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26 ene. 2010

NUEVO PUERTO DE MONTEVIDEO(2DA PARTE)

(Foto: N.Soiza)



POR ARMANDO OLVEIRA










Memorias de la diversidad


Aunque es muy limitada, casi nula, la posibilidad de recorrer el interior del puerto de Montevideo, sus muelles, edificios, monumentos y objetos, son documentos de la memoria colectiva de un barrio, de una ciudad, de un país, de un mundo muy distinto al actual.

Es el más visible desde el exterior y el que más llama la atención de los visitantes. El emblemático edificio de la Dirección Nacional de Aduanas y la Armada Nacional fue construido en 1923, según diseño del arquitecto Jorge Herrán. “Tiene una definición que algunos historiadores asocian con el cuerpo central y los grandes arcos centrales de la estación de trenes de Helsinki del famoso proyectista E. Saarinen. “Con su ubicación privilegiada, se presenta fuertemente en el paisaje de la península, constituyéndose en una de las puertas de entrada a Montevideo. Actualmente forma parte de uno de los polos de interés de la Ciudad Vieja junto con el Mercado del Puerto y la peatonal Pérez Castellano”. Así es descrito en un artículo de la Revista de la Sociedad de Arquitectos del Uruguay. En 1975 fue declarado Monumento Histórico Nacional.
Hacia el oeste hay tres construcciones contiguas, el Depósito Santos, la Aduana Nueva y el Depósito Montevideo, que se alinean sobre la rambla 25 de Agosto de 1825, con una pequeña calle que los acompaña al interior del recinto: La Marsellesa, que recuerda el paso de una famosa embarcación y que evoca al himno nacional de Francia.
El primero recibe el nombre del dictador militar, a quien en su momento se consideró impulsor de políticas de modernización señaladas como antecedentes del Nuevo Puerto. En 1883 el general Máximo Santos reglamentó una ley que autorizaba la construcción de una nueva terminal, pero que no fue puesta en práctica, según la oposición, por un “negociado” de su entorno con intereses argentinos. En 1889, el general Máximo Tajes creó un Consejo General de Obras Públicas que llamó a un concurso abierto al que se presentaron 24 propuestas, aunque tampoco prosperó. La construcción del Depósito Santos data de principios de la década de 1920, fue reciclada en 1997 y desde 2003 es la sede del Ministerio de Turismo y Deporte.
A continuación está la Aduana Nueva, que en realidad es un antiguo edificio del siglo XIX, donde los funcionarios de la ANP proponen instalar el futuro Museo Portuario. El tercero es el Depósito Montevideo, magnífica creación del ingeniero Eladio Dieste, con sus techos curvos de ladrillo y su luminosidad natural.
De frente al portón de ingreso al recinto, muy cerca de la rambla interna, hay dos espacios abiertos que aluden a episodios históricos. La plaza museo de Anclas y Bitas y del Graff Spee, conserva una argolla de amarre anterior a 1901, el cangilón (balde de dragado) de la draga N° 1 y una encantadora grúa sobre ruedas que funcionaba a vapor. Allí también se expone el telémetro del acorazado alemán, y su ancla, colocada como monumento a la paz.
Camino a la terminal de pasajeros Montevideo-Buenos Aires se encuentra el monumento “Una escalera al cielo”, de Duilio Lamboglia, que recuerda la llegada del hidroavión español Plus Ultra. Cada escalón simboliza las escalas realizadas por la recordada aeronave. Muy cerca está el muelle de la Armada, donde quedan amarrados los barcos que participan en las Operaciones Unitas y las lanchas que patrullan las fronteras marítimas, con sus guías especializados que cuentan historias muy didácticas y divertidas. A continuación, en el muelle de la Terminal Cuenca del Plata, se ve la actividad del puerto libre: contenedores, guinches, grúas pórtico, remolques, cargueros, portacontenedores, entre tantos objetos de la logística marítima.
En temporada alta, una vista al muelle de atraque de cruceros turísticos puede provocar asombro, más aún si allí está el Queen Mary, que hace tres años tiene una escala regular en Montevideo. El majestuoso buque mide 600 metros de largo, entre proa y popa, más de 70 metros de altura sobre la línea de flotación y 67 metros de ancho entre babor y estribor. “Piensen en 18 de Julio, entra justito en las seis cuadras que separan a la plaza Independencia del Entrevero”, suele comparar el guía portuario a los visitantes. Su altura también sorprende: es igual al viejo hotel Victoria Plaza. Entre 2007 y 2008 hubo más de un centenar de escalas de cruceros internacionales.

Remando hasta el Polo
Otros sitios de interés del puerto de Montevideo: el histórico edificio de los clubes Montevideo Rowing y Club Nacional de Regatas; el muelle pesquero nacional, donde se cargan y descargan barcos que traen merluza, calamares, camarones; el Dique Taskos, la Zona Franca y el Polo Logístico Portuario (PLP), ubicado sobre la calle Colombia.

Mercado del Puerto
El más tradicional complejo gastronómico de Montevideo fue inaugurado el 10 de octubre de 1868 con presencia del presidente Lorenzo Batlle. Por entonces era una sencilla feria de frutas y verduras, a pocos metros de la dársena portuaria. Su propietario, el comerciante español Pedro Sáenz de Zumarán, encargó el proyecto al ingeniero inglés R.V. Mesures, que importó piezas de fundición metálica de los talleres Union Foundry of Liverpool, del galés K.T. Parkin. La plaza de comidas, donde se degustan las mejores carnes uruguayas y se beben las más tradicionales marcas, es Monumento Histórico Nacional desde el 7 de agosto de 1975.

Borocotó, chás, chás
Desde su inauguración, en noviembre de 2006, ha recibido bastante más de 100.000 visitas. El Museo del Carnaval fue creado para preservar, recuperar, exponer y divulgar la historia y la tradición de la mayor fiesta popular del país. Posee un acervo museístico de más de 250 bienes, que incluye vestimentas, instrumentos musicales, maquetas y elementos de uso personal de figuras destacadas del carnaval. Funciona en un amplio edificio que se extiende desde la Rambla 25 de Agosto de 1825, por la calle Maciel, hasta Piedras, cedido por la Administración Nacional de Puertos, en acuerdo con la Intendencia Municipal de Montevideo. Su diseño permite la comunicación entre el recinto y el exterior, y favorece su apropiación por parte de la gente y potencia su uso en bien de la comunidad. Su propuesta se inscribe dentro de los “museos de la identidad”, para valorizar al Carnaval como bien intangible de los uruguayos. En abril de este año recibió el VI Premio Reina Sofía a la Conservación y Restauración del Patrimonio Cultural.

(Foto:N.Soiza)

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