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20 oct. 2009

Historia de los Hermanos Mihanovich

Vapor "Viena" Mihanovich(El Pais)


"París"




"Colonia "












Al abordar el tema de la maqueta del "Ciudad de Montevideo" nos entró la curiosidad por saber más sobre la empresa naviera Mihanovich de la que mucho habíamos oido nombrar pero nada sabiamos de ella, compartimos con el amigo lector lo que encontramos:




LOS HERMANOS MIHANOVICH, FUNDADORES DE LA FLOTA MERCANTE ARGENTINA (1a parte)
Branko Kadic

"Hacia entonces adquirió importancia la inmigración y hubo períodos de más de mil pasajeros por día, los que eran llevados al muelle en vaporcitos y remolcadores. El servicio se pagaba peso oro por cabeza, hasta que Mihanovich cerró trato con el gobierno por 0,60.
"El hecho fue que antes de los dos años los vaporcitos arrendados habían pasado a ser de su propiedad. Matti y Piera habían quebrado y los remolcadores estuvieron un momento embargados e inmovilizados por el banco acreedor. El perjuicio era general, y la situación se resolvió a satisfacción de todos, haciéndose cargo de los barcos el hombre indicado, don Nicolás, que hubo de erigirse poco menos que a la fuerza en financista, asociándose otros capitales, entre ellos el del Banco Carabassa, que fue su firme apoyo."
Se asocia con sus compatriotas Gerórimo Zuanich y Octavio Cosulich, y con los capitales aportados se compraron los vapores Sol Argentino, el Montana, el Satélite y el Enriqueta. La sociedad giraba bajo el nombre Nicolás Mihanovich y Cía. hasta 1888, en que don Nicolás pagó la parte correspondiente a sus socios y quedó único dueño.
Con la conquista del Desierto (1879) se ensancha el inmenso territorio argentino a la explotación agrícola-ganadera y se construye la vía férrea hasta Bahía Blanca. N. Mihanovich, visionario y pionero, organiza la navegación mercante regular en la costa sur hasta Bahía Blanca y Patagones, destinando para el nuevo servicio quincenal el vapor Toro, de 500 toneladas, y muy luego añadirá el Watergeus; de 1.500 toneladas, para el transporte de materiales destinados a la construcción del muelle provisorio del Ferrocarril del Sur (hoy General Roca) .
En etapas sucesivas Mihanovich absorbe la mayor parte de las distintas flotas establecidas. Lanchas y remolcadores pasan a sus manos. Encarga nuevos vapores: el Dalmacia (500 ton.) y el Austria (1.000 ton.). En 1887 establece, con el vaporcito Ráibido, su primer servicio de pasajeros a Colonia y al Carmelo, ciudades uruguayas. En esa época se produce una aguda rivalidad entre las empresas navieras, que compromete la resistencia económica de su compañía. Recurrimos nuevamente a la exposición documentada del vicealmirante T. CaiIlet-Bois:
"Hacia entonces iníciase un período de espectacular y ruinosa competencia, imitando las famosas carreras del río Hudson, entre dos fuertes empresas que dominan el tráfico fluvial, las Mensajerías Fluviales y la Platense. Por un peso o dos podíase viajar de Buenos Aires a Montevideo, en condiciones de lujo, banquete corrido, licores, vinos generosos a discreción, trato de nabab, etcétera"
"La primera en saltar es la Platense (1894), que con un capital de 1.250.000 pesos oro entra a liquidarse. La adquiere en gran parte don Nicolás Mihanovich en o 92.000 y entra a hacer frente no sólo a las Mensajerías, sino también a otras empresas como las de Giuliani y Balparado. Su adversario más temible es Saturnino Ribes, dueño de las Mensajerías, quien ha adquirido un vapor nuevo y lujoso especialmente para esta guerra.
"Frente a frente los dos gladiadores, Mihanovich que no se dormía y Saturnino Ribes que no cerraba el ojo; aquél tiene la idea, genial entonces, ya que no se conocían aún los trusts ni cartels, de proponer un arreglo en que, ambos saldrían favorecidos. Así se hace: Mihanovich renuncia al Río Uruguay y Ribes abandona las aguas del Paraná.
"Poco después fallece Ribes y sus herederos, no conformes con el convenio, reabren las hostilidades. Pero para entonces Mihanovich se ha afianzado, Reforzando su flota con la de Giuliani, comprada en o 40.000. La guerra resulta desastrosa para sus adversarios y las flotas de las Mensajerías y de Balparado pasan a incorporar a su vez a la empresa Mihanovich. La primera costó o 450.000."
Con el progreso general que se registra en la Argentina a fines del siglo Pasado y la era de prosperidad que marca el comienzo del siglo actual, el cabotaje fluvial y marítimo cobra suma importancia. Se construyen nuevos puertos, el tráfico se vuelve más intenso y las actividades de Mihanovich, van en constante aumento. En 1909 lleva el capital de la flota a o 1.800.000. La gran empresa naviera se transforma en la Compañía de Navegación Nicolás Mihanovich, Ltd. Es una compañía anglo- argentina, con directorios en Londres y Buenos Aires, ambos presididos por el fundador. Cuenta ahora con 350 barcos a vapor o motor y cubre diversas líneas para carga, pasajeros, excursiones, etc., en los ríos de la Plata, Paraná, Uruguay, Paraguay y Alto Paraná. Opera sin competencia digna de mención y dispone, además, de 68 remolcadores y 200 lanchas de distinto tonelaje.
Don Nicolás no se limita únicamente a las actividades navieras pues actúa en directorios de varias empresas, entre ellas "Campos y Quebrachales de Puerto Sastre", "Grandes Molinos Porteños", "Introductora de Productos Austro-Húngaros", "Banco", "Banco de Italia", "La Positiva', "La Orhídrica", "Frigorífico La Blanca", etcétera.







