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14 jul. 2009

Reportaje al Capitán Silbermann en libro "Las Puertas de la Tierra"


No pudimos contener la tentación de seguir comentando el Libro de Carlos María Dominguez "Las Puertas de la tierra", nada en este libro tiene desperdicio, un destaque aparte merecen los párrafos de la página 115 del libro en que reproduce Domínguez una entrevista al Capitán Silbermann (vicepresidente de la Adm.Nal de Puertos):

Comienza Dominguez: " Falta una conciencia marítima en el país, lamentan los prácticos y las autoridades de ANP.

Tradicionalmente nuestro país vivió de espaldas al mar –señala Silbermann-.

Es un hecho. Dos tercios de la población o más, vive sobre la costa. Tenemos más de mil quinientos kilómetros de litoral marítimo y fluvial, desde el Chuy hasta Bella Unión y, sin embargo, seguimos siendo un país esencialmente exportador de carne y productos agrícolas. Es un contrasentido. Tenemos once departamentos litoraleños y no nos damos cuenta del tremendo potencial de desarrollo que aporta el mar".


Comentamos: Estamos totalmente de acuerdo con las palabras de Silbermann reflejan (y justifican) nuestro accionar en pos de crear una conciencia marítima y portuaria en la sociedad.

Continúa el texto:
El parlamento aún no ha dado señales de comprenderlo en su cabal magnitud, pero el poder Ejecutivo está empeñado en apostar al transporte multimodal, lo que implica el uso inteligente de los diferentes sistemas de transporte, que desde hace demasiado tiempo es, básicamente, carretero, desapareció el ferrocarril y la marina mercante, mientras la carga pesada ocasiona perjuicios en las principales rutas del país. Estamos delante de un problema porque la producción forestal va a seguir creciendo y será imposible llevarla por carretera.


Volvemos a comentar: Tambièn estamos de acuerdo con estas expresiones.
Esto nos lleva a creer que la mejor forma de que tanto la sociedad como las autoridades tomen conciencia de la importancia de la cultura maritima y portuaria es con su difusiòn.
La clave, la catapulta, el centro de operaciones, para dar los primeros pasos en tal sentido está en la creación de un Museo y centro cultural Marítimo y portuario, que permitirá no-solo difundir los temas pertinentes a la actividad si no la apropiación de la misma por parte de la ciudadanía, colectivizando los temas portuarios y marítimos dejando de ser tema de tan solo unos pocos.

El reportaje continúa recomendamos su lectura, así como la lectura de todo el libro que no tiene desperdicios.

Carlos María Dominguez "Las puertas de la Tierra"



Libro recomendado especialmente!!










Gracias al compañero W. Camacho llegó hasta nosotros un libro altamente recomendable.


El escritor argentino radicado en Uruguay (1989) Carlos María Domínguez* (1955) autor de "La casa de papel”, “La mujer hablada”, ha publicado el pasado año el libro “Las Puertas de la Tierra” (Ediciones de la Banda Oriental http://www.bandaoriental.com.uy/globales/novedad.php?id=121) , donde se relata la vida de los prácticos de Puerto, pero aborda además historias y problemáticas vinculadas con la actividad marítima y portuaria.

Dejemos que el mismo Carlos María Domínguez con su prosa prodigiosa nos introduzca en su libro, por lo que transcribimos parte del prólogo del libro.
Escribe Domínguez:

