guinovart era más previsible para observadores locales, porque en las últimas dos décadas el artista ha dado ejemplos de su calibre y de la libertad con que sabe manejar sus herramientas escultóricas. Ello le permite combinar el empleo de la madera y el metal con las capas de color que vuelca para alcanzar un desenfado y una energía que con anterioridad ya lo ubicaban entre las figuras más atrayentes de la escultura contemporánea a nivel nacional. Aquí se reiteran esas credenciales, no sólo en la soltura artesanal con que ensambla tablones y varillas para edificar sus poderosas imágenes, sino asimismo en la gracia del ademán que las carga de alusiones sobre grúas, faros y guinches como si sonriera en la intimidad al elaborar esas construcciones. El efecto es posible a través de la maestría y de la mirada de complicidad con que el artista comparte sus propuestas, que demuestran una plenitud en el dominio de la materia empleada.
Es interesante reparar en el ajuste que existe entre las piezas aportadas por ambos expositores, porque va más allá de la simple suma de dos presencias temperamentales. Se manifiesta en la deliberada duplicación de algunos motivos (unas escaleras, un puente elevado) que relacionan ambos lenguajes y también se percibe en la proximidad visual (algunas plataformas del escultor sobrepuestas a la pintura) para descubrir la cuidadosa preparación común que exigió este panorama trabajado a cuatro manos. Hay una armonía de propósito -y también una alianza de recursos sensibles- en los productos del dúo, lo cual redobla el placer del visitante al internarse en ese cruce de los caminos del talento.

Carlos Guinovart

18 jun. 2011

Rosas y Artigas la barbarie, Montevideo la civilizaciòn:LA NUEVA TROYA DE ALEJANDRO DUMAS



ARTIGAS DE CAPA Y ESPADA:



El autor de los tres mosqueteros y El conde de Montecristo relata con aliento de capa y espada la guerra que enfrentó a argentinos con uruguayos durante ocho años, cuando el país era la "Santa Federación" y Uruguay, la Banda Oriental.


Dumas, que nunca pisó el Río de la Plata, se apasionó con la resistencia de esa pequeña ciudad, dónde casi la mitad de la población era francesa. En el pico de su popularidad, puso su pluma al servicio de los orientales que, apoyados por los unitarios exiliados del rosismo, se enfrentaron a las tropas de la Confederación.



La Nueva Troya

A los heroicos defensores de Montevideo.
Alejandro Dumas, escritor al servicio de Montevideo y adversario de Rosas.

Este libro de Alejandro Dumas es mucho más que un nuevo jalón que se suma a lo escrito por el antirosismo: con el mismo tono del folletín, como si se tratase de una aventura digna de mosqueteros, Alejandro Dumas logra apasionarnos, convirtiendo en personajes a los protagonistas de la historia grande del siglo XIX en el Río de la Plata.

Los hechos son medianamente conocidos: en 1842, Manuel Oribe pone sitio a Montevideo. Rosas lo apoyará abiertamente, como manera de intentar controlar a una oposición que lo ataca desde cuánta capital cercana puede.

Los sitiados se defienden no solo con artillería bélica. Envían a Europa a Melchor Pacheco, para que logre adeptos para la causa. Los franceses son viejos enemigos del caudillo federal, y el escritor estrella de ese entonces se enfervoriza con el relato (totalmente parcial, obviamente) de Pacheco y así lo deja consignado en la Nueva Troya.

Con maestría de narrador impecable cuenta la historia desde el descubrimiento hasta sus días, recreando de manera muchas veces libre (nunca pisó estas tierras), los hechos decisivos de la independencia y las luchas entre unitarios y federales.

En ese panorama, Rosas y Artigas son la barbarie, y Montevideo es la civilización. Interesante uso de ambas palabras, que ya habían sido instituidas por Sarmiento en 1845, cuando, exiliado en Chile, publique en el diario El Progreso Facundo, en formato de folletín, veinticinco entregas entre los meses de mayo y junio.

Ya en 1850 Dumas levantó polvareda, y la refutación publicada inmediatamente de publicado "La Nueva Troya" es recopilada y ampliada por Antonio M. De Freitas en el almanaque del banco de Seguros del estado del año1967 :

