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17 jun. 2010

Isla de Las Gaviotas.



Cuando se habla de Marítimo se hace referencia a un tema sumamente vasto que comprende diversas realidades, áreas y espacios; ejemplo de ello es la naturaleza que brinda soporte a este medio. Distintos hábitats se vinculan directa o indirectamente a la realidad marítima de una sociedad, de un país y del planeta Tierra en toda su extensión.
Estos lugares con su flora y fauna colaboran muchas veces con las actividades desempeñadas por el ser humano y en otras tantas ocasiones las sufren, esto sucede con las costas y las islas que más cercanas o más alejadas forman el paisaje de una región determinada.
En Uruguay muchos casos de islas podemos mencionar, algunas prácticamente desconocidas por su población, otras presentes para muchos pero igualmente desconocidas, ignorando sus riquezas, la vida que en ella se puede dar, los procesos biológicos que se producen y los sufrimientos, la mayoría de las veces evitables, que estos lugares padecen.

En tal sentido presentamos una Conferencia que el Director del desaparecido Museo Marítimo Malvín, don Omar Medina Soca, diera en la sede de La Liga Marítima Uruguaya sobre su experiencia y labor en la Isla de las Gaviotas ubicada frente a la costa montevideana a la altura del barrio Malvín. Este trabajo forma parte del libro que escribiéramos junto al Sr. Alejandro Bertocchi Morán “Del Olimar al Océano. Omar Medina, un marino uruguayo”.Seguramente el tener presentes una vez más las palabras de Medina lleven a observar aquella isla en el futuro con mayor respeto y conocimiento, a la vez que como sociedad seguir la vital tarea de preservarla y no generar actividades humanas incompatibles con la armonía natural que la isla y las aguas del río de la Plata establezcan.

LIGA MARITIMA URUGUAYA.

ISLA DE LAS GAVIOTAS.
UNA EXPERIENCIA DE ECOLOGIA PRÁCTICA.

Conferencia del Jefe de Máquinas de Marina Mercante Omar Medina Soca.


“SEÑOR MEDINA SOCA.- “Mi charla será, de alguna forma, la culminación de la exposición del C/N (GR) (R) Lamarthee sobre contaminación marítima.
Nuestra experiencia en la Isla de las Gaviotas durante tres años y medio nos ha llevado a conocer bastante bien el tema. Trataremos de explicarles lo que hemos hecho hasta ahora.

Para un marino que ha vivido varias décadas recorriendo todos los mares del mundo una isla cercana a su hogar no podría pasar desapercibida. La fuerte atracción que en la soledad del mar ejerce ese accidente geográfico, acuciando el deseo de su exploración y conocimiento, forma parte del espíritu aventurero del verdadero hombre de mar.

Hace sólo cinco años, cuando dejamos de navegar, dedicamos todo nuestro esfuerzo económico y físico a la organización del Museo Marítimo Ecológico Malvín. La tarea no fue fácil.
Sobraba vocación y entusiasmo, pero la carencia de comprensión de quienes nos podrían ayudar fue un escollo difícil de superar. Hoy en día el Museo navega con todas sus velas pero con rumbo incierto.

La cercana Isla de las Gaviotas se transformó en un final insólito: la isla no estaba bajo jurisdicción de ninguna autoridad nacional ni municipal. Si bien se había construido un muelle en 1940 y una torre para el fracasado aerocarril en 1963, no había antecedentes oficiales sobre su jurisdicción.

Allí empezó nuestra tarea. Organizamos en el museo un grupo de voluntarios ecologistas que se encargaría de la recuperación de ese pintoresco pedacito de tierra, convertido hasta la fecha en un enorme basural contaminante de la playa Malvín.

Obtuvimos colaboración y asesoramiento de profesionales de todas las áreas que tienen relación directa con la ecología – ingenieros agrónomos, biólogos marinos, ornitólogos, veterinarios, meteorólogos, agrimensores, geólogos, botánicos, etc. – y comenzamos la tarea con el respaldo de nuestro líder espiritual y científico, el Dr. Rodolfo Tálice. Subprefectura Naval Trouville colaboró con sus embarcaciones y personal desde marzo de 1990 hasta agosto de 1992, trasladando el grupo de voluntarios domingo a domingo, aún con clima adverso.

