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24 may. 2009

Uruguay invicto: el combinado “celeste” del “TACOMA”.



En varios libros que se han escrito en los últimos años referentes a la actividad futbolística en nuestro país se pueden encontrar referencias, testimonios de encuentros entre equipos uruguayos y extranjeros, conformados estos últimos por tripulantes de aquellos barcos mercantes en su mayoría británicos que llegaban al Puerto de Montevideo a fines del siglo XIX y comienzos del XX.

Muy pocos quizás recuerden que los tripulantes de la Marina Mercante de Ultramar del estado uruguayo también protagonizaron encuentros futbolísticos en los lugares más lejanos del planeta. Puede no ser una actividad diplomática de las oficialmente establecidas pero eran en si mismas actos que hermanaban las naciones y permitían dar a conocer a la República Oriental del Uruguay.
Tales enfrentamientos, contrariando un primer pensamiento posible de que presentaban una minúscula importancia, estimularon el traslado de enviados especiales de la prensa nacional hacia los parajes donde se disputaban los partidos con el fin de cubrirlos y posteriormente reflejarlos en periódicos y revistas.
Uno de esos artículos es el publicado en dos páginas a todo testimonio por “MUNDO URUGUAYO” en 1950, el conjunto de sus frases recrean una verdadera gira europea del equipo marítimo – futbolístico que poseía el buque mercante “TACOMA”.
Y fue justamente en un galpón cercano a donde se hallaba amarrado el “TACOMA”, en el puerto de Glasgow, que los jugadores uruguayos se entrenaban con vistas a los cotejos amistosos ya pactados.

“A los valores individuales que posee la dotación del buque: Taboada –el campeón de Lima y Peñarol- …, se unen (Carlos) Sosa, un excelente arquero; (Antonio) Bersani y (René) Crezencio, una buena pareja de backs; (Walter) Ferrari, viejo jugador de Bolton Wanderers, … y (Roberto) Correa, un chico de 17 años, …
Como si esto fuera poco, deben agregarse los muchachos de la Escuela Naval que el año pasado, obtuvieron el título de campeones en la Liga Universitaria: Alberto Giambruno, …; y que con (Rodolfo) Invidio, corazón gaucho, …, y Trujillo, de serenidad olímpica, formaron una poderosa cortina metálica. Adelante (José) Bello y (Glauco) Peirano integraron un ala izquierda magnífica”.

El primer partido fue contra tripulantes de un barco hindú, los que se presentaron a jugar “… descalzos y usando su clásica vestimenta…”; los celestes obtuvieron un triunfo aplastante.
También en Glasgow se disputó el segundo encuentro amistoso, esta vez contra un cuadro del barrio de Shafield, el que cayó derrotado 3 – 0.
Posteriormente los uruguayos del “TACOMA” se batieron con un cuadro formado por representantes de la marina, de la gendarmería y aduana escocesas.

“A los cinco minutos del primer tiempo, en una escapada del wing izquierdo escocés, lograron la apertura del “score”; a los diez minutos, Taboada, en una de sus características corridas, remataba con formidable tiro, logró equilibrar el “score”. Durante la primera etapa, a pesar de la paridad del juego, el de los muchachos nuestros impresionaba mucho mejor por la coordinación de sus distintas líneas”. El primer tiempo termina 2 – 1 a favor de los escoceses; a falta de cinco minutos para finalizar el encuentro Correa anota el segundo tanto de los del “TACOMA” y salva el invicto.

Entre alegrías y festejos llega el día en que el buque nacional finaliza su descarga y parte hacia un nuevo puerto, esta vez Hamburgo.
“En Hamburgo tuvieron los uruguayos ocasión de lucir sus excepcionales condiciones de juego en un partido disputado contra un fuerte equipo amateur, Hemmo 2, de gran prestigio. Se impusieron los nuestros por 4 goles a 0, convertidos por Ferrari, Taboada y Correa en dos oportunidades”.
El desempeño de aquellos que vivían a bordo del mercante “TACOMA” se difundió por territorio alemán llegándoles una invitación desde Lubeck.
“El viaje se realizó en grandes bañaderas profusamente adornadas de flores y de guirnaldas, y acompañaban a la delegación, que era constituida por la casi totalidad de los tripulantes del buque,…”.

“… la delegación se trasladó al “field” donde habría de realizarse el encuentro, en donde ya aguardaban más de cinco mil personas, lo que demuestra la expectativa que había despertado la presentación de los futbolistas uruguayos”.
“Cuando hicieron irrupción en el “field” fueron recibidos con una ovación unánime que partía de los cuatro costados de la cancha; después de los saludos de práctica, el capitán del equipo de Lubeck entregó a su colega uruguayo un artístico gong, con inscripción alusiva al encuentro a realizarse”.
El partido reñido y con pinceladas de magistrales jugadas terminó con victoria uruguaya 3 – 2, con goles de Ferrari y Bello en dos oportunidades.

El plantel celeste regresaba a su patria invicto y henchido de orgullo por haber conducido el pabellón nacional por tierras europeas de forma gloriosa y honorable.