CONTROVERSIA SOBRE ARTIGAS EN 1850
por ANTONIO M* DE FREITAS


L A desaparición de Artigas del escenario político del Río de la Plata en 1820, no le quitó permanencia en el recuerdo y en la discusión. Correrán los días y los años, pero él seguirá siendo el abanderado de una gran causa, recogiendo devociones y afectos, pero también odios y calumnias.
Cuando los anales señalan los sucesos de la llamada Guerra Grande, Artigas continúa en la plenitud de su presencia.
Es así, que en homenaje al Jefe de los Orientales y a! histórico Congreso de abril de 1813, en la linea sitiadora de Oribe —recogemos de los apuntes de las clases de historia, del sabio e inolvidable, doctor Felipe Ferreiro— se estableció ahí —en Tres Cruces— un fortín "y le puso con ese motivo el nombre de Artigas, lo dice copiosamente el documento". Anteriormente, en los años 1835 y 1837, se proyectó incluir en la nomenclatura de las calles de Montevideo, el nombre de Artigas, eligiéndose para ello la calJe llamada entonces San Benito. Es de destacar que en la lista de nombres redactada por don Andrés Lamas, durante el sitio, para nada se recuerda al héroe. En eí decreto de mayo de 1849, firmado por Oribe en el Cerrito, se expresa: "la calle que ha tenido hasta aquí el nombre de Restauración, se denominará en lo sucesivo calle del Gral. Artigas". Esa calle es la actual Av. 8 de Octubre —y, según el primer historiador Artiguista, José Pedro Pintos, se llamaría Villa Artigas, lo que hoy es la Unión.
No nos detendremos en el recuerdo de la espada obsequiada al prócer por Córdoba, recuperada por Leandro Gómez en 1842. Deseamos sí. Destacar los juicios impresos en el libro del cotizado y valioso escritor de aquellos días Alejandro Dumas, titulado "Montevideo o una Nueva Troya" que aparece en 1850. Como esta obra será editada por el Ministerio de Instrucción Pública, en fecha próxima, consideramos interesante transcribir sus palabras sobre Artigas y enfrentarlas con la corriente contraria que bajo el título de "Refutación a la Nueva Troya de Alejandro Dumas" se publicó desde el campo sitiador del Cerrito en el diario "El Defensor de la Independencia Americana".
Corresponde agregar que !a obra de Dumas fue inspirada por las informaciones del enviado del Gobierno de Montevideo en París, General Don Melchor Pacheco y Obes. En cuanto a la redacción de la "Refutación", se atribuye al General Antonio Días, al Dr. Villa demoro o al Dr. Eduardo Acevedo. Nosotros modestamente incluiríamos en esa lista a Leandro Gómez, ferviente admirador de Artigas, cuyo estilo puede confundirse con sus proclamas y sus escritos sobre el fundador de nuestra nacionalidad.
En "La Nueva Troya" se exalta la personalidad del Capitán de Blandengues don Jorge Pacheco, padre de Melchor. Dumas lo presenta como Comandante de la campaña y en lucha con Artigas. Dice: "Durante cuatro o cinco años él persiguió a Artigas, venciéndolo siempre donde se encontraba; pero Artigas jamás se dejaba apresar, y reaparecía siempre al día siguiente de cada derrota. El hombre de la ciudad fue el primero en fatigarse de esa lucha y, como uno de aquellos antiguos romanos que sacrificaban su orgullo al bien de la patria Pacheco fue a ofrecer al Gobierno español con la renuncia de sus poderes, a condición de que se nombraría en su lugar a Artigas como nuevo jefe de la campaña, ya que era sólo éste quién podría poner fin a la obra que él no podía cumplir: la exterminación de los contrabandistas". "El Gobierno aceptó, y, como esos bandidos romanos que después de hacer acto de sumisión ante e! Papa, se pasean, luego, venerados por las ciudades donde sembraron el terror, Artigas hizo su entrada triunfal
en Montevideo, y reanudó la obra de exterminación en el punto en que ella se había escapado de las manos de su predecesor. Al cabo de un año, el contrabando, si no aniquilado, por lo menos había desaparecido. Todo esto ocurría hacia 1782 ó 1783". Más adelante hace referencia a la revolución de 1811 y expresa: "Artigas fue de los primeros que saludó a la revolución como libertadora; se había puesto a la cabeza del movimiento de la campaña, y había ido a ofrecer a Pacheco su renuncia del comando, como otrora Pacheco lo había hecho por él. Este cambio iba probablemente a realizarse, cuando Pacheco fue sorprendido en su residencia de "Casa Blanca" sobre el Uruguay, por marinos españoles. Artigas no dejó de continuar su obra libertadora.
En poco tiempo arrojó a los españoles fuera de toda aquella campaña de la que se había hecho Rey y los redujo a la sola ciudad de Montevideo".
Desde "El Defensor de la Independencia Americana" se contesta a Alejandro Dumas:” Sin comentarios damos la "Refutación". En ella se hace referencia al Genera! Jorge Pacheco y se entra a la defensa de Artigas: "No pudo ser tampoco Jorge Pacheco " en ningún tiempo antagonista del " distinguido General Artigas, a quién, " no obstante, Dumas supone derrotrado muchas veces por el Capitán "de Blandengues (Pacheco).
"El ilustre general don José Artigas, "desde que apareció en la escena poli tica fue un caudillo popular en la " Banda Oriental del Uruguay, y no es cierro que pudiese existir la diferencia que hace Dumas del hombre " de !a ciudad y del hombre del campo, "entre el motor de la Independencia "Oriental (Artigas) y el Capitán de " Blandengues (Pacheco).
"Artigas, valiente como un viejo español, sutil como un charrúa, vivo como un gaucho —dice Dumas—"tenía algo de las tres razas, si no en la sangre, en el entendimiento".
"Es por cierto bien mezquina la idea "que el novelista da respecto del general D. José Artigas, de quien debiera hablar con más mesura, no sólo en " obsequio de la verdad, sino en consideración, cuando menos, al respeto con que en todos los países del mundo es debido tratar a los hombres grandes.
"El nombre del ínclito general don José Artigas es conocido mucho más allá de la América Meridional, no sólo por su bravura y denuedo, "sino por los sagrados intereses que defendió y los sanos principios que guiaron su carrera pública. Su país fue siempre para él, amado; el orden fue la religión de sus soldados y la felicidad de todos sus conciudadanos fue para él una necesidad de su existencia.
"En demanda de tanta justicia y de tan caros intereses, fue que acaudilló las masas de la campaña y proclamó el primero de todos, entre todos los orientales, la independencia de la Banda Oriental.
"El nombre de Jorge Pacheco de nadie es conocido fuera de este país.
"Aquí algunos ancianos patriotas lo recuerdan con execración por las horrorosas crueldades que sobre ellos ejerció y de que más adelante hemos de ocuparnos.
"Artigas, uno de los primeros —dice Dumas-— había encabezado el movimiento de la campaña y entonces reconociendo toda la superioridad que tenía sobre él, el general Pacheco como hombre de estrategia, de bata l l a s campales, había venido a ofrerle el mando...". -*
"Basta: es la más atrevida desvergüenza que podría ocurrirse a la idiotez de Pacheco y Obes, el hacer que Alejandro Dumas escribiese semejante desatino. ¡El distinguido general Artigas ofrecer el mando al Capi tan de Blandengues!... a Jorge Pacheco! el mando del ejército de patriotas, en los momentos en que la Banda Oriental lo proclamaba su jefe, y en tanto que la revolución americana le habría las puertas a una carrera gloriosa, a que Artigas pudo noblemente aspirar, y a cuyo fin efectivamente llegó aplaudido por los hombres libres, no sólo de la Banda Oriental, sino de otros muchos pueblos!...
"¿Pues hay una idea más ridícula?
" ¿Qué superioridad podía entonces reconocer el ilustre General Artigas en el Capitán de Blandengues (Pacheco)?
"Superioridad de estrategia —dice Dumas— como hombres de batallas campales".
";Pues no es esto el más acabado desatino? ¿No es burlarse desafortu nadamente de la verdad atribuir conocimientos de estrategia a Jorge Pacheco?
"¡Ah!... es como dice el adagio, pretender que dé peras el olmo. Porlo mismo esto ni debía refutarse además que afortunadamente hay muchos hombres todavía contemporáneos de Jorge Pacheco, que le conocieron demasiado para reírse a carcajadas al leer tan enorme desvergüenza.
"Dice Dumas que iba a verificarse el cambio cuando Pacheco cayó en una emboscada y que por eso no lo realizó.
"Y agrega que así mismo no desistió Artigas de su empresa de libertar al País; que en poquísimo tiempo arrojó a los españoles de la campaña donde se había entronizado y que los encerró en Montevideo. He ahí el desmentido más claro que podía darsea tal miserable fábula. El hombre de estrategia, el hombre de batallas campales, Pacheco, el Marius, cayó en una emboscada, y, no lo era, el que iba a ofrecer el mando de aquél, el Genera] Artigas, en poquísimo tiempo y sin el nuevo Marius, arrojó de la campaña a los españoles y los encerró en Montevideo.
"Pero volvamos a la emboscada en que cayó Jorge Pacheco, el enchalecador, que dice Dumas, fue conducido a Montevideo como prisionero y con cuyo acontecimiento parece que Dumas cierra los rasgos históricos de las hazañas de aquel nuevo Marius en su «Nueva Troya». Ahora nos ocurre hablar con Dumas y pregunta r l e : ¿por quién fue puesta aquella emboscada, señor Dumas? ¿De quién fue prisionero el Capitán de Blandengues de los españoles en Montevideo? ¿De los patriotas que sitiaban aquella plaza? ¿Cómo vuestro Marius fue prisionero? Esto precisamente lo que nosotros ignoramos, y como hasta hoy no tenemos a la vista más que algunas hojas de la «Nueva Troya».
" Como por otra parte tampoco sabemos si el nuevo Marius reaparecerá en la continuación de esta curiosa novela, nos contentaremos, por ahora, con manifestaros nuestras dudas; no obstante hablaremos respecto de aquel personaje de lo que estamos ciertos".