En junio de 1992 recibimos la donación de una embarcación Zodíaco completa, con su motor, trailer, radio, salvavidas, etc., por gestión del entonces Embajador de Suiza, Sr. Jacques Rial, ante su gobierno. El Embajador Rial, hombre muy allegado a las actividades marítimas, compenetrado de nuestra labor, hizo realidad el viejo sueño de barco propio, y hoy la única embarcación registrada de fines científicos y ecológicos es nuestro orgullo, la lancha “La Suiza”. Las empresas petroleras Shell, Esso y Ancap han colaborado con el combustible necesario.

Comenzamos con una limpieza general de detritos de todo tipo, que cubrían el suelo hasta casi un metro de altura.
Tapamos ciento cincuenta y siete cuevas de ratas con veneno en su interior, eliminado definitivamente esa plaga que atacaba sobre todo los pichones de las aves acuáticas.

Los ornitólogos hicieron un relevamiento, detectando veintisiete especies de pájaros de tierra y aves marinas. Se identificaron y catalogaron una por una, observando desde palomas de la Antártida hasta pájaros de Venezuela.

Los botánicos hicieron un detallado estudio de la flora, detectando más de cincuenta especies de plantas indígenas y exóticas, produciendo un herbario que conservamos en el museo.
El Jardín Botánico colaboró con sus técnicos en planificar la forestación adecuada al agreste ambiente en un ecosistema típicamente marino. Se plantaron decenas de árboles y plantas de diferentes especies que, lamentablemente, fueron destruidas por el gran temporal del 8 de febrero pasado.
Entomólogos de la Facultad de Ciencias estudiaron la notable variedad de insectos, y biólogos marinos observaron peces, crustáceos y moluscos. Más de un centenar de estudiantes de ciencias naturales ha sido llevado a la isla, donde no sólo ha colaborado en su recuperación física sino en la forestación y limpieza. También ha observado en su hábitat el desarrollo de todas esas especies.

Numerosos estudiantes de oceanografía han concurrido a las tareas dominicales, observando el complejo fenómeno marítimo en la zona costera, con sus movimientos de arena, la marejada, el trabajo de las olas, la erosión del suelo y la variación de las mareas, además de los daños causados por sudestadas o pamperos, que remueven toneladas de piedras y escombros de cemento.

Hemos llevado a la isla numerosos grupos de estudiantes con sus profesores, dándoles explicaciones de las tareas realizadas y de los fines perseguidos. Entre ellos, el Colegio del Mar, el Instituto Crandon y el Cuerpo de Paz de los Estados Unidos.

Con el Rotary Club Malvín plantamos acacias el Día Mundial del Medio Ambiente. Con un grupo de radioaficionados se hizo una transmisión desde la isla, haciendo contacto con muchos países e informando sobre el trabajo ecológico. Periodistas de la revista alemana “Prisma” fueron llevados a la isla, luego de lo cual publicaron un largo reportaje y fotos sobre nuestra tarea. Todos los canales de televisión locales han filmado, y los grandes diarios han dedicado páginas enteras al tema. La Universidad Católica produjo un video que presentó en Italia y la Universidad del Trabajo del Uruguay filmó otro que fue exhibido en España en un concurso ecologista.

Domingo a domingo, invierno y verano, hemos continuado con esa labor, enseñando a los jóvenes y tratando de concientizar adultos de la necesaria defensa de la naturaleza, siempre agredida por el hombre.