LOS HERMANOS MIHANOVICH, FUNDADORES DE LA FLOTA MERCANTE ARGENTINA (2da parte)
Branko Kadic


En octubre del año 1918 se retira de los negocios y vende sus acciones (o 1.400.000). En esa época, la compañía naviera que había fundado y desarrollado, era dueña también de varios buques de ultramar. El personal estaba integrado por 5.000 tripulantes y empleados, en su mayoría oriundos de Dalmacia, provincia croata del Adriático. Mihanovich los tomaba por ser diestros y hábiles marineros, laboriosos, emprendedores y probos. En la chimenea de todos los barcos figuraba la insignia de la compañía: una "M" sobre fondo rojo, tan conocida en el Plata. Se había cumplido, por fin, el sueño juvenil de Nicolás Mihanovich, que, ya anciano, solía contar a sus nietos. Una vez se quedó dormido haciendo el servicio de pasajeros y soñó: las aguas grises del estuario eran auzadas en todas direcciones por grandes barcos, en cuyas chimeneas se leía letra M y eran suyos. Con la voluntad férrea y el trabajo tesonero consiguió, al cabo de los años, transformar su sueño en realidad, echando los sólidos cimientos de lo que es hoy la flota mercante argentina.
Miguel Mihanovich, nacido el 6 de octubre de 1862 en Doli, fue llamado por su hermano Nicolás y, a los 12 años apenas, llega a Buenos Aires en 1874. Los primeros años los pasó trabajando y estudiando de noche. Luego embarcó como comisario a bordo de un vapor, propiedad de su hermano, que hacía el recorrido de Buenos Aires a Bahía Blanca. En 1889 creó la compañía de navegación La Sud Atlántica, dedicada al tráfico entre Buenos Aires, Bahía Blanca y Patagones, que constituye la línea argentina más antigua de cabotajes fuera del estuario del Río de la Plata. En 1907, esta compañía construyó un importante muelle en Carmen de Patagones y pocos años después contaba con nueve vapores, 18 lanchas y 2 remolcadores. Esta compañía contribuyó mucho al progreso de la Patagonia, estableciendo los primeros servicios regulares entre la metrópoli argentina y las regiones patagónicas. En1909, La Sud Atlántica se transformó en sociedad anónima, estableciendo los primeros servicios argentinos de pasajeros y carga hasta Río Grande y Porto Alegre, en el sur del Brasil. Suyos eran también los primeros barcos argentinos en llevar la carga de trigo y harina hasta Río de Janeiro y volver con el cargamento de yerba mate, maderas y bananas. A mediados del año 1920, Miguel Mihanovich cede todas sus acciones a la Compañía Argentina de Navegación Nicolás Mihanovich y se retira de los negocios.
Se desligó desde entonces por completo de los negocios navieros, en los que, de modestos comienzos, durante 81 años de ruda labor e intensa dedicación, llegó a ocupar, junto a su hermano, el primer lugar en la marina mercante argentina, como uno de sus creadores ,y forjadores, llevando el progreso a muchas poblaciones y creando considerables fuentes de trabajo y producción en el país. Por haberse forjado en el trabajo, supo gratificar generosamente a su personal y, al vender la compañía de vapores, repartió entre sus empleados y tripulantes la suma de o 75.000 oro en concepto de premios y retribuciones extraordinarias.
