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6 oct. 2010

lOS URUGUAYOS NO COMEMOS PESCADO.¿QUE PESCADO COMEMOS LOS URUGUAYOS?

DIBUJO: LEONARDO INFANTINI

Artículo extraído de "Diario El País" ,suplemento "El Empresario".

Viene de mares lejanos y lidera las ventas.

El pescado importado fue ganando terreno dentro de las preferencias de los uruguayos y representa actualmente más de la mitad de la aún tímida ingesta local
POR Sebastián Panzl(spanzl@elpais.com.uy)

Aunque Uruguay captura tres veces y media más pescados y mariscos de lo que ingieren sus habitantes, los importados siguen ganando terreno, al punto que hoy más de la mitad del consumo se sacía con productos provenientes de otros países.
A fuerza de enlatados como el atún y la sardina, frescos como el salmón chileno y congelados como el pangasius vietnamita, la nueva estrella del sector, las ventas de importados se triplicaron en los últimos siete años para ganarle la pulseada a los productos procedentes de las aguas uruguayas.
En 2002 llegaron al país 1.733 toneladas de pescado por US$ 3,3 millones mientras que el año pasado la cifra ascendió a 6.036 toneladas por un total de US$ 16,8 millones. Ante un consumo que no presentó variantes significativas y se mantuvo "estable", los números dan cuenta de un sostenido proceso en el que el pescado de otras partes del mundo fue obteniendo un lugar cada vez más protagónico en el mercado local.
"Algunos productos se han ido sustituyendo por importados. Por ejemplo, el pangasius está a un precio bastante accesible como para competir con la brótola, el abadejo o inclusive la merluza", reconoció a El Empresario el titular de la Dirección Nacional de Recursos Acuáticos (Dinara), Daniel Gilardoni.
Conocido también como "lenguado vietnamita o asiático", el pangasius fue importado por primera vez hace cuatro años con el objetivo de abastecer restaurantes, pero rápidamente se puso al alcance del consumidor final en los supermercados.
Este pescado, que se vende actualmente a unos $180 el kilo, es producido en cultivos en Vietnam en base a ración y llega al destino final congelado. Hernán Ponce de León, director de Mar Austral, la empresa pionera en importar el producto, dijo que el pangasius "está tomando el lugar de muchísimos pescados blancos" y agregó que "la falta de olor y de espinas" explica el crecimiento de ventas, ya que esos son aspectos "muy valorados por los uruguayos".
En números, las importaciones de este producto crecieron hasta las 90 toneladas el año pasado y en el primer semestre de 2010 las ventas se duplicaron debido al faltante de brótola y a un paro en la flota nacional que culminó la semana pasada tras tres meses de inactividad. Más allá del buen desempeño que el pangasius tiene en otros mercados como Europa y Estados Unidos, la llegada de esta especie a Uruguay resulta paradójica para algunos actores de la distribución.
En este sentido, Roberto Couce, encargado de compras del grupo Disco (que agrupa a los supermercados Disco, Devoto y Géant) dijo que resulta "insólito que con las costas que tiene el país se consuma un producto que viene de la otra parte del mundo". Opinó que los uruguayos prefieren aquellos productos frescos que llegan al plato sin ser congelados aunque la sucesión de conflictos sindicales oficia como una ventaja para la categoría de importados debido a que "la gente va a comprar y es lo que hay".
Dentro de este rubro, los enlatados clásicos como el atún y la sardina son los preferidos de los uruguayos y significaron el año pasado casi la mitad de las importaciones, seguidos por el salmón, el calamar y los langostinos.

Consumo dispar :

El consumo per cápita de los uruguayos está situado en poco más de seis kilos y medio al año totalizando unas 22.361 toneladas. La mayoría de las ventas se dan en Montevideo, donde la cifra asciende a 9,64 kilos mientras que en el interior el producto aparece más relegado en la dieta con un consumo de 4,77 kilos.
Las tradiciones religiosas sumadas a una costumbre generalizada hacen que el pico de consumo de pescado se registre en semana santa. El invierno, por su parte, aparece como la estación con mayores ventas, fenómeno que en palabras del director de Dinara se da como consecuencia de que "es posible que la población vea como más peligroso consumir pescado en verano" por las altas temperaturas frente a un producto tan perecedero.
El año pasado la industria local capturó 81.432 toneladas de pescado aunque esa cifra fue 25% inferior a la registrada en 2008, según el informe anual de Dinara. Al mismo tiempo, la tendencia al alza que mostraban las exportaciones se quebró "abruptamente en 2009" como consecuencia de la reducción de mercados compradores afectados por la crisis internacional, el bajo precio del dólar y el menor volumen de pesca ya mencionado. Las ventas al exterior -que representan 93% de la producción- registradas el año pasado alcanzaron los US$ 180,5 millones, 15% menos que en 2008.
La corvina (24%), la merluza (23%) y el cazón (20%) son las tres principales especies que exporta Uruguay seguidas de otras de menor participación como la merluza negra, el cangrejo rojo, el calamar, el sábalo y la pescadilla. Brasil con 32% de las compras encabeza la lista de destinos, seguido por Nigeria (12%), Italia (11%), China (9%) y España (6%), entre otros.
A los ya conocidos consejos de los médicos acerca de los beneficios de comer más pescado se suma ahora un mayor poder de consumo de los uruguayos, ya que se trata de un producto "sensiblemente más caro que otros alimentos", según Couce.
Sin embargo, el jefe de compras de Disco afirmó que hay condiciones para hacer crecer el consumo pero se necesita de "la constancia que la pesca no tiene", ya que la gente muchas veces no encuentra la especie que busca y termina optando por otros productos.

Una fichita al mercado interno:

Dinara ya inició contactos con operadores privados de la distribución de productos pesqueros con la idea de lanzar una campaña tendente a hacer crecer el consumo de ese tipo de productos en Uruguay, según informó a El Empresario el titular del organismo oficial, Daniel Gilardone.
La intención es hacer crecer el porcentaje de la producción local destinada al mercado interno dado que eso generaría más valor a la economía local ya que a la parte industrial también se suman puestos de trabajo en otros rubros como la distribución.