En diciembre de 1990 obtuvimos del Poder Ejecutivo la designación de la isla como reserva de fauna, flora y belleza escénica, y en años posteriores hemos logrado que el Ministerio de vivienda ordenamiento Territorial y Medio Ambiente prohibiera el acceso incontrolado a la isla durante los tres meses del período de nidificación, postura y nacimiento de la fauna local, esto es, desde octubre hasta diciembre. Dicha resolución fue hecha cumplir en lo posible, con los escasos medios de que disponía, por la Subprefectura Trouville. Pese a ello, se comprueba la depredación domingo a domingo cuando falta la vigilancia. Esta no ha logrado desmoralizarnos; por el contrario, ha sido un acicate para seguir con esa labor.

La base de cemento de la antigua torre del aerocarril ha sido un desafío permanente. Ese adefesio imponente enclavado allí para siempre, con sus cientos de metros cúbicos de gruesos hierros y cemento, constituye un verdadero atentado al medio ambiente, una ofensa al paisaje natural. Con gran esfuerzo físico lo hemos cubierto dos veces con un promontorio natural de tierra, donde crecía la vegetación y ocultaba esa fría masa, donde asoman hierros retorcidos y el agresivo cemento. Dos veces los fuertes temporales del este barrieron la superficie, pero una vez más ya lo tenemos casi cubierto, esperando que esta vez el mar sea clemente.

Unas doscientas bolsas llenas de desechos plásticos recogidos uno a uno han sido traídas al museo para observación y estudio. De allí rescatamos una increíble colección de veinticuatro objetos, perfectamente identificados como procedentes de veinticuatro diferentes países, aún de los más remotos continentes, seguramente arrojados por nuestros colegas marinos que limpian sus bodegas y descargan su basura en el Río de la Plata.

La Fuerza Aérea colaboró con fotos y cálculos de superficie, dándonos la cifra de 1.675 m de tierra fértil y dos veces más de roca viva, cuya superficie expuesta varía notablemente con la altitud de las mareas.

Según testimonio grabado en una roca, los primeros árboles fueron plantados por el Sr. Sebastián Massaferro en el año 1893, formando una cruz que indica los cuatro puntos cardinales.

El manantial que produce agua no muy dulce se mantiene lleno a dos metros de altura sobre el nivel del mar. El roquedal del sur eleva sus curiosas formas a casi diez metros de altura, en cuyas grietas, protegidos de viento y frío, anidan numerosos pájaros. No falta en la isla la simpática presencia del muy criollo teruteru que, escapando del ruido de la ciudad, viene a reproducirse junto a las aves acuáticas.
En invierno es frecuente la presencia de lobos marinos y pingüinos. Muchas veces estos llegan cubiertos de petróleo, siendo recogidos y cuidados hasta su recuperación, para volver a liberarlos en su hábitat. Numerosas toninas han encontrado en la isla su destino final, generalmente muertas a tiros por los pescadores, a quienes disputan los escasos peces de la playa Malvín.

Cuando comenzamos la tarea en 1990 contamos unas mil doscientas gaviotas; ahora calculamos que hay el doble, debido a la eliminación total de los roedores que diezmaban los pichones. En nuestra tarea dominical – el domingo pasado se cumplió la N° 80- llevamos bolsas de pan viejo para alimentar las aves, pero eso no es suficiente. La contaminación terminó con el alimento natural, que eran los pequeños peces, crustáceos y moluscos. Cada amanecer las vemos volar sobre nuestro museo en dirección al basurero municipal de Felipe Cardozo.
Allí por centenares comen detritos de hospitales, químicos o venenos. Al anochecer vuelven a la isla, y muchas mueren intoxicadas. Gaviotas muertas son llevadas de inmediato a la Facultad de Veterinaria y allí les practican autopsias. El resultado siempre es el mismo: el estómago lleno de plásticos y el hígado quemado por tóxicos o venenos del basural. Veterinarios del Jardín Zoológico nos asesoran en casos de animales enfermos o accidentados, curándolos y enseñándonos a hacerlo.

Un colaborador, veterano hombre de mar, llevó sus instrumentos náuticos y determinó la situación geográfica de la isla – estimada por primera vez en su historia – y dándonos las coordenadas al centro de la base de cemento y, por cálculo, la distancia a la cercana costa de Punta del Descanso. Haciendo prácticas, aficionados a la hidrografía sondaron los alrededores de la isla con la intención de hacer una carta local y conocer los fondos que la rodean.

