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24 jun. 2009

Prof.Jorge Montaldo:Explicación con un enfoque histórico porque el Uruguay no tiene una cultura marítima

Apostadero Naval

El Prof.Jorge Montaldo:Explica, bajo un enfoque histórico,porque el Uruguay no tiene una cultura marítima .



Es muy interesante la reflexión que se hace sobre “Mar, educación y trabajo” del 17 de junio ppdo., porque aunque genere extrañeza el Uruguay no tiene una cultura marítima, a pesar que tiene abundantes costas y los arroyos y ríos recorren su superficie como arterias y venas de un ser vivo.

Pero las dudas se disipan cuando vamos al devenir histórico del país.
En el año 1608 Hernando Arias de Saavedra, “Hernandarias”, gobernador de Asunción le escribió una carta al Rey Felipe en la que expuso una experiencia exploratoria de nuestras costas. El ilustre criollo contaba a la Corona las bondades de pasturas y aguadas que tenía nuestro suelo y aprovechando esas ventajas fue que en 1611 se introdujeron las primeras cabezas de ganado vacuno y caballar por la isla del Vizcaíno desde las estancias de Entre Ríos y Santa Fe, punto inicial de nuestra riqueza ganadera.

En la época colonial durante la Gobernación en Montevideo de Olaguer y Feliu año 1792, se propició la actividad de una Compañía Marítima para la caza y explotación industrial de la ballena y la explotación de cueros de lobo marino con la participación de marineros ingleses y norteamericanos en las costas de Maldonado y Punta del Este. El hecho quedó en la toponimia del departamento fernandino en “Punta Ballena”. La explotación mencionada hubiera representado un emprendimiento de importantes dimensiones para una actividad vinculada al mar, pero el proyecto fue dejado de lado.

Durante los años de la “Patria Vieja” que abarcaron desde fines del Siglo XVIII y todo el Siglo XIX nunca hubo una conexión entre la riqueza pecuaria explotada de diversas maneras, desde la salazón de cueros a la industria frigorífica, pasando por diversos estadios o niveles de explotación y el mar por donde salía esa riqueza.

El mar era sólo un vehículo no un tema de inquietud, entiéndase de estudio, análisis sobre la mejor manera de sacarle provecho, la preocupación surgía sólo cuando el mar se embravecía y se tragaba a los tripulantes y la carga que transportaba el buque.

Cuando el Uruguay entró en la etapa capitalista de explotación pecuaria, hacia la década de 1860 y se llevó a cabo la delimitación de la propiedad privada con el alambrado y el proceso de mejoramiento de razas con la experiencia cabañera, se consolidó la ganadería y todas sus derivaciones como la principal y casi única riqueza del país.

Treinta años más tarde la clase política se profesionalizó siendo heredera y con vínculos a los grandes centros de poder, los ganaderos y el alto comercio, binomio muy fructífero que teniendo al puerto como punto de entrada y de salida seguían amasando fortunas de espaldas al mar.

Y el mar siguió allí bañando las costas siendo de interés sólo para baños de esparcimiento veraniego desde los comienzos del Siglo XX.

Cuando en el período de la dictadura cívico militar se encaró la industria pesquera, tampoco el mar, escenario donde se lleva a cabo la primera parte del proceso industrial, impactó en la cultura uruguaya para crear intereses o vínculos y para la mayoría de los uruguayos ese espacio de nuestro territorio siguió siendo ajeno.

Por eso es tan importante la función educativa desde la escuela. Debería haber más interacción desde las áreas vinculadas al mar en los aspectos industriales, comerciales, recreativos, deportivos, etc., y la educación, que liguen conocimientos y experiencias para familiarizar a los escolares con los beneficios, desafíos y peligros que relacionan al hombre y al mar y que ellos sean los portavoces en sus respectivos hogares sobre esas inquietudes y conocimientos.

Sólo así la sociedad se comenzará a vincular con el mar en forma más efectiva.

Prof. Jorge Montaldo
Unidad de Gestion de Calidad
Administracion Nacional de Puertos
Rambla 25 de Agosto de 1825 No. 160
TARJETA DE LA EPOCA: PUERTO 1915

Llegada de los restos de Carlos Gardel a Montevideo.


Un día como hoy, 24 de Junio, pero de 1935 fallecía en el aeródromo Olaya Herrera de Medellín el gran Carlos Gardel. Como describe el autor Nelson Bayardo en su obra “Carlos Gardel. A la luz de la Historia”, en el avión junto a los restos del cantante estaba su pasaporte donde se leía “NACIDO EN TACUAREMBÓ, URUGUAY”.