Todo esto escrito y publicado en octubre de 1850, cuando ya el prócer fundador había muerto rodeado —al decir de Leandro Gómez— apenas de algunas criaturas campesinas que le cerraran sus secos y cansados ojos, que constantemente se dirigían hacia el país de los Orientales".


14 jun. 2011

PORTUARIO DESTACADO JUAN CARLOS OLANO






PORTUARIOS QUE SE DESTACAN:



JUAN CARLOS OLANO








Juan Carlos Olano nació el 12 de Marzo de 1949 en el barrio del Cordón, donde supo defender los colores del club de basquetball en todas sus divisiones hasta jugar en primera división.-

Ingresó como Aprendiz en la Administración Nacional de Puertos el 10 de Junio del año 1966.-

Es un destacado periodista deportivo de larga trayectoria desarrollando su profesión tanto en el medio radial (que fueron sus comienzos) como también en la prensa escrita y televisiva.-

El diario “La Republica” así como el quincenario “Diario Básquet” han tenido en Juan Carlos un periodista imparcial y riguroso en su trabajo, basado de un sólido conocimiento del deporte de sus amores: el basketball.-

En el medio radial fue cronista de Radio Centenario, El Sodre e Imparcial entre otras.-
De distinguida labor en los canales 5 (Sodre), Montecable y TVC, todavía hoy se recuerdan los programas “La Naranja” y “Básquet de Gala”.-

Fruto de su amplio criterio y basta trayectoria, ocupó importantes cargos dentro de la prensa deportiva del que subrayamos el de Secretario General del Círculo de Periodistas Deportivos del Uruguay cargo que ocupo desde 2010 – 2012.
Como referencia además fue varias veces jefe de Prensa de Campeonatos organizados por la Federación Uruguaya de Basketball a nivel Internacional.-

Su profesión lo ha llevado a recorrer el mundo, estando presente en diversos campeonatos Panamericanos, Sudamericanos y Mundiales muchas veces en forma exclusiva.
Se destaca la importancia de estar en 4 Juegos Olímpicos.
Fue Juan Carlos Olano quien trajo por primera vez a Uruguay el relato y el comentario de los partidos jugados por la selección nacional. Fue durante los recordados juegos Olímpicos de los Ángeles en 1984 donde Uruguay obtuvo el 6to. puesto.
Es de subrayar, además, que la coberturas periodísticas de Juan Carlos no sólo han sido para medios nacionales si no que ha tenido una activa participación en medios internacionales.

Padre y abuelo, orgulloso de su esposa, su hijo y de sus dos hermosas nietas

Hoy Juan Carlos Olano colabora en el área de Comunicación y Marketing de la Administración Nacional de Puertos.


Juan Carlos(a) "El perro"


(Dibujo:Leonardo Infantini)


















13 jun. 2011

“PRINCIPESSA MAFALDA”. Construyendo una vida luego de la tragedia. (1ª Parte)

Naufragio "Prinicpessa Mafalda".















A lo largo de la existencia y actividad del “PRINCIPESSA MAFALDA” muchas fueron las conexiones con Uruguay, entre ellas una que se comenzó a originar en el mismo momento que las aguas del Atlántico, el 25 de Octubre de 1927, vencieran toda resistencia del veterano buque y lo jalaran hasta sus profundidades.

“Asociated Press: Río de Janeiro, 26. El paquete Principessa Mafalda naufragó en las costas de Bahía ayer a las 19.15”.
En la prensa uruguaya del día 1º de Noviembre de 1927 se reflejaban los testimonios sobre la tragedia recogidos en Montevideo tras la llegada de varias embarcaciones que a bordo conducían náufragos del “PRINCIPESSA MAFALDA”; uno de los barcos en arribar con sobrevivientes fue el “MOSELLA” que entró a puerto a las 17 horas del día anterior. Del buque descendieron a tierra los señores Camilo Rivarola, Jorge Grenalle, Antonio Fontana, Santo Marini, Roberto J. Skelton y la señora Luisa Ellis.

Una de las declaraciones recogidas de los sobreviviente era la dada por Camilo Rivarola: “Yo, en vista de la situación gravísima…, me coloqué un salvavidas, tirándome al agua sólo tres o cuatro minutos antes de que el “Principessa Mafalda” se hundiese definitivamente. Como viera que nadando de pecho no avanzaba y mi interés era alejarme lo más posible del barco que se hundía y que me daba la impresión de que se me venía encima, nadé haciendo la plancha, con lo cual conseguí alejarme de veinte a treinta metros, en cuyo momento hizo explosión la caldera echando una nube de hollín que me cubrió todo, completamente, explosión que fue la única que hubo durante todo el viaje, hundiéndose de inmediato…”.
“De este naufragio –continúa diciéndonos el señor Rivarola- solo salvé una cartera. El traje que llevo puesto, agrega, pertenece a un señor Malla –si no recuerdo mal-, propietario del garage “Elite”, de Río de Janeiro y las ropas interiores, me las proporcionó otro señor.
Lo único mío, son los zapatos!”.

Otra versión de los hechos fue la del Sr. Jorge Grenalle, comerciante y cónsul de Bélgica en Punta Arenas, este no dudo en afirmar que en aquella crucial hora el capitán del “MAFALDA”: “… no estuvo a la altura de su misión, pues fue notorio su temor e indecisión en el momento terrible de la catástrofe y que no tuvo la noción exacta de las proporciones del accidente que causó el hundimiento, pues afirmaba el capitán que había tiempo suficiente para realizar las operaciones de salvamento, pues el barco podría




Simón Giuli (capitán del Mafalda)


permanecer a flote entre 15 y 18 horas, que en realidad, se vieron reducidas al tiempo transcurrido desde las 17 y 15 hasta las 21 y 40, hora más o menos exacta del naufragio y que fue en la que se le detuvo el reloj”. (EL PAIS. Martes 1º de Noviembre de 1927).
Naufragio "Principessa Mafalda" :Roberto Castellanos


Después Grenalle repasa una horrenda situación; fue cuando “un pasajero tuvo la fatalidad de quedar colgado de una horquilla de las que sostienen los botes salvavidas, asido fuertemente de la muñeca por una cuerda. Pedía con dolor, pues su cuerpo estaba pendiente de la mano, que le cortaran esa cuerda, y entonces un tripulante, al querer terminar con la triste situación del pasajero, sacó un puñal para cortarla, pero con tanta fatalidad que le hizo una profunda herida en la muñeca, desgarrándosele enseguida los tendones y nervios, por lo cual seccionóse completamente la mano, cayendo el pasajero al agua. Seguramente pereció”. “EL PAIS. Martes 1º de Noviembre de 1927).
Esta dramática escena se repitió en declaraciones de otros testigos.