Las catorce palmeras que forman la rosa de los vientos fueron dedicadas a homenajear a naturalistas, botánicos o forestadores nacionales que mucho hicieron en ese campo.
Sólidos carteles con sus nombres y fechas de nacimiento y muerte se colocaron en cada árbol. Allí están Tálice, Larrañaga, Lussich, Píria, Durandó, Tomkinson, Berro, Chebataroff, Lombardo y otros, como testimonio para futuras generaciones de que el estudio de la flora y la preservación del monte indígena tiene que formar parte de la educación del ciudadano uruguayo. Lamentablemente, los depredadores anónimos destruyeron y arrancaron muchos de los carteles.

Más de ochenta alumnos de la Facultad de Arquitectura fueron llevados a la isla a conocerla e interiorizarse de su historia y de la riqueza de su fauna y flora. Como tesis de sus estudios presentaron catorce carpetas con sus proyectos para el futuro de la isla, con una detallada investigación de impacto ambiental, influencia turística y ecológica.

Pronto comenzaremos las gestiones ante las autoridades correspondientes para que, en defensa de ese patrimonio natural que es de todos, se prohiba el acceso incontrolado a ese lugar, tomado por muchos como tierra de nadie. Nuestra meta es convertir la isla, tan cercana y de fácil acceso, en un centro de práctica que tenga que ver con estudios científicos referentes al mar y a su ecosistema, mientras se protege y se permite desarrollar naturalmente su rica fauna y flora, incrementándola con otras especies. Hace largo tiempo iniciamos gestiones para que la isla sea pasada en comodato para su administración al Museo Marítimo, que cumple con los requisitos legales, tal como lo hizo la Dirección de Catastro Nacional con varias islas del Río Uruguay”.

Juan Pedro Gilmes.

13 jun. 2010

Sobre el Mar Territorial (2ª Parte)


Publicada D.O. 4 dic/998 - Nº 25168
Ley Nº 17.033
DICTANSE NORMAS REFERENTES A MAR TERRITORIAL, ZONA ECONOMICA EXCLUSIVA Y PLATAFORMA CONTINENTAL DE LA REPUBLICA
El Senado y la Cámara de Representantes de la República Oriental del Uruguay, reunidos en Asamblea General,
DECRETAN:
________________________________________
Artículo 1º.- La soberanía de la República se extiende más allá de su territorio continental e insular y de sus aguas interiores al mar territorial incluido su lecho, subsuelo y espacio aéreo correspondientes.
Fíjase en doce millas marinas la anchura del mar territorial de la República, medida a partir de las líneas de base aplicables según lo establecido en el artículo 14 de la presente ley.
El límite exterior del mar territorial es la línea cada uno de cuyos puntos está del punto más próximo de las líneas de base, a una distancia igual a la anchura del mar territorial.
Artículo 2º.- En el mar territorial se reconoce a los buques de todos los Estados el derecho de paso inocente siempre que se practique de conformidad con la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar de 10 de diciembre de 1982 (en adelante la Convención), con las demás normas del Derecho Internacional y con las leyes y reglamentos que dicte la República en su condición de Estado ribereño.
Los buques de propulsión nuclear o que transporten sustancias nucleares y otras sustancias intrínsecamente peligrosas o nocivas, que deseen hacer uso del derecho de paso inocente, deberán observar las medidas especiales de precaución establecidas en los acuerdos internacionales aplicables y en las normas reglamentarias que dicte el Poder Ejecutivo a tales efectos.
El Poder Ejecutivo dictará además la reglamentación aplicable al paso de los buques de guerra por el mar territorial.
Artículo 3º.- La zona contigua de la República se extiende desde el límite exterior del mar territorial hasta una distancia de veinticuatro millas marinas contadas desde las líneas de base establecidas en el artículo 14 de la presente ley para medir la anchura del mar territorial.
En dicha zona, la República tomará las medidas de fiscalización necesarias para:
A) Prevenir las infracciones de sus leyes y reglamentos aduaneros, fiscales, de inmigración o sanitarios que puedan cometerse en su territorio o en su mar territorial.
B) Sancionar las infracciones de esas leyes y reglamentos que se cometen en su territorio o en su mar territorial.
Artículo 4º.- La zona económica exclusiva de la República se extiende desde el límite exterior del mar territorial hasta una distancia de doscientas millas marinas contadas desde las líneas de base establecidas en el artículo 14 de la presente ley para medir la anchura del mar territorial.
Artículo 5º.- La República tiene derechos de soberanía en la zona económica exclusiva para los fines de exploración, explotación, conservación y administración de los recursos naturales, tanto vivos como no vivos, de las aguas suprayacentes al lecho y del lecho y subsuelo del mar, y con respecto a otras actividades con miras a la exploración y explotación económicas de la zona, tales como la producción de energía derivada del agua, de las corrientes y de los vientos.
Artículo 6º.- La República tiene jurisdicción en la zona económica exclusiva con respecto a:
A) El establecimiento y la utilización de islas artificiales, instalaciones y estructuras.
La República tiene el derecho exclusivo de construir así como el de autorizar y reglamentar la construcción, operación o utilización de tales islas artificiales, instalaciones o estructuras, cualesquiera sean su naturaleza o características.
B) La investigación científica marina.
C) La protección y preservación del medio marino.
La República tiene también en su zona económica exclusiva los demás derechos y deberes previstos en la Convención.