La proa de un barco asoma al fondo de una calle colmada de ómnibus, bancarios y quioscos de revistas, mientras una grúa levanta automóviles detrás de la anciana que vende violetas en la esquina de Piedras y Treinta y Tres. La proa roja, la ciudad gris, se enciman fuera de escala como dos mundos incrustados.”Creaciones fantásticas del hombre de hoy-diría Joaquín Torres García- pero, sobre todo, esa vieja cosa que perdura, de viaje de ruta y de mar....Puerto, el puerto de todos los países, con la báscula para pesar fardos, sus muelles, sus letreros, su aduana, su chico ferrocarril metiéndose entre los hangares, y los grandes navíos, pesados, estáticos, con sus mil planos y formas de nueva arquitectura”.
El escenario pintado por Torres García recoge de Montevideo una verdad desatendida. Antes que una ciudad con puerto, el puerto justificó la ciudad, la hizo crecer, Le dio sentido.
El noventa por ciento del comercio exterior de mercaderías opera en los puertos del Uruguay y el noventa por ciento de ese tráfico lo hace por la Bahía.
Tomamos de la góndola del supermercado cerezas griegas, herramientas chinas, atún tailandés o papas chips norteamericanas con la naturalidad de quien ejerce un derecho, desentendidos de que llegan en barcos con banderas, máquinas y tripulaciones del mundo entero........
Hace veinte años descargar las bodegas de los buques podía demorar una semana. El primer oficial era responsable de la estiba, distribuía las cargas en el buque según su peso y el destino de arribo para equilibrar la flotación durante las travesías. Las dársenas se colmaban de changadores, capataces, despachantes de aduana, asistentes, obreros que impregnaban al aire de gritos, órdenes y bromas. Los marineros bajaban a tierra, podían tener “una novia en cada puerto”, un asombro en los ojos.
En la actualidad la estiba está diseñada por computadoras, los buques porta contenedores demoran horas en pasar su carga a las grúas, con lo que ahorran muchos costos de puerto, y las tripulaciones se redujeron a un tercio. Recorren el mundo durante meses, de un océano a otro, entre ciudades remotas, pero sus hombres prácticamente ya no bajan a tierra. Han quedad atrapados en el mar.......

Por paradójico que resulte al hombre de ciudad, para quién el océano es un colmo de inseguridad, cuando no de pavor, los capitanes temen la proximidad de la tierra antes que al horizonte marino porque es en las costas donde los barcos encallan y se pierden.
Los pilotos de las naves de Tiro, que menciona la Biblia del Antiguo Testamento, son hoy los “prácticos” de los puertos y los ríos, hombres capaces de deslizar un gigante por un drenaje con la delicadeza del artesano que engarza un diamante.....

Entre los muchos nombres que recibió el Río de la plata desde su descubrimiento, “Las puertas de la tierra” recoge en su metáfora la expectativa del marino que llega y las costas que lo reciben. Pero demasiados cascos hundidos confirman que sin los prácticos, entrar y salir del río es una temeridad que puede pagarse en el fondo de su lecho.
Quines son los hombres que ingresan los grandes buques, cómo trabajan, cuál es su historia, son algunas de las preguntas que quiere responder este libro. Pero comienza uno por preguntar una cosa y no acaba hasta reunir más preguntas de las que logra contestar. El Puerto de Montevideo, los espejismos del Río de la Plata y la complejidad de su navegación, desde la colonia a la actualidad, guardan la historia menor y concreta por la se definieron y definen los grandes temas regionales.
Para conocer estas puertas hay que llegar y partir desde el agua. Aprender a cruzarlas.



*Carlos María Domínguez se inició como periodista en la revista Crisis, de Buenos Aires, de la que fue secretario de redacción y director periodístico. Fue jefe de redacción de Brecha, encargado de las páginas literarias de Búsqueda, y colaborador en Brecha y El País Cultural. Su novela La casa de papel (2002) obtuvo premios nacionales e internacionales y ha sido traducida a veinte idiomas. Entre otros escribió La mujer hablada (1995, premio Bartolomé Hidalgo), El bastardo. La vida de Roberto de las Carreras y su madre Clara (1997), Una joya por cada rata. Memoria de un asaltante de bancos (2001, en colaboración con Darío Giró), La rebelión de la ternura (2001), Escritos en el agua (2002, premio del Ministerio de Educación y Cultura), El norte profundo (2004) y Las Puertas de la tierra (2007).