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2 oct. 2009

Pasado, presente y futuro de la Marina mercante uruguaya.
























La instancia referida a la Marina Mercante uruguaya que nos convocó en Agosto pasado, supo surgir gracias al recuerdo de dos hechos históricos de relevante importancia para la vida de un país que con grandes esfuerzos desde la esfera estatal como privada intentaron forjar primero y sostener luego, una actividad tan compleja como potencialmente beneficiosa, la de la Marina Mercante de Ultramar.
Este recurso de transporte, de traslado de mercancías y productos, este medio de competitividad, de ingresos genuinos, de independencia y soberanía, ha escrito páginas dignas del mejor elogio, a pesar de su dificultosa, tortuosa e inestable implementación en la realidad uruguaya.

El primero de los dos hechos que centran el evento (que se ha prolongado en el tiempo a través de una exposición ya de carácter itinerante) y a la vez sirven de excusa para plantear la temática en tiempo presente sucedió en el año de 1949 en plena posguerra cuando el mundo trabajaba para reconstruirse.

En el lejano puerto de Baltimore en los Estados Unidos de América se hallaba un buque mercante en cuya popa flameaba el pabellón de la República Oriental del Uruguay, el nombre de aquella embarcación era también indicador de su procedencia “GENERAL RIVERA”, este contaba con una eslora de 128 metros, una manga de 17.50 mts. y presentaba 7.134 toneladas. La tripulación del mercante construido a comienzos de la década de los ’40 estaba integrada por 34 hombres y tenía por Capitán a Fernando J. Fuentes.

El “RIVERA” suelta amarras en Baltimore el 21 de Abril de 1949 iniciando un periplo que lo llevaría por Gibraltar, Italia, Egipto, Canal de Suez, Kuwait, Arabia Saudita, el océano Indico, Singapur, Japón, Los Ángeles retornando así a los Estados Unidos y de allí sale para alcanzar el Canal de Panamá el 8 de Noviembre.

El mercante uruguayo y sus tripulantes dan fin a un extenso, duro y agobiante viaje el 17 de Noviembre de aquél 1949 cuando se amarra en el puerto de Mobile, Alabama, en Estados Unidos.
La circunstancia que hace especial esta navegación ocurrida hace sesenta años, es que se convirtió en la primera en que un buque con pabellón uruguayo diera la vuelta completa al mundo.

A la vista de la realidad de la navegación de hoy en día, se acrecienta de forma sensible la gesta consolidada por aquella gente que hoy pretendemos homenajear, las características del buque que navegaban y su modo de funcionar obligan según es razonable pensar, a redimensionar y difundir tan heroico desempeño. Del cual no persistiría hasta nuestros días prácticamente testimonio alguno de no integrar aquella tripulación don Omar Medina Soca, Primer Maquinista del “GENERAL RIVERA”, quien escribiera un libro sobre la travesía.


En segundo lugar nos proponemos rememorar la que fuera la última navegación del buque mercante “TACOMA” integrante de la flota de ultramar de la Administración Nacional de Puertos; como expresara en uno de sus trabajos el Prof. Eduardo Frasca: “El Tacoma inició el 28 de Febrero de 1969 su último viaje desde Montevideo con carga general y graneles al continente europeo regresando con carga general a nuestro puerto el 16 de Junio de 1969 a las 21 y 30 horas, atracando en el depósito No. 8”.
De esta manera, hace hoy cuarenta años, cerrose toda experiencia de trabajo con buques mercantes de ultramar de características similares por parte del estado uruguayo.

El devenir propio de los tiempos actuales de nuestra civilización hace que naufraguen muchos hechos o empresas casi épicas en los océanos de la vorágine, de la aceleración sin medida y de la inestabilidad a que son premeditadamente expuestas las preferencias y necesidades humanas.
El individuo tiende hoy más a integrar una red neuronal de masas que ha preservar el enorme privilegio de poder ser individuo, con capacidades de constructor, inserto en un grupo social.

En tal sentido se hace imprescindible aunar esfuerzos para no permitir que numerosas concreciones dadas en lo habitual, en lo cotidiano, forjadas gracias a la idoneidad y empeño de gente que entre sus virtudes ostentaban una gran capacidad de trabajo, la disposición de aprender y de enseñar, más la habilidad de subsanar contratiempos las más de las veces con ingenio, se desguasen sin dejar testimonio.
La Marina Mercante entendida desde su perspectiva de ultramar fue y es a nivel mundial de una importancia estratégica mayúscula; en el análisis no se puede dejar de mencionar a la Marina Mercante de Cabotaje que con sus bodegas a disposición permite un tráfico a nivel nacional y regional primordial para el sustento de ciudades, puertos, países y medios de producción. En estos últimos años se han desarrollado industrias en suelo uruguayo que hacen necesaria la presencia de embarcaciones que respondan a las exigencias planteadas por los diversos cargamentos que pueden presentarse y a las características de los cursos a navegar.

Es decir, que se plantea manejar una postura global en la heterogeneidad industrial, económica y productiva a largo plazo; evitando el enfoque meramente sectorial y proponiendo un objetivo integrador.


Cabe resaltar en esta breve enumeración en forma particular, la actividad propia de los llamados buques petroleros para el transporte de petróleo, crudo y sus derivados.
Otro medio de aprovechamiento de un riquísimo recurso que cuenta Uruguay es la actividad pesquera.

Como se expresara en la 1ª Convención Nacional de Profesionales de Perú, sobre “Conciencia Marítima en la Educación Peruana”, llevada a cabo este año:

“Un barco Mercante o de Pesca, simboliza la riqueza de una nación marítima”.