En la zona económica exclusiva se reconoce a todos los Estados, con sujeción a la Convención, las libertades de navegación y sobrevuelo y de tendido de cables y tuberías submarinas, así como otros usos del mar internacionalmente legítimos relacionados con dichas libertades, tales como los vinculados a la operación de buques, aeronaves o cables y tuberías submarinas, cuando ello no afecte los derechos de soberanía y jurisdicción de la República en la zona y el cumplimiento de sus deberes.
Artículo 7º.- Cuando tanto en la zona económica exclusiva como en un área más allá de ésta y adyacente a ella, en la alta mar, se encuentren la misma población o poblaciones de especies asociadas (especies transzonales), la República acordará con los Estados que pesquen esas poblaciones en dicha área adyacente las medidas necesarias para la ordenación y conservación de tales poblaciones que deberán tener en cuenta y ser compatibles con las medidas adoptadas al respecto por la República en su zona económica exclusiva.
Asimismo, la República adoptará, de acuerdo con los datos científicos más fidedignos de que disponga, medidas de conservación y ordenación de emergencia de poblaciones de peces transzonales o de poblaciones de peces altamente migratorias en su zona económica exclusiva, las que hará extensivas al área de alta mar adyacente, en este último caso en coordinación, en cuanto procede, con los estados que pesquen aquellas poblaciones de peces en dicha área adyacente, cuando un fenómeno natural tuviere efectos perjudiciales para la situación de una o más de aquellas poblaciones de peces o se produjere una amenaza a la supervivencia de las mismas como consecuencia de la actividad del hombre, sea por pesca o por contaminación.
Artículo 8º.- La realización de maniobras militares o de cualquiera otras actividades militares en la zona económica exclusiva de la República, por parte de otros Estados, en particular las que impliquen uso de armamentos, explosivos u otros medios agresivos o contaminantes, en cualquier uso no pacífico, queda sometida en cada caso a la autorización del Gobierno de la República.
Artículo 9º.- Las disposiciones de los artículos precedentes son sin perjuicio de lo dispuesto por el Tratado del Río de la Plata y su Frente Marítimo, de 19 de noviembre de 1973, y, en particular, por los Capítulos XV (Navegación), artículo 72; XVI (Pesca), artículos 73 a 77; XVIII (Investigación) artículo 79; y XX (Defensa) artículos 85 y 86.
Artículo 10.- La plataforma continental de la República comprende el lecho y el subsuelo de las áreas submarinas que se extienden más allá del mar territorial y a todo lo largo de la prolongación natural de su territorio, hasta el borde exterior del margen continental.
El Poder Ejecutivo a través de una Comisión Especial, presidida por un representante del Ministerio de Relaciones Exteriores o integrada por representantes de los organismos competentes, dispondrá y coordinará las acciones pertinentes a efectos de la fijación del límite exterior de la plataforma continental de la República, de acuerdo con las disposiciones del artículo 70 de la Convención.
Artículo 11.- La República ejerce derechos de soberanía sobre la plataforma continental a los efectos de su exploración y de la explotación de sus recursos naturales.
Se entienden por recursos naturales de la plataforma continental los recursos minerales y otros recursos no vivos del lecho del mar y de su subsuelo, así como los organismos vivos pertenecientes a especies sedentarias, es decir, aquellos que en el período de explotación están inmóviles en el lecho del mar o en su subsuelo o sólo pueden moverse en constante contacto físico con el lecho o el subsuelo.
Artículo 12.- El trazado de las líneas para el tendido de cables y tuberías submarinos en la plataforma continental de la República queda sometido al consentimiento del Poder Ejecutivo, otorgado en cada caso.