Otra narración detallaba que: “Cuando ya el barco italiano se hundía, una señora con un niño en uno de los brazos se agarró con una sola mano a un cabo y de él se deslizó con el fin de dejarse caer sobre un bote que pasaba junto a ella, pero la fatalidad quiso que la embarcación cruzara bajo ella antes de que llegara y la señora cayó al agua perdiendo a su hijo”.
En la misma jornada de la llegada del “MOSELLA” entraron al puerto de Montevideo el “FORMOSA” y el “ALHENA”, dos de las embarcaciones que se presentaron en derredor del “MAFALDA” para socorrer a sus ocupantes.
El “FORMOSA” de origen francés atracaba a las 5:30 de la madrugada, y pocas horas después acercaba a la prensa un informe sobre el siniestro:

“Extracto del informe del Cuaderno de Bitácora.
El 25 de Octubre de 1927, siendo las 17,30 y estando a 17º 35´ de latitud Sur y 37º 49´ de longitud Oeste, recibí el S.O.S. del “Principessa Mafalda” pidiendo inmediato socorro, e indicando como su ubicación momentánea los 16º 58´ de latitud Sur y los 37º 51´ de longitud Oeste.
Inmediatamente puse proa hacia el rumbo indicado, siguiendo con viento fresco y con marejada por brisa N.E.
Al mismo tiempo dispuse todas las embarcaciones y de más elementos para realizar el salvataje, recibir a los náufragos, alimentarlos, cuidarlos y vestirlos. Hice evacuar a los pasajeros varones de “clase única” sus camarotes, a fin de alojar en ellos a los náufragos, preparando el puente y la cubierta para los de 3ª del “Principessa Mafalda”.
El informe continuaba:

“A las 17.40 escuché al vapor de carga inglés “Empire Star”, que se comunicaba con el “Principessa Mafalda”; esa nave hallábase próxima al buque italiano, que decía: “Tenemos grave avería en las máquinas”.
Apenas interceptaba ese aviso, comuniqué al “Principessa Mafalda” que nos dirigíamos hacia él. En seguidase comunicó a su vez con el buque holandés “Alhena”, que estaba cerca de él.
A las 17.46 horas, la radiotelegrafía del “Principessa Mafalda” calló.
A las 17.50 hizo una llamada general de S.O.S. a todos los buques en altamar, para darles su posición.
A las 18.20 el “Empire Star” y el “Alhena” continuaban el salvamento. El “Formosa” pasaba detalles al “Mosella” que se acercaba al sitio del naufragio.
A las 18.30 el “Principessa Mafalda” vuelve a trasmitir, desde su puesto de radio emergente, un despacho que dice: “Vengan pronto! Tenemos aún muchos pasajeros a bordo, y estamos sin luz”.
Llegamos al sitio preciso después de las 21 horas, pasando como a 50 metros del “Principessa Mafalda” que se mostraba muy escorado a babor, con la popa ya casi sumergida.
Comprendí que el buque no duraría mucho más a flote y que sería imprudentísimo acercarse más. Maniobrando, pues para situar adecuadamente el “Formosa”, puse cuatro de las embarcaciones a sotavento, dividiéndolas en 2 grupos: el 1º al mando del teniente primero René Valtat y el 2º al del teniente segundo Germán Pellet, cada cual con dos botes.
A las 21.15, las cuatro embarcaciones se dirigen hacia el “Principessa Mafalda”, con mar gruesa. La maniobra es lenta y difícil. Maniobré despacio a las cuadernas para botar a sotavento las otras cuatro embarcaciones.
A las 21.30 formé con ellas otros dos grupos: el Nº 3 al mando del contramaestre Dominique Lena y el Nº 4 al del capitán Giovanni Rosetti, de la marina brasilera, pasajeros del “Formosa”, que se presentó voluntario a participar en las maniobras del salvataje.
El grupo mandado por Valtat fue a atracar a la popa del “Principessa Mafalda” que se hallaba casi al ras del agua. Allí recogió a cuatro hombres, únicos pasajeros que no se habían retirado hacia proa”.
(EL PAIS. Jueves 3 de Noviembre de 1927).
Al puerto de Montevideo continuarían arribando otras embarcaciones con náufragos del vapor italiano: “Ayer alrededor de las once horas, llegó al antepuerto el vapor italiano conduciendo los sobrevivientes del comentado y horrible naufragio del “Principessa Mafalda”. (EL PAIS. Sábado 5 de Noviembre de 1927).
El “DUCA DEGLI ABRUZZI” trajo a Montevideo cuarenta y tres pasajeros del “MAFALDA”, tres habían viajado en 1ª clase y los restantes cuarenta en 3ª clase, entre estos últimos aparece el nombre de “Arturo Betuschi”.






DUCA DEGLI ABRUZZI



Juan Pedro Gilmes.

JUNIO MES DE JACQUES COUSTEAU: Calypso…Donde Navega El Olvido



Buscando información sobre el capitán Jacques Cousteau nos encontramos con

esta triste noticia:
El Calypso se encuentra abandonado en el puerto francés La Rochelle.A continuación reproducimos un texto muy sentido del Sr. Tito Rodriguez Director del instituto Argentino de Buceo(http://www.renuevodeplenitud.com/calypsodonde-navega-el-olvido.html)





Calypso…Donde Navega El Olvido



El sueño comenzó el 19 de julio de 1950 cuando un joven entusiasta de apellido Cousteau adquirió, en complicidad con un grupo de amigos, un viejo dragaminas abandonado que ostentaba el mítico nombre de Calypso.
Los años que siguieron fueron tan duros como provechosos; el Calypso crecía, cambiaba y se readaptaba proporcionalmente al entusiasmo de su tripulación. Veinte años después de su compra el viejo dragaminas se había convertido en el barco oceanográfico más importante del mundo y estaba dotado, entre otras cosas, de dos platillos buceadores de gran profundidad, un globo aerostático y la mayor tecnología conocida hasta el momento para el estudio de los océanos.
El mar jamás tuvo un defensor tan aguerrido.