No es errado pensar que en décadas pasadas no se le brindó en Uruguay el tratamiento adecuado a esta actividad o que se careció, en la toma de decisiones, de previsibilidad con respecto a las derivaciones económicas, laborales y estratégicas.

Si de objetivos hablamos, diremos que esta intervención alusiva a la Marina Mercante cuenta con tres muy grandes; el primero el ya tratado en los párrafos anteriores, el segundo es el de fomentar una “conciencia marítima nacional” más marcada, definida y que se vea plasmada en los hechos para bien de la sociedad en su conjunto. La referencia al ámbito marítimo no es casual, ni caprichoso, es parte de la idiosincrasia y cultura de este país, para verificar esto basta con solo dar un breve repaso al pasado y detenerse un instante en el hoy de esta tierra de costas y puertos con inmejorables características y con una ubicación geográfica privilegiada.

El tercer objetivo es generar un clima apto para que de la unión de diferentes instituciones, profesiones y ciudadanos se pueda alcanzar la concreción de un espacio que otorgue la oportunidad de trabajar en lo ya expresado, permitiendo el rescate de valores y reforzando el vínculo entre la actividad marítima y la comunidad uruguaya.

Existió y existe un universo de hombres y mujeres, de oficios y profesiones, de producciones y mercancías, de bonanzas económicas y de flacos tramos monetarios, de cultura y tradición, ligados directa o indirectamente a la faceta marítimo-portuario-naval de este generoso país.
En el desafío ya no del futuro, sino del presente, donde es imperioso fortalecer la cultura, la educación, estimular el acercamiento de mujeres y hombres al campo del conocimiento, no pude dejarse a un lado la historia y el presente marítimo de la República Oriental del Uruguay.

En la acción de transmitir y promover conocimiento se está induciendo, como es sabido, a un proceso de aprendizaje y a un involucramiento con las cosas más propias de una sociedad, recurrir a la historia es esencial para interpretar y ubicar en un tiempo y espacio determinados hechos, personajes y a partir de este planteo es que se pueden construir lecturas concretas que bien pueden ser utilizadas en el escenario de la actualidad. Y no hablamos esto solo con referencia a lo estrictamente marítimo sino que además es parte de la medicina, de la ingeniería, de las labores rurales, del quehacer político y de casi toda actividad humana.

Atendiendo lo que se ha establecido de forma natural e histórica, es aconsejable estudiar la factibilidad de insertar de manera más precisa y contundente, a lo que actualmente está establecido, la educación y promulgación de lo propiamente inherente a la actividad marítimo-portuaria-naval y fluvial a nivel nacional, logrando que esté al alcance de todas y todos los uruguayos ya desde tempranas edades, porque este medio es generador de un importante número de oficios y profesiones, además de su enorme potencial como dinamizador y sostén del sistema económico – financiero del país, incluso en las peores coyunturas de crisis nacional, regional o mundial.

Por lo cual es justificable invitar a reflexionar desde estas palabras, para que este sector sea considerado por las principales instituciones y autoridades nacionales como de carácter estratégico, lo que justificaría una fuerte intervención para recuperar una identidad perdida y sacar mayor provecho de las ventajas y posibilidades que nos otorgan las aguas de la patria y su conexión con el mundo.
Esta identificación de actores no es antojadiza, es necesario a este respecto una política de estado.
Con la actividad “Pasado, presente y futuro de la marina mercante uruguaya” se plantea un proyecto mucho más ambicioso, de carácter comunitario capaz de sumar herramientas para el mejoramiento humano procurando preservar, promover y desarrollar la columna vertebral de cualquier grupo social, la CULTURA.

Se entiende, que desde la perspectiva marítimo-portuaria-naval y fluvial se puede incidir de manera sensible en la recuperación patrimonial de los uruguayos redundando en un fortalecimiento de su identidad, de la creación de ciudadanía y por consiguiente colaborando en el desarrollo individual y grupal de las personas. Imagínese, si la implementación física de esta iniciativa cultural se ubica en un entorno compatible con su tema, la potenciación de sus capacidades sería asombrosa y sumaría esfuerzos en el conjunto de programas culturales, turísticos, económicos y sociales que persiguen el aumento de la calidad de vida de los ciudadanos.


Recurriendo a lo expresado por el Sr. Presidente de la Administración Nacional de Puertos, Dr. Ing. Fernando Puntigliano, es hablar de “innovación tecnológica, innovación de la gestión e innovación o renovación generacional”.


El Presidente de la República Dr. Tabaré Vázquez indicó que:

“Uruguay representa el 1.5 % del PBI del MERCOSUR, solo eso, el 1.5 % del PBI del MERCOSUR. Pero maneja, aproximadamente el 65% de las mercaderías de origen no mercosureño que circulan en el MERCOSUR, toda una hazaña. No es un dato menor y en estas circunstancias, es un estímulo y un desafío, el estímulo por los logros alcanzados, el desafío de nuevos objetivos”.

La importancia de lo marítimo-portuario se acrecienta si se piensa en una interconexión tal entre puertos de Uruguay, Argentina y Brasil que sirvan para potenciar los mercados regionales y con un mejor servicio logístico y de infraestructura ser base fundamental para el mejor aprovechamiento de la realidad productiva de América del Sur, capitalizando los movimientos exportadores e importadores.
La Marina Mercante en esto juega un rol preponderante.

Para alcanzar lo expuesto en el sector marítimo hay que trabajar y estimular el progreso en campos como el económico, el tecnológico y también el cultural, sin olvidarnos que Uruguay es parte de América del Sur y de un Mercado Común.

“Julio Caro Baroja en 1973: “Extraño tradicionalismo el nuestro: siempre verbal, conceptual. Nunca expresado en amor material, físico, al pasado””.
Juan Pedro Gilmes.

Pabellon original del Buque Presidente Rivera

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