Artículo 13.- La investigación científica marina en la zona económica exclusiva y en la plataforma continental de la República queda sometida, en cada caso, a la autorización del Poder Ejecutivo, de conformidad con las disposiciones pertinentes de la Convención y los reglamentos que al respecto dicte el Poder Ejecutivo.
Artículo 14.- Las líneas de base para la medición de la anchura del mar territorial y de los demás espacios marítimos de la República son las líneas de base normales y las líneas de base rectas establecidas en el Anexo I (Listado de Coordenadas y Puntos Geográficos Identificatorios de las Líneas de Base) de la presente ley, incluyendo la línea recta que marca el límite exterior del Río de la Plata desde el límite lateral marítimo con la República Argentina hasta Punta del Este, acorde con lo establecido en el Tratado del Río de la Plata y su Frente Marítimo, de 19 de noviembre de 1973. El trazado de estas líneas figura en las cartas náuticas que se adjuntan a la presente ley como Anexo II.
Artículo 15.- Las aguas situadas en el interior de las líneas de base establecidas según el artículo 14 de la presente ley, forman parte de las aguas interiores de la República.
Artículo 16.- Los límites laterales del mar territorial, zona continental, zona económica exclusiva y plataforma continental son los que resultan del Tratado del Río de la Plata y se Frente Marítimo, de 19 de noviembre de 1973, con la República Argentina y de las Notas Reversales suscritas el 21 de julio de 1972 entre la República Oriental del Uruguay y la República Federativa del Brasil.
Artículo 17.- Se entiende por milla marina, la milla náutica internacional equivalente a 1.852 metros.
Artículo 18.- La Armada Nacional, a través del Servicio de Oceanografía, Hidrografía y Meteorología de la Armada, tendrá a su cargo los estudios y trabajos necesarios para establecer la traza del límite exterior de la plataforma continental, conforme con lo dispuesto en el artículo 10 de la presente ley.
Dicho Servicio confeccionará y editará las cartas correspondientes con el trazado de los límites y zonas marítimas determinadas en la presente ley, las cuales deberán ser aprobadas por el Ministerio de Relaciones Exteriores con carácter previo a su publicación y distribución.
Artículo 19.- El Poder Ejecutivo formulará las previsiones presupuestales que correspondan para cubrir los gastos que demande la realización de los mencionados estudios, trabajos y demás acciones referidas a la confección y edición de la categoría indicada en los artículos 10 y 18 de la presente ley.
Artículo 20.- Cométese al Ministerio de Defensa Nacional, a través del Comando General de la Armada, el control y vigilancia de las áreas marítimas de la República establecidas en la presente ley. Dichos control y vigilancia se podrán extender más allá de esas áreas en el ejercicio del derecho de persecución, de acuerdo con el artículo 111 de la Convención o en el cumplimiento de los deberes establecidos por las normas de Derecho Internacional en materia de conservación y ordenación de la pesca en el área adyacente o de búsqueda y salvamento marítimos.
Artículo 21.- El Poder Ejecutivo dictará las reglamentaciones necesarias para el cumplimiento de la presente ley.
Artículo 22.- Deróganse todas las disposiciones legales o reglamentarias que se opongan a la presente ley.
Sala de Sesiones de la Cámara de Senadores, en Montevideo, a 10 de noviembre de 1998.
HUGO FERNANDEZ FAINGOLD,
Presidente.
Mario Farachio,
Secretario.
MINISTERIO DE RELACIONES EXTERIORES
MINISTERIO DE DEFENSA NACIONAL
MINISTERIO DE GANADERIA, AGRICULTURA Y PESCA
Montevideo, 20 de noviembre de 1998.
Cúmplase, acúsese recibo, comuníquese, publíquese e insértese en el Registro Nacional de Leyes y Decretos.
SANGUINETTI.
ROBERTO RODRIGUEZ PIOLI.
JUAN LUIS STORACE.
SERGIO CHIESA.