Su figura imponente se presentaba sorpresivamente en los puertos donde se desarrollaban las cumbres mundiales del medio ambiente recibidos por la algarabía de la población, escoltado por cientos de embarcaciones menores, saludado por las salvas de la marina local.

Su sola presencia hacía bajar la cabeza a los que cazaban ballenas y a los que contaminaban el mar.

El Calypso estaba presente y en su cubierta, tras el ojo de una cámara, se alineaba la población mundial.
El Calypso fue la cuna de casi todos los que hoy respiramos bajo el agua y fue el inspirador de muchos de los biólogos marinos de todo el mundo.
El mundo contuvo su aliento cuando en 1996, tras un choque con otro barco, el Calypso se hunde en el Puerto de Singapur.

Cruel juego del destino, el Calypso hundido en las aguas más contaminadas del planeta.
Dos semanas después es reflotado y, herido es llevado al puerto de Marsella en Francia.



En 1998 tras la muerte de Cousteau es trasladado al puerto de La Rochelle donde aún permanece, abandonado, sucio, pudriéndose al sol.

Olvidado por un mundo más adicto a los espejos que a los binoculares, el Calypso muere un poco cada día sin que nadie lo recuerde.

No es patrimonio de la humanidad, ni pieza central de un museo.

Ni siquiera tiene el honor de ser un naufragio en el mar de coral. Es sólo un despojo abandonado en un puerto, un cadáver secándose al sol, invadido por las ratas y la suciedad.
El Calypso no llegó, el Calypso ya no navega.

Las ballenas están a merced de los asesinos, el mar ya no tiene quién lo defienda.

Tito Rodríguez

Director Instituto Argentino de Buceo

Junio Mes de Jacques Cousteau:Su Legado y su pensamiento

En estos convulsionados tiempos
en los que vivimos.
En estos trastornados tiempos
donde la "maldición de Malinche" parece alcanzarnos y en los que seguimos "abriendo las puertas por temor a lo ignorado " y continuamos "cambiando oro por cuentas de vidrios", donde sin pudor alguno"damos nuestra riquezas por sus espejos con brillos" .
(Gracias Amparo Ochoa*)
En estos inexplicables tiempos,
en que la mágica alquimia del tiempo ha trocado aquellos "espejos con brillo" por socavantes minas a cielo abierto o desertificantes eucaliptus y asfixiantes Glifosatos sojeros .
En estos aún serviles tiempos,
en los que enjugamos las sudorosas frentes de los poderosos, sofocados en sus "largarteos" estivales en las dunas oceánicas.
(Gracias Pepe**)
En estos estáticos tiempos,
en que parece que todo cambia,... cuando en realidad queda igual.
Es en estos tiempos,
que es bueno recordar la figura del Capitán Jacques Cousteau.

Junio mes de Jacques Cousteau:

"Las futuras generaciones no nos perdonarán por haber malgastado su última oportunidad y su última oportunidad es hoy."
Jacques Yves Cousteau (Conferencia sobre Medio Ambiente y Desarrollo de las Naciones Unidas, 1992)

Jacques-Yves Cousteau (Saint-André-de-Cubzac, 11 de junio de 1910 - París, 25 de junio de 1997) fue un oficial naval francés, explorador e investigador que estudió el mar y varias formas de vida conocidas en el agua.

Legado
A Cousteau le gustaba definirse como un «técnico oceanográfico».

Era en realidad un sofisticado director y amante de la naturaleza.

Su trabajo le ha permitido a mucha gente explorar los recursos del «continente azul».

Su trabajo también creó una nueva forma de comunicación científica, criticada en su momento por algunos científicos. (A Carl Sagan le ocurrió lo mismo...ohhh la academia....!)

El así llamado «divulgacionismo» , una forma simple de compartir conceptos científicos fue luego empleado en otras disciplinas y llegó a ser una de las características más importantes de la televisión moderna.

Dentro del legado que Cousteau dejó al mundo, se cuentan:
. Develó la vida submarina a través de más de 115 documentales de televisión y películas (L'Odyssée sous-marine du Commandant Cousteau para la televisión o El mundo del silencio para el cine, entre otros).
. Aportó al conocimiento de las especies marinas, su clasificación y comportamiento
. Descubrió nuevas especies marinas
. Fue el coinventor de la escafandra autónoma moderna junto al ingeniero Émile Gagnan
. Adaptó las cámaras fotográficas al medio acuático
. Fue un imaginativo y genial divulgador de la ciencia
. Contribuyó a la medicina submarina
. Fue un gran defensor y custodio del medio ambiente
. Participó en el diseño de la turbovela, una tecnología que permite que un barco se desplace por medio de la energía eólica
. Luchó por que la Antártida fuera consagrada a la paz y la ciencia, hoy mandato del Tratado Internacional y su Protocolo de Madrid .





SI LOS OCEANOS MURIERAN(http://es.wikiquote.org/wiki/Jacques-Yves_Cousteau)



(Por Jacques Cousteau,de su obra "Mundo Submarino" tomo 1 ):



“Si los océanos de nuestra Tierra murieran —esto es, si, de algún modo, la vida de pronto desapareciera—, sería la más formidable, pero también la más definitiva, de las catástrofes en la historia atormentada del hombre y de los demás animales que con él comparten este planeta.”



"Sin vida en los mares, el contenido de la atmósfera en gas carbónico comenzaría a aumentar inexorablemente. Superada una cierta proporción de CO2, el efecto llamado ‘de invernadero’ entraría en juego: el calor, irradiado por la Tierra hacia el espacio, mantenido bajo la estratosfera, originaría una brusca elevación de la temperatura del globo al nivel del mar. Los casquetes polares se fundirían en ambos polos, mientras que el nivel de los océanos subiría unos treinta metros en pocos años. Todas las ciudades se inundarían. Para evitar ahogarse, una tercera parte de la humanidad se vería obligada a refugiarse en colinas y montañas, incapaces de acogerla y proveer a su subsistencia."



Entonces Cousteau pasa a describir el sombrío final:
"Hacinados en las alturas, hambrientos, sometidos a violentas tempestades y extrañas epidemias, rotos todos los lazos familiares y sociales, los supervivientes empezarían a sufrir la falta de oxígeno debida a la desaparición de las algas del plancton y a la reducción de la vegetación terrestre. Confinados en la estrecha franja de tierra que separaría a los mares muertos de las pendientes montañosas estériles, la especie humana experimentaría una intolerable agonía. Tal vez treinta o cincuenta años después de la muerte de los océanos, el último hombre del planeta, en el que la vida orgánica se limitaría a las bacterias y algunos insectos necrófagos, exhalaría su último suspiro."





