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10 feb. 2010

2 de febrero se celebró la Fiesta de Yemanjá Virgen del Mar

Escultura Mirta Olivera (Foto Susana Andrade)





El día de Yemanjá


La fiesta del mar, de origen afroumbandista, ha devenido en celebración popular, concitando el interés de espectadores y participantes locales. Se estima que alrededor de 500.000 personas en todo Uruguay se movilizan en torno a la celebración.La Intendencia Municipal de Montevideo declaró de Interés Municipal el Día de Yemanjá, que se celebra todos los 2 de febrero.

En la religión africana los Orixás son las energías o fuerzas de la naturaleza, y en el caso de Yemanjá, la Reina de las Aguas o Virgen del Mar, es la energía de las aguas naturales en movimiento. El culto a Yemanjá nace en un río en Abeokutá-Nigeria, y con la diáspora sufrida por la esclavitud de los africanos en las Américas colonizadas y por ser Madre de casi todos los Orixás en las leyendas, deviene en dueña de los océanos, dejando a Oxum el dominio de los ríos 10y el agua dulce.

Siguiendo las prácticas del sincretismo, se identificó con ella a la Virgen María bajo su advocación de Stella Maris, patrona de los navegantes, marineros y pescadores, que quedó así trasformada para los afroamericanos en Iemanjá, diosa que reina en el mar, madre generosa que representa tambien la fertilidad, con muchísimos hijos propios y adoptados, protectora de los barcos y de los pescadores y dueña de los frutos del mar.

En su forma original esta deidad es venerada desde remotos tiempos por millones de africanos. Posteriormente, en América, personas de todas las razas, negros, mulatos y blancos, se han adherido a su culto, movidos muchos por la fe, otros por superstición o curiosidad, y también un gran número en las últimas décadas por razones comerciales.

Desde la madrugada del dia de la Virgen, largas procesiones de creyentes y no creyentes, con sus carpas, grandes trajes, cintas blancas y celestes, gigantescas fuentes de ofrendas y barcas se trasladan a las arenas de las playas, donde se cavan grandes hoyos en la arena para proteger las llamas del viento y se prenden cientos de velas celestes y blancas.
Durante el día y la noche siguiente se realizan bailes religiosos, suenan los tambores y los cánticos, se hacen ofrendas de sandía, pororó y caracoles. Muchísimos caracoles, preferentemente de color rosado, son devueltos al mar y también flores: millones de rosas y claveles, y se hacen a la mar barcas iluminadas con velas y cargadas con perfumes y conchas de caracoles.
Miles de cartas de enamorados, de madres, de enfermos, de gentes que agradecen y gentes que piden salen ese día al mar en busca de protección y de esperanza. Dice la leyenda que aquellas que son devueltas a la orilla no fueron atendidas por la santa...
(Agradecemos las fotos a Mae Susana Andrade)