12 jun. 2010

Recordando parte de un viaje a bordo de un mercante uruguayo en la década del ’60. (1ª Parte)


Mucho hemos escrito, mucho hemos expuesto sobre la Historia Marítima del Uruguay tratando de ilustrar, como a continuación intentaremos una vez más, hechos que gestaron una realidad comercial y laboral en esta sociedad y que hoy es justo recordar para homenajear y para que sirva de referencia en el desempeño de una actividad marítimo-portuaria que en el presente se revitaliza.

Un libro publicado en 1962 por un trabajador portuario, por un tripulante del buque “ANCAP TERCERO” nos permite repasar las circunstancias y las vivencias de una navegación a bordo de un mercante uruguayo en la década del ’60 del siglo XX. Este trabajo “Viajes a bordo de un petrolero”, según relata en la presentación su autor Gregorio A. Zabala, pretende ser “…una obra que sea útil a la sociedad en que vivimos”.
El trabajo fue concretado gracias al aporte de muchos de sus compañeros sobre maniobras, instrumentos y costumbres de aquel particular mundo.


“Hoy junio 14 de 1962, son ya las 12 y 30, llegó la hora de soltar amarras.

El Capitán y el Práctico, junto a oficiales de guardia se encuentran en sus puestos de maniobras, y a la orden el timonel.

El Primer Oficial es el encargado de las maniobras de proa; junto a él, el contramaestre que es el encargado de manejar el guinche, que primero levantará las anclas y luego recogerá los cabos de amarras; este trabajo es realizado por los marineros de cubierta.

En popa, el encargado de las maniobras es el Segundo Oficial; junto a él, marineros de cubierta, carpintero y timoneles, el Capitán desde el puente.

Todo es agilidad y nerviosismo, no hay alegría en los semblantes de estos hombres de mar, saben que por un mes tienen que dejar sus hogares, seres queridos que siempre viven en el recuerdo y en el corazón.

Luego de elevar anclas, el guinche comienza a recoger los cabos, que se ordenarán en la cubierta de proa y de popa, para luego ser guardados en sus respectivas bodegas. Ya está libre de amarras, el viejo y querido “ANCAP TERCERO”.

Los remolcadores de la Administración Nacional de Puertos (“P. FERRÉS” y “18 DE JULIO”), tironean de popa a nuestro petrolero, para enfilarlo hasta el canal que está en medio de la bahía.

La maniobra es lenta, pues nuestro barco es de mucho calado y cualquier desvío puede quedar varado en el lecho barroso.

Poco a poco nos vamos alejando del muelle de la “La Teja”; los familiares y amigos que nos vinieron a despedir, están allí, levantando en alto sus blancos pañuelos, son momentos de gran emoción, hasta por momentos nos olvidamos de nuestras tareas, para extasiar nuestros ojos al muelle, como queriendo amarrar el barco con la mirada.