NOTAS:



* "LA MALDICIÓN DE MALINCHE" (AMPARO OCHOA)



FRAGMENTO: "...se nos quedo el maleficio /de brindar al extrajero/nuestra fe nuestra cultura/nuestro pan nuestro dinero/hoy les seguimos cambiando/oro por cuentas de vidrios/y damos nuestra riquezas/por sus espejos con brillos/hoy en pleno siglo 20/nos siguen llegando rubios/y les abrimos la casa/y los llamamos amigos"

**Mujica propone privatizar las Dunas del Cabo Polonio.


**Vecinos del departamento uruguayo de Rocha iniciaron una campaña para rechazar una propuesta del presidente José “Pepe” Mujica de privatizar las dunas de Cabo Polonio, uno de los atractivos turísticos más importantes del país.
Mujica argumentó su intención al sostener que esas dunas “no sirven ni para la agricultura ni para ganadería, sino para lagartear en el verano”.

Simone Cousteau Una historia poco conocida




















El amigo Ruben Siboldi nos manda esta historia vinculada con Simone esposa del capitán Jacques Cousteau que vale la pena conocer.


El texto no está vinculado con la cultura marítima y portuaria nacional ,que siempre ha sido el objetivo de este blog, pero el capitán Cousteau trasciende las fronteras tomando una dimension universal , y ha sido uno de los grandes propulsores de la conciencia maritima y mas que eso del amor al mar de no pocas generaciones.



Dice el amigo Ruben:


No tenia ni idea quién fue Simone, la esposa de Cousteau. Vean qué interesante; es cortito y vale la pena leerlo.

UNA HISTORIA POCO CONOCIDA

Jacques Yves Cousteau pasó toda su vida en el mar; no contento con inventar los equipos de buceo actuales, recorrió el mundo a bordo del Calypso para enseñarle a la humanidad la grandiosidad de los océanos.
Muchos hombres y mujeres crecimos entre sus imágenes; muchos fuimos contagiados por su "fiebre de mar", jugábamos de chicos a ser buzos del Calypso, conocíamos todas sus historias, vivimos todas sus inmersiones.
Pero la mayoría de la gente jamás conoció la historia del día que el Calypso se perdió, de aquel día que pudo ser el último día de una historia que aún no había comenzada.
Terminaba la década de los 40, no era una época fácil en Europa.
La segunda guerra mundial había dejado a Francia en ruinas. Jacques
Cousteau, un joven oficial de la marina decide dar un vuelco a su vida; con la ayuda de sus amigos y un esponsor secreto, compra un viejo dragaminas fuera de servicio, y lo bautiza "Calypso". Renuncia a la marina y convence a un grupo de buzos para acompañarlo en la gran aventura: recorrer los mares del mundo filmando los fondos oceánicos.
Todos sus ahorros se gastaron en equipamientos, vendió su casa para costear el viaje, todo su pasado y su futuro estaban puestos en ese viejo barco.
Partieron rumbo al Mar Rojo donde planeaban filmar su primera película.
Al llegar anclaron el barco cerca de la costa de Egipto y todos los hombres fueron al agua; en el barco sólo quedó la esposa de Cousteau, Simone.
Mientras que los buzos estaban bajo el agua, el cielo se cubrió de nubes, la superficie del mar se encrespó, comenzó a soplar un fuerte viento.
Los buzos no pudieron volver al barco, nadaron hacia la costa. Una vez ahí contemplaron al Calypso que se sacudía con cada golpe de ola, tironeando el cabo del ancla que se rompería inevitablemente.
Cousteau temía por su esposa, una mujer delgada que no tenía idea de barcos ni de navegación. Los buzos, presos de impotencia, esperaban la rotura del cabo del ancla para ver como todas sus ilusiones se hundían con el viejo buque.
El cabo se rompió en un estallido seco, e inmediatamente se escuchó el motor del barco que se ponía en marcha, viraba a babor y se internaba en el mar de frente a la tormenta. Al timón estaba Simone Cousteau, y no parecía estar dispuesta a dejar hundir al Calypso. Como no sabía nada de náutica, decidió ir mar adentro, donde no podría chocar con nada.
Viajaba hacia la tormenta.
Ocho horas duró la lucha entre el viejo dragaminas y el mar, ocho horas donde una mujer sola, que nunca antes había estado en un barco, sacaba fuerzas de la nada para evitar que los sueños de su marido se hundieran ese día.
Cuando la tormenta terminó, llevó el barco hacia la costa que se veía a la distancia, pero como no lo sabía atracar y ya no tenía ancla, simplemente lo dejó flotar a la deriva con el motor apagado, esperando que los buzos, que miraban la maniobra desde tierra, se pudieran acercar a nado. Al llegar encontraron a una Simone sonriente que, ante la sorpresa de todos, los recibió con café caliente.
Pasaron muchos años, y el viejo dragaminas se convirtió en uno de los buques oceanográficos más famosos del mundo, navegó por todos los mares y visitó todos los puertos. Cousteau adquirió fama internacional. En 1980, en un reportaje, un periodista le preguntó si era difícil comandar el Calypso, Cousteau contestó:
"No, si está Simone a bordo; ella es la cocinera, la madre de treinta marineros, la que aconseja, la que pone fin a las peleas, la que nos manda a afeitar, la que nos reta, la que nos acaricia, la peluquera de a bordo, nuestra mejor crítica, nuestra primera admiradora, la que salva al barco de las tormentas. Ella es la sonrisa cada mañana y el saludo antes de irnos a dormir.
El Calypso podría haber vivido sin mí... pero no, sin Simone."
Una mujer que vivió entre cámaras y nunca se dejó fotografiar, no figuró en ninguna de las enciclopedias del Calypso, se negó a ser vista en las películas, y la mayoría de la gente nunca vio su cara.


Nuestro homenaje a Simone Cousteau... y a todas esas mujeres que trabajan desde el silencio y a quienes las saben valorar....

11 jun. 2011

“LE FRIGORIFIQUE” primer barco frigorífico del mundo, invento técnicamente uruguayo-francés.



La relación “campo-puerto” en la realidad de Uruguay fue decisiva para su afianzamiento y desarrollo como nación soberana, desprendiéndose de aquel binomio el aspecto comercial por excelencia de la historia de este país, es decir, el transporte marítimo o fluvial de los frutos de su tierra hacia los lugares más lejanos del planeta.
Una de esas producciones por cierto que es la carne, comercio este que en la segunda mitad del siglo diecinueve presentara una coyuntura que limitaba su crecimiento y la obtención de mayores ganancias, siendo su solución el utópico transporte de carnes refrigeradas.
Una de las personas que visualizaba esta realidad se llamaba Francisco Lecoq, el cual emprendiera un camino que lo llevaría a ser parte de uno de los inventos más revolucionarios de la historia.