En el 2009 brindamos nuestro recuerdo y homenaje a un personaje uruguayo por siempre vigente en el mundo entero.

“La Nación del 5/2/36.

La nave "Pan America" en su trayecto hacia Buenos Aires, hace escala en el puerto de Montevideo, el 4 de febrero de 1936. Allí, una comisión uruguaya solicita a las autoridades del barco el permiso para desembarcar transitoriamente la caja mortuoria.... y al aceptarse la petición el pueblo hermano puede exteriorizar su sentimiento en el último homenaje al extinto cantor, en un emotivo acto. Este hecho es reflejado en "La Nación" del 5/2/36/ con la siguiente nota:
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Montevideo 4. Poco antes del arribo del Pan América, llegaron de Bs. As los miembros de la delegación argentina, integrada por los señores José Razzano, Mario Bénard, Francisco Canaro y la señora Libertad Lamarque. Los viajeros fueron recibidos por el comité de homenaje de esta ciudad, y poco después pasaron al otro barco, donde se adelantó a saludarlos el señor Armando Defino, que viene acompañando el féretro.
Los restos estuvieron a bordo hasta las 16,15. A esa hora fueron desembarcados y conducidos a la capilla ardiente levantada bajo el arco central del edificio de la Aduana. El féretro quedó expuesto en el mismo centro del amplio pasaje. Grandes cortinas de terciopelo negro, con cordones dorados, cubrían la pared y daban mayor relieve al respaldo y a las barandas de bronce y cristales que rodeaban el catafalco. Antorchas y candelabros iluminaban la capilla, en tanto que a uno y otro lado iban depositándose ofrendas florales, que perfumaban el ambiente y atenuaban con sus matices la gravedad que fluía del negro tapizado. La caja mortuoria fue desembarcada cubierta por el poncho de vicuña de Gardel, que luce en uno de sus extremos, bordadas en oro, las letras de su nombre y apellido. El homenaje popular superó todas las previsiones de la policía marítima, y como los férreos portones se abrían a ratos, resultó imposible impedir los estrujones y las violencias, que se repitieron a cada turno.

Después de las 19, de conformidad con el programa trazado con los organizadores, comenzó la parte oratoria. El poeta Mario Ferreiro dirigiose al público, destacando la significación del homenaje. Los discursos continuaron. Por la delegación argentina lo hicieron los señores Mario Bénard y Francisco Canaro, y por el comité y la Asociación Uruguaya de Compositores, el señor Roberto Fontaina. Este último habló del estremecimiento causado por las primeras noticias de la catástrofe de Medellín y de la amargura con que se recibieron los despachos telegráficos que grabaron en los rostros, con fijeza de máscara, el dolor causado por la pérdida irreparable. Luego poniendo término a la ceremonia expresó: "Este comité no ha hecho otra cosa que facilitar al público uruguayo una ocasión para tributar a Gardel su último homenaje, el homenaje que había sabido conquistarse con el punteo musical de sus guitarras y con la cadencia de su voz inigualable.
Ahora nos quedamos -continúa Fontaina- con su recuerdo, que se avivará aún más en los momentos de melancolía y de tristeza, cuando nuestro propio drama busque para expresarse la estrofa de una canción". En seguida se adoptaron medidas para conducir la pesada carga a bordo del Pan América atracado a 400 metros de distancia, frente al galpón 5. Se clausuraron entonces los portones, se aceleró el desfile del público que quedaba aún en la arcada y entró muy trabajosamente un furgón que se detuvo frente a la cámara donde todavía hacían guardia de honor los compositores, artistas, cultores de la música popular y los que fueron sus amigos dilectos. El furgón se cubrió muy pronto de flores, y cuando estuvo dispuesto se inició la marcha, lenta, dificultosa, emocionada.
Se reeditaron entonces las escenas impresionantes. La música fúnebre de la banda del cuerpo de bomberos, los llantos, los brazos en ademanes temblorosos de despedida y la lucha sostenida por las mujeres para llevarse algunas flores de las que cubrieron el ataúd, dieron caracteres inolvidables al sentido homenaje. Una grúa lista para izar a bordo el féretro, de suerte que la maniobra se realizó sin mayores dilaciones. La entrada al buque fue fiscalizada rigurosamente".

Una comitiva uruguaya integrada por los Sres. Blixen Ramírez, Lauro Olivera Viera, Pedro Bernat y Alberto Labrocca, con los miembros de la comisión argentina, se embarcan en la nave-que parte a las 24-con el objeto de acompañar los restos a Bs. As.
M .A. M

Transcripción enviada por Angel Yonadi, Buenos Aires, Argentina - 20 de abril de 2003”.


Juan Pedro Gilmes.