Sigue el remolcador “P. FERRÉS” tironeando de popa, mientras que el “18 DE JULIO” recuesta su proa protegida a estribor de nuestro barco para que éste enfile su proa al canal.

Terminada la maniobra, el Capitán ordena desde el puente, o sea para un mejor entendimiento la timonera, por intermedio del telégrafo, a Máquinas, poca marcha, y comienza la nave a avanzar, deslizándose lentamente.

Es interesante poner en conocimiento que el telégrafo es un aparato que está instalado en la timonera, y otro que recibe todas las órdenes, que está instalado en la sala de controles de Máquinas.

Tiene las siguientes condiciones: adelante toda, media máquina, poca máquina y muy poca; tiene una posición de atención, que indica parada.

Ya nos encontramos a la altura de la Escollera Sarandí; vemos mucha gente dedicados a su deporte favorito: la pesca. Hay quienes nos miran con indiferencia, otros como sabiendo que deseamos sus saludos, levantan en alto sus brazos; sentimos gran alegría y le contestamos con entusiasmo.

Ya en posición de navegación normal, pasamos muy cerca del semi – hundido “Calpean Star”, viejo barco que fuera orgullo de la marina mercante inglesa.

A la altura de la boya eje, se toma posición de rumbo que son las siguientes: posición 35’00 Sur, 56’14 W. Este, rumbo 0,90 grados”.

Qué hermosa se ve nuestra “tacita de plata”, el Palacio Salvo, fino y alto a la semejanza de una aguja que quisiera rasgar las nubes; más allá, la blanca y moderna edificación de Pocitos, el majestuoso e imponente Hospital de Clínicas, el edificio Panamericano, Malvín con su hermosa playa, y a la distancia, se divisa el señorial Hotel Carrasco; luego, una verde y oscura forestación.

Nos encontramos a través de la Isla de Flores; un poco más y comenzamos a divisar el Cerro de Pan de Azúcar, en Piriápolis; parecería que estuviera tan cerca…

Todo a la distancia se ve de un paisaje sencillo y maravilloso. La naturaleza ha dotado a nuestras costas de playas que son codiciadas por los turistas extranjeros que encuentran en ellas, paz y solaz para un reposo merecido.

Ya nos encontramos frente a Piriápolis.
Es indescriptible narrar tanta belleza, el conjunto de cerros en sus divisiones desiguales, en formas y alturas, es de una exuberancia sin par, pudiéndose distinguir como eslabones y en cadena, una extraordinaria forestación; montes artificiales plantados generosamente por hombres visionarios de una gran riqueza nacional.

Se puede divisar con claridad, en la cima del Cerro Pan de Azúcar, la Cruz de Cristo Redentor.

Son ya las 17 y 30 horas de la tarde; estamos a través de la Isla de Lobos. A su frente, desnuda al mar y para orgullo de los uruguayos, Punta del Este, primera ciudad balnearia de Sud América; sus formidables y modernos edificios exigen espacio a las nubes.

El Capitán nuevamente da posición de rumbo al Oficial de Guardia y éste a su vez la imparte al Timonel. Posición: 35’00 Sur, 54’56 W. Este, rumbo 0.71 grados, distancia 63 millas marinas. Desde la boya eje, frente a Montevideo, el Timonel pone rumbo al timón y luego contesta con voz firme: Rumbo… rumbo… rumbo…

Sobre el horizonte Oeste, comienza a ocultarse el sol, rey del espacio, dando al atardecer un resplandor de color rojizo, crepúsculo de el fin de un día que fue maravilloso; sobre la costa, en un dispar de color blanco azulado, centellean lucecitas, como si fueran estrellas que se levantan desde el mar.

También la organizada red de balizas, dan vida a los Faros, guardianes y guías de los navegantes.

Nos encontramos navegando a través del Cabo de Santa María; nuevamente se toma posición de rumbo. Posición: 34’46 Sur, 54’04 W. Este, distancia de la anterior 45 millas. Esta es la última posición de navegación que se toma en aguas uruguayas”
.


Juan Pedro Gilmes.