Se produjo un error en este gadget.

15 jun. 2009

Objetos del Museo Portuario 2da parte

Presentamos una 2da parte de los posibles objetos a ser expuestos en nuestro futuro Museo Portuario, para soñar un poco..... pongan parrlantes que hay una buena cuerda de tambores para disfrutar

Mar, educación y trabajo














Mar, educación y trabajo.Siendo el mar uno de los factores preponderantes en la configuración histórica y geográfica de nuestro país, al punto que históricamente el país debe su nacimiento como tal a partir de la fundación de su puerto y que desde el punto de vista geográfico tiene una mayor superficie marítima que terrestre, debemos ser conscientes de la importancia del mar como medio de subsistencia y como elemento significativo de nuestra economía, cultura e historia.
Resulta escandaloso, el insuficiente conocimiento sobre el mismo y es hora de asumir, por parte de nuestra sociedad, la deuda que con el mar tenemos.
Es inconcebible que un país con la red hidrográfica y las costas que el Uruguay tiene no tenga en su acervo una cultura marítima.
Nuestro país se caracteriza por tener una cultura rural o una cultura ciudadana, pero muy lejos está de tener lo que llamamos una cultura marítima, a pesar, paradójicamente, de la concurrencia masiva a las playas del uruguayo medio.
Esto no se percibe en su real dimensión, una muy importante fuente de divisas de nuestro país es el puerto y todo su universo, esto se traduce en exportación, importación, barcos que deben ser tripulados, maquinas que deben tener operarios, administradores, pesca, astilleros, actividades deportivas, turismo, ciencia(oceanografía, piscicultura) ,defensa de nuestras costas, todos con una cultura y un sentimiento vinculante como es el amor al mar enfocado desde su lugar, siendo un error considerarlos compartimentos estancos.

Como manejaremos todo estos recursos si no hay un interés por parte de los jóvenes, si no hay manos de obra y cerebros, que se hagan cargo de toda la actividad derivada de los puertos.

Polan Lacki ,un educador brasileño, habla de fomentar el conocimiento práctico que le sirva al joven para insertarse en el mercado laboral de su entorno, de su realidad.
Este educador se refiere concretamente al medio rural, pero es perfectamente extrapolable al trabajo portuario y marítimo.

Demográficamente el Uruguay no crece, ¿qué porcentaje de la población productiva en el futuro se dedicará a actividades vinculadas con el mar y los ríos si no generamos la pasión y el amor por estos temas?, sin duda serán pocos y de calidad deficiente, aprendiendo a los ponchazos y peor aún, sin gusto, sin placer, aprendiendo porque no hay más remedio, porque no hay otra cosa.

Todos los organismos e instituciones vinculadas con las actividades marítimas, deberían comprometerse con promover este semillero del que saldrá la mano de obra calificada, sus técnicos, sus cerebros, sus ideas, innovaciones y esto en definitiva representa ingresos para todos y por ende bienestar social, “la pública felicidad” de la que hablaba Don José Artigas.
Es claro, que esto se genera desde el vamos, en la escuela, la familia, la sociedad.

Resumiendo: difusión de los conocimientos portuarios, marítimos y navales, inclusión en todos los planes de estudio, creación de un museo marítimo-portuario,fomento de la formación de un "Centro del Mar" y compromiso de todos los actores vinculados directa o indirectamente con estos temas, representarán para el país un acto de responsabilidad e ingreso de divisas y para la sociedad una fuente de bienestar y orgullo de pertenecer.

Un Día del Patrimonio especial.


UN "DÍA DEL PATRIMONIO" ESPECIAL.


En este año 2009 se celebrará durante los días 26 y 27 de Setiembre un “Día del Patrimonio” tan especial como significativo, se resaltará todo aquel patrimonio cultural material e inmaterial que ha de vincularse estrechamente con las “Tradiciones Rurales” de la República Oriental del Uruguay. A decir del Ministerio de Cultura se homenajeará “lo concerniente al idioma, la literatura, gastronomía, vestimenta, música, danza, herramientas y oficios, creencias, quehaceres, relatos, juegos, diseño arquitectónico y lugares relacionados con costumbres o hechos históricos e historias de los sitios poblados”.
Bien merecido y justo es el homenaje que todo el país efectuará a las mujeres y hombres que con su cultura propia permitieron crecer la idea de una nación libre, soberana y a la vez capaz de aprovechar su espacio rural para construir la columna vertebral que daría sostén a la sociedad uruguaya.

Y uno de esos “lugares relacionados con costumbres o hechos históricos e historias de los sitios poblados” son sin temor a equivocación los cursos de agua que bañan la República y que a similitud de venas y arterias se ramifican y alcanzan bajo una forma u otra la extensión de su territorio.
En incontables historias, leyendas o hasta en el mismo origen de un pueblo, de una ciudad aparecerá la imagen de un río, de un arroyo, de una laguna o quizás el amplio océano acompañando el surgimiento o haciendo sustentable, rentable una actividad, una población; el agua bajo sus diferentes denominaciones según caudales y características se hará presente.
No solo se entrecruzan en la historia el ámbito rural y marítimo dando una policromía de oficios, de herramientas, de quehaceres y de relatos dignos del recuerdo, sino que se hermanan desde el comienzo de los tiempos para dar lugar al país del “río de los pájaros pintados”.
Desde la balsa o bote casero que atraviesa un arroyo hasta el más grande navío que cruza los océanos del mundo se interrelacionan de manera tal, aunque el imaginario colectivo lo ignore ya sea por desconocimiento o por obvio, que permiten la dinámica existencia del ayer como del hoy, tanto del hombre que habita en el interior más profundo del territorio oriental y que transita sus días produciendo los frutos de su lugar como de aquel que los goza en el punto más distante del orbe.
Desde la salida de los primeros cueros vacunos del lar oriental, pasando por la más amplia variedad de productos manufacturados; trabajados a mano y sudor, a tambo y criadero, hasta los animales en pie que hoy transitan el acuoso espacio que une continentes y gentes, la actividad rural más pura, amplia y fecunda del ser oriental se ha complementado, se ha completado con la sapiencia que sus hombres aplicaron para dominar y poderse servir de las aguas que bañan de forma generosa riberas departamentales, pueblerinas o simplemente pasos angostos y poco profundos en condiciones naturales, pero que saben embravecerse y profundizarse ante el rugir de los elementos. Lugares recónditos del campo uruguayo que solo los baqueanos y los matreros de otrora conocían sus picadas por donde ganar la otra orilla para trabajar, conducir mercancías o simplemente escapar de algún apuro.

Es así que no debe olvidarse u omitirse en los referidos días festivos la conectividad vital que existió y existirá entre el campo, su realidad y el fascinante e insustituible elemento llamado agua.

Patria.

Patria del cardo de la azul corola;
madre de criollos de feroz coraje;
tierra brotada de raíz salvaje,
ganada a lanza, redomón y bola.

Tu enseña, el cielo sobre ti enarbola,
y el ancho Plata, con ruidoso oleaje,
teje en espuma delicado encaje
para ofrendarte, como nívea aureola.

Retacito de suelo americano
donde nace el ombú, señor del llano,
y la gaucha torcaz lima su arrullo.

Has de ser libre de cualquier tirano
mientras tenga una lanza entre la mano
sobre el lomo de un potro, un hijo tuyo.

Wenceslao Varela.
(Personaje a homenajear en el “Día del Patrimonio” del presente año).

Juan Pedro Gilmes.