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8 sep. 2010

Urgente Conciencia Marítima en la sociedad uruguaya.

Batalla en ciernes
GUSTAVO PENADÉS


Desde hace ya un tiempo el gobierno argentino se ha propuesto recuperar las cargas que sus puertos, el de Buenos Aires sobre todo, fue perdiendo en las últimas dos décadas por lo menos. Las medidas elaboradas por las autoridades argentinas apuntan tanto al fortalecimiento de su oferta de servicios, como a intentar, por vías indirectas, hacerse con carga que hoy maneja nuestro país.
Entre las previsiones están, por ejemplo, la intención de mejorar el dragado de Buenos Aires, la creación de enclaves aduaneros y una sustancial mejora del ferrocarril para que los costos de flete desde y hacia ese puerto sean más competitivos. Mientras tanto, se impulsan decisiones que pueden ser extremadamente perjudiciales para el Uruguay en el marco de lo que un medio de prensa argentino denomina la Batalla de Montevideo. Según La Nación, se trataría de "apoyar los proyectos de Luján para `nacionalizar` (aunque suene feo, o muy K) los transbordos". De prosperar los planes argentinos los perjuicios para Uruguay serían muy importantes, ya que un porcentaje de la carga que se mueve en la región circularía entre Brasil y Argentina sin entrar en Montevideo.
En el mismo sentido negativo hacia los intereses nacionales, tomamos conocimiento de que en función de algunos hechos ocurridos en el Atlántico Sur se está generando preocupación y confusión en las empresas navieras internacionales que realizan viajes al Sur. Eso lleva a que los buques en viaje a las Islas Malvinas operen en puertos brasileños haciendo a un lado Montevideo.
Esas y otras situaciones, como la de los embargos de buques pesqueros por causa de reclamos laborales, conspiran contra el prestigio de Uruguay. Todo eso se produce cuando se verifica -quizás hasta por eso mismo- un dinamismo en el sector logístico y portuario desconocido. Habría que remontarse mucho en el tiempo, por lo menos 60 o más años, para encontrarnos con otro momento histórico en el que al mismo tiempo se den tantas acciones y emprendimientos en la materia.
Creemos entonces que el Poder Ejecutivo debe insistir enérgicamente ante la República Argentina para ir solucionando problemas y por sobre todo, para evitar que alcancen una entidad que torne más difícil el ponerles fin.
Las oportunidades y, más que nada, las realidades son oportunidades que no se pueden perder. En ese sentido, nunca como hoy se advierte la utilidad que tendría un órgano coordinador en todo lo referente a las terminales portuarias y a la navegación.
Sabemos que a nivel de la Cancillería se vienen analizando estas situaciones pero las mismas merecen una pronta solución. Nuestro país sabe también por experiencia que cuando nuestros vecinos argentinos se empecinan pueden causarnos molestias, así que, cuanto antes se adopten posiciones claras y firmes más fácil será, seguramente, evitar y minimizar los perjuicios al trabajo nacional. Insistimos que, con visión estratégica, mirando toda la cancha, el país debe hacer los mayores esfuerzos para aprovechar las oportunidades de negocios que se presenten y para no perder ninguno de los que con hoy se cuenta.

(El País Digital).

Para finalizar recordemos una frase de nuestro Prócer José Gervasio Artigas:
"Nada tenemos que esperar sino de nosotros mismos".

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