“El viaje del buque "Le Frigorifique" a través del Atlántico,…, puede considerarse un hito que marca el inicio de una verdadera revolución a nivel industrial.
El inventor del sistema de refrigeración mecánica y armador del buque, el ingeniero Charles Tellier, fue acompañado por dos uruguayos que colaboraron en este proyecto: Francisco Lecocq y Federico Nin Reyes”.
(INAC).

Lo cierto es, que más allá de la versión histórica difundida a nivel mundial el papel de uno de los uruguayos, Francisco Lecoq, fue de un protagonismo mucho mayor a lo comúnmente manejado.

Lecoq arribó a París en los últimos meses de 1865 y el 20 de Enero de 1866 obtuvo su patente “sobre el modo de conservar frescas las sustancias animales y vegetales, como así mismo sobre la maquinaria a emplearse con ese objeto”.
Recién para esa fecha Tellier inició su búsqueda para lograr un método que conservara la carne con el fin de transportarla, es para ese entonces que estrecha relación con los uruguayos Lecoq y Nin.

Francisco Lecoq para fundamentar el pedido de su patente manifiesta que:
“Mi invento se refiere a nuevos medios de conservar alimentos vegetales o animales, u otras substancias, frescas y en aparatos adaptados al propósito de transportar esas substancias conservadas de un sitio a otro. El principal objeto del invento es conservar el cuerpo entero de un animal muerto y poderlo transportar de un país a otro en condición fresca…”. Explica el inventor uruguayo, que “si la carne debe ser embarcada en un buque desde el sitio en que ha sido muerto el animal hasta otro país, se proveerá de aljibes para recibir los cajones metálicos: estos aljibes contendrán agua y alguna composición frigorífica, agregándoseles diariamente un repuesto de la misma”. Aquellos cajones metálicos referidos se construirían con doble pared y los espacios intermedios se rellenarían, según el propio Lecoq, con algún material de características particulares, como podía ser corcho.

Lecoq propone para los buques destinados a utilizar su invento la construcción de “…una serie de compartimientos o cámaras que pueden ser hechas de madera”, en las cuales las reses serían colgadas y permanentemente rodeadas de una corriente de aire frío y seco.

Charles Tellier por su lado, prosiguió con sus propios estudios y ensayos arribando a una máquina generadora de aire frío, pero no fue hasta que de forma conjunta buscaron alcanzar sus objetivos y que redactaran un contrato sobre su asociación que comenzarían las pruebas para demostrar que era posible transportar carne fresca a través de los mares y océanos del planeta.

Fallidos los primeros intentos todas las esperanzas se centraron en un vapor adquirido en Inglaterra de nombre “ELBOE” que posteriormente sería rebautizado como “LE FRIGORIFIQUE”; el vapor tenía 65 metros de eslora, un desplazamiento de 1.200 toneladas y alcanzaba una velocidad de 6 a 7 nudos.
“La bodega de proa que tenía 25 metros de largo, 8 de ancho y 4 de altura, fue destinada para cámara frigorífica y en la popa se instalaron tres máquinas frigoríficas”.
Desde Europa Tellier envía, en su primer viaje, al “LE FRIGORIFIQUE” rumbo al Río de la Plata donde arriba finalizando Diciembre de 1876 consagrándose en ese momento uno de los inventos más trascendentales de la historia de la humanidad:
“Era la primera vez en la historia que una carga de productos perecederos cruzaba el Océano Atlántico de norte a sur atravesando el Ecuador sin problemas”. (ZAMORA CARRANZA, Manuel. La Frontera del Frío. España, Universidad de Sevilla, 2004).

En Uruguay se celebra los días 29 de Mayo “El Día Nacional de la Carne” por el arribo a Montevideo del vapor “LE FRIGORIFIQUE” el 29 de Mayo de 1877.

Juan Pedro Gilmes.
Bibliografía y Fuentes:
CÁRCANO, Ramón José. Francisco Lecoq –su teoría y su obra.
GORDÓN ORDÁS, F. Revista de Higiene y Sanidad Veterinaria. Madrid, Tipografía “LA DEMOCRACIA”, 1915.
Archivo J.P.G.

10 jun. 2011

Los sustos que nos dio el mar por MILTON SCHINCA








Los sustos que nos dió el mar.

Hace tiempo sospecho que los montevideanos arrastramos un oscuro conflicto, nunca solucionado, con el mar. Que lo miramos de reojo, con un recelo que no sabemos esconder ni explicar del todo. Como si le guardáramos quien sabe que penumbrosos enconos, cuyo origen no es fácil desentrañar. Como indicio menor, pero acaso significativo, el hecho de que, a pesar de nuestra asiduidad con el mar, jamás el montevideano fue pueblo navegante o pesquero, apenas si bañista ...Tratando de esclarecer el punto, que mucho me intriga, he llegado a preguntarme si esa discordia que me parece vislumbrar, no provendrá del momento fundacional mismo. Basta pensar que aquellos canarios arribados los primeros aquí, no eran gente de mar, sino labriegos habituados a entenderselas con la tierra, hechos a laborarla en paz, sumidos en el ajetreo de siembras y cosechas que eran su asunto desde la cuna hasta la sepultura. Pero aquí se encontraron rodeados de ese mar omnipotente que ellos no frecuentaban ni amaban en el terruño lejano, pero que ahora se les venía obsesivamente encima.Después de todo, aquella inmensidad inabarcable los separaba, casi de seguro para siempre, de su solar nativo ... Y el mar era el camino por donde podía aparecerse un día el portugués enemigo a darles guerra; y el elemento rugidor y feroz que se desbocaba de pronto, y podía arrasar con cuanto ellos, trabajosa, arduamente, iban creando aquí. Todo esto además sin contabilizar la impresión traumática que arrastrarían los canarios de la segunda remesa, los que tanto padecieron en días de tormento interminable, durante aquel viaje en que atravesaron un mar que se les hizo hostíl hasta la pesadilla ... Sea ese u otro el origen, lo cierto es que a lo largo de la historia montevideana pueden registrarse de tanto en tanto indicios de ese recelo o ese desapego que el mar provocaría en nosotros. Entre tantos de esos síntomas puede citarse un episodio acaecido en Montevideo en 1821, bajo dominación lusitana, donde se evidencia el temor irracional que el mar despertaba en nuestro vecindario, como si desatara oscuras simbologías ... Lo relata nuestro brillante costumbrista don Isidoro de María, y en su crónica aparece con impresionante elocuencia ese sentimiento de invencible rechazo hacia el mar, visto como amenazadora presencia enemiga, como potencia destructora y espantable que tarde o temprano terminaría con nosotros ... Si hasta corrían vaticinios de que el mar se tragaría a Montevideo y a Buenos Aires!"Allá por el año 21 hubo un eclipse de luna, que puso en alarma a los benditos moradores de la Muy Fiel y Reconquistadora San Felipe y Santiago, julepeados con el anuncio fatídico de que esa noche iba a salir el mar de su centro, y tragárselos sin remedio.""-Que si señor", decían las buenas viejas; "Sor Francisca pronosticó que el mar se tragaría a Montevideo y a Buenos Aires. Y bien puede ser que esta noche se cumpla su pronóstico. Encomendémonos a Dios y encendamos velas a todos los santos de la corte celestial".Y los cuentos terroríficos iban y venían entre aquellos montevideanos crédulos, que arrastraban - se ve - todo un legado supersticioso de arraigo antiguo."El mar es traicionero. Me acuerdo de lo que me contaba mi difunto padre, sucedido en Buenos Aires allá por el año 1792, en que el río se retiró muy lejos, dejando en descubierto la playa, y luego volvió a crecer con mas fuerza, amenazando tragar la tierra"."-Y me acuerdo también yo, añadia un viejo de los antiguos Miñones, de aquella fuerte pamperada que hubo en Buenos Aires el año 11, que barrió las aguas del río por espacio de diez leguas, dejando todo en seco, y tanto que unos capitanes de los buques ingleses fondeados a 3 y 4 leguas, se vinieron a ella a pie enjuto, dando la noticia de que una de nuestras fragatas bloqueadoras quedaba en seco, y casi se nos vienen fuerzas de tierra a atacarla a favor de la bajante, y luego volvió a crecer el río extraordinariamente con gran susto de la población, que creyó que iba a tragarla. Y fíese usted del mar. No lo hemos visto aquí entrarse como por su casa hasta la esquina del Reloj, y llegar a cubrir en una gran creciente hasta las troneras de la Isla de Ratas?".Pero nada retrata mejor el pánico que subyacía en nuestro vecindario frente al mar aquel, traicionero y tragador, como la escena final que narra don Isidoro, con toda la población montevideana despierta y en ascuas a la espera del zarpazo tan temido ..."El hecho fue que, por las dudas, la gente paso en vela toda la noche con ojo al mar, recorriendo multitud de vivientes la muralla, a ver si el mar se salía de su centro."Por esa vez, nada ocurrió; pero la próxima, quien puede saberlo ... Lo cierto es que, cualquiera que se acerque a este relato con oído atento, percibirá el secreto temblor de un miedo de larga data, empozoniando la convivencia del montevideano con el mar vecino e inquietante.