Hace casi sesenta años se daban estas situaciones prácticamente borradas del anecdotario colectivo donde confluían aspectos marítimos, comerciales, sociales, deportivos y culturales de tres países que alejados geográficamente se saludaban y confraternizaban gracias al nexo establecido por una embarcación. Lo escrito no es más que parte de la historia de los portuarios, del Puerto de Montevideo y del Uruguay.

Juan Pedro Gilmes.

Campeón de América y Portuario.


Uruguay Campeón de América en 1935.
Abajo: Taboada 2º desde la izq.






El Sr. Alberto Taboada en su vida de portuario supo ser parte de equipos de fútbol integrados por trabajadores de la Administración Nacional de Puertos, quienes demostraron sus habilidades en varios puntos del planeta como en aquella ocasión en la que tripulantes del “TACOMA”, entre los que se hallaba Taboada, disputaron una serie de partidos en Glasgow (Escocia), Hamburgo y Lubeck (Alemania). Esto sucedió cuando corría el año 1950, los jugadores uruguayos de A.N.P. reforzados con representantes de la Escuela Naval brillarían por sus cualidades deportivas y personales logrando el respeto de las comunidades que visitaron y dejando en alto el prestigio del fútbol campeón del mundo.

Pero el caso de Alberto Taboada no respondía a una simple vocación o improvisación sino que aquel “wing” era una de las escogidas glorias de la selección uruguaya en su período más exitoso.
Taboada jugaba en el medio local en Montevideo Wanderers Football Club[1] cuando integró la selección uruguaya campeona de América en el Sudamericano Extra de 1935, disputado en Perú entre el 6 y el 27 de enero.
En el equipo se alineaban varios jugadores de la “olímpica y mundial generación gloriosa”[2], Enrique Ballestrero; José Nasazzi; Lorenzo Fernández; Héctor Castro y Peregrino Anselmo.
El 13 de enero Uruguay debuta venciendo a Perú por 1 a 0 con gol de Héctor Castro, ingresando durante el transcurso del partido Alberto Taboada en sustitución de Juan Emilio Píriz.
El siguiente encuentro de la selección dirigida por Raúl Blanco fue el 18 de enero contra Chile, donde vence nuevamente Uruguay por el tanteador de 2 -1 con goles de Aníbal Ciocca y donde Taboada nuevamente ingresa por Píriz.

Teniendo en cuenta los restantes resultados del torneo donde Argentina obtuvo dos clarísimas victorias, el 27 de enero el enfrentamiento entre los dos países del Río de la Plata se constituyó en la final del Sudamericano.

Uruguay en la ocasión formó con Enrique Ballestrero, José Nasazzi, Agenor Muñiz, Erebo Zunino(Luis Denis), Lorenzo Fernández, Marcelino Pérez, Alberto Taboada, Aníbal Ciocca, Héctor Castro, Enrique Fernández y Braulio Castro

Uruguay en duro encuentro se coronó Campeón al vencer por 3 a 0 a Argentina con goles de Alberto Taboada, Héctor Castro y Ciocca.

El portuario - futbolista marcó su gol en aquella contienda con los argentinos permitiendo al combinado celeste, que en la ocasión vistió de rojo, alcanzar un nuevo lauro. Además cabe destacar que Taboada tuvo el honor de compartir aquella gesta con los brillantes campeones olímpicos y del mundo que justamente ese año comenzaban a abandonar la casaca que tan alto supieron elevar en el fútbol mundial. Es más, en ese torneo donde jugó e hizo un gol Taboada, según los estudiosos del tema, surgió la expresión “garra Charrúa”.

Pero las singularidades en la carrera de Taboada no se detendrían en este logró sino que su brillante trayectoria como futbolista continuaría en el Club Atlético Peñarol donde sería parte importante del plantel que en 1937 ganara la Copa Uruguaya en propiedad por haberla obtenido en tres ocasiones seguidas (1935, 1936, 1937), primera vez que esto acontecía en el fútbol uruguayo. Otro hito marcaría Taboada con el plantel aurinegro cuando repite el campeonato por cuarta vez consecutiva, en 1938, en un hecho inédito hasta el momento.

“…Campeón Uruguayo con una formación básica de C. Rivero, J. Clulow, Agustín Prado, E. Zunino, A. Gestido, Raúl Rodríguez, A. Taboada, S. Varela, S. Guzmán, Segundo Villadóniga y Héctor Magliano.
Fue el brillante fin de un período memorable: era la primera ocasión que un club conseguía ganar la corona máxima de aquel fútbol, cuatro años seguidos desde 1900”.[3]



Juan Pedro Gilmes.

[1] PAREDES, MANUEL. Montevideo Wanderers Football Club. Una historia en tres siglos. Imprimex, 2002.
[2] EL PAIS. 100 años de gloria. Anselmo L. Morvillo S. A. Argentina.
[3] MORALES, FRANKLIN. Historia de Peñarol. La Mañana. 1989.