"Boulevard Sarandí" de Milton Schinca*.








(En el triste Montevideo Cisplatino 1817-1828 Pags.166 a la 168)












*MILTON SCHINCA: Nació en Montevideo (Uruguay), en junio de 1926. Vinculado al teatro desde 1957, su primer estreno como dramaturgo tuvo lugar en 1956 con una teatralización de un episodio del Quijote, "Sancho Panza, Gobernador de Barataria".Desde entonces presentó unos 15 títulos, entre los que se destacan "Delmira", "Boulevard Sarandí" (Roberto de las Carreras), "Bernardina de Rivera", "Guay, Uruguay!" (premio "Florencio" de 1971), etc. Algunas de sus obras fueron representadas en Argentina, Brasil, España, Italia, México, Chile y Ecuador. Paralelamente publicó alrededor de diez libros de poemas, desde "De la Aventura" (1961), "Cambiar la vida", "Poemas Sex" y otros, hasta los más recientes "El libro de Eis" y "Escenarios". Es autor de una única novela, "Hombre a la orilla del mundo", sobre la vida de Artigas en su exilio paraguayo. Escribió el ya clásico "Boulevard Sarandí" (Memoria anecdótica de Montevideo), que llega en estos días a su Tomo-V.Ejerció el periodismo radial en varias emisoras y recogió en libro una selección de notas emitidas en Radio Sarandí, "Juegos en la 8". Desempeñó ocasionalmente la crítica teatral en diarios y semanarios. Obtuvo diversos premios nacionales e internacionales, y sus obras y poemas figuran en antologías de nuestro país y del exterior.(http://milton.schinca.tripod.com/)

5 jun. 2011

MONUMENTO AL GRAL. SAN MARTIN EN BARCO EN MAR DE AJO




Compartimos un artículo y foto del monumento al Gral. San Martin en la localidad de Mar de Ajó, de la hermana República de Argentina, que es un ejemplo a seguir:¿Para cuando un monumento a nuestro máximo prócer Don jOSÉ GERVASIO ARTIGAS EN BARCO O RELACIONÁNDOLO CON EL MAR ,LOS RÍOS Y LOS PUERTOS SIEMPRE PRESENTES EN SU GESTA Y EN SUS PROYECTOS?.

Sería buena cosa contar esta parte de la historia artiguista que por lo general se le niega al ciudadano medio.



MONUMENTO AL Gral. SAN MARTIN EN BARCO EN MAR DE AJO (RPCA.ARGENTINA).
Dado que el Rotary club de Mar de ajó cumplía 20 años desde su fundación, (fecha coincidente con el 138 aniversario de la muerte del Gral. San martín)

En 1988 se realizaron las jornadas, se elaboro un plan de trabajo sobre los siguientes ítems:
¨ Inauguración de un monumento que recuerde al general San Martín.
¨ Recolección de las tierras que piso el Gral.
¨ Exaltación de las republicas de chile, Perú, y Ecuador.

Características del monumento.
Altura: Este monumento posee una altura de 10 metros, esta construido de madera, cemento, hierro y metal desplegado.
La obra refleja al general, ubicado en la proa de la Goleta que posee en el borde superior derecho grabado el nombre de “Moctezuma” mostrando al general en una actitud valerosa y la espera de llegar al país de la Republica del Perú, ya que en su mano izquierda se esculpió un catalejo que indica la búsqueda de tierra.
¨ Es importante la representación de las olas que son atravesadas por el barco y acompañadas en la posición en que se encuentra la figura del libertador (vestido de militar y con un sable)
¨ La parte trasera de la Goleta tiene una terminación muy particular, ya que se evito la representación de la parte que resta a este.
¨ El monumento posee en su parte inferior placas con inscripciones que demuestran el agradecimiento y homenaje que se le dirige a dicha obra por parte de diversas instituciones que integran la comunidad.
¨ En la parte posterior de la obra, detrás de un vidrio se colocaron tierras y piedras, que se relacionan con la gesta libertadora del Gral. San Martín.
¨ Las tierras provienes de Chile, Ecuador y Perú, y las piedras de Yapeyu (tierra natal del Gral.), estas tres piedras fueron obsequiadas por el intendente de Yapeyu, y formaban parte de la casa natal del Gral. San Martín.
Texto extraído de
http://flechaturisticacom.blogspot.com/2008_09_01_archive.html