***
Cábenos, ahora, destacar otro rasgo característico de los hermanos Mihanovic: su hombría de bien, su caballerosidad y su generosidad. Nicolás, severo y recto, más bien taciturno y ensimismado, donó los fondos necesarios para la instalación de la Sociedad de Socorros Mutuos Austro- húngara y el edificio de la legación de su país. Cuando el obispo de Temnos, monseñor Miguel de Andrea organizó su gran colecta de beneficencia, hizo edificar con fondos de su peculio las casas del barrio obrero que lleva su nombre. Era benefactor asiduo y generoso de muchas entidades de beneficencia en Buenos Aires. Su hermano Miguel, aunque self-made-man aprendió, además de croata y castellano, italiano, portugués, francés e inglés. Adquirió amplios conocimientos de cultura general y por su modestia, discreción e hidalguía, fue muy estimado en los círculos sociales de la capital argentina. Formó parte de los directorios de las siguientes instituciones: Patronato de la lnfancia, Liga Argentina contra la tuberculosis, Sociedad de Educación Industrial, Institución Mitre, Centro Naval, etc. Además, don Miguel hizo importantes donaciones a las instituciones culturales, sanitarias y caritativas de Croacia. Ayudó también con una importante suma de dinero a Hrvatski Radisa - organización croata que se ocupaba de protección, promoción, enseñanza y orientación profesional de los aprendices obreros- de la que era miembro honorario. En 1923 fundó un importante legado para el mejoramiento cultural, sanitario .y económico de su pueblo natal, Doli, y de otras aldeas de la región ragusina, al que luego contribuyó su hermano Nicolás. Murió el 6 de marzo de 1938.
Don Nicolás, debido a la obra realizada y a sus cualidades personales, se acreedor de muchas distinciones. El emperador Francisco José de Austria lo designó cónsul honorario y le otorgó el título de Barón, transmisible a sus herederos. Los soberanos de Rusia e Inglaterra lo condecoraron también. El Rey de España le confirió la Cruz de Segunda Clase de la Orden del Mérito Naval y la Encomienda de la Orden de Alfonso XIII. En 1929; a los 83 años de edad, murió Nicolás Mihanovich. En el Paraguay existe un pueblo que lleva su nombre.
Ultimamente, el gobierno argentino ha encargado un buque fluvial que será afectado al tráfico entre Buenos Aires y la ciudad uruguaya de Colonia. Podrá transportar hasta 700 pasajeros y 50 automóviles. La nueva unidad llevará el nombre de Nicolás Mihanovich, en homenaje al creador de la flota fluvial, quien, según lo expresa la comunicación oficial, "sintetiza los esfuerzos de armadores y tripulaciones para consolidar los intereses argentinos en el ámbito naviero".
En síntesis, los hermanos Mihanovich eran trabajadores infatigables, emprendedores, verdaderos pioneros, a la par que hombres de bien, caballeros a carta cabal y mecenas. Eran buenos patriotas croatas y forjadores de la Argentina. Honraron igualmente a su patria de origen, Croacia, y a su patria adoptiva, la Argentina.
Buenos Aires.
Extraido de : http://www.studiacroatica.blogspot.com/
Fotos de : http://www.histarmar.com.ar/BuquesMercantes/HistMarinaMercArg/08Dodero.htm

Historia de la maqueta "Ciudad de Montevideo" y la familia Mailhos























Ciudad de Montevideo atracado en el Puerto de Montevideo junto al salòn de pasajeros.


Retomando los temas que hacen al aspecto històrico de nuestro museo y en un modesto intento de colaborar con quien realmente sabe de estos temas como lo es el historiador Juan Pedro Gilmes es que hacemos este aporte.

En la permanente bùsqueda de elementos que pueden ser ùtiles para nuestro futuro centro cultural y museo, encontramos, entre el olvido y el descuido, una chapa en la que se ponìa en evidencia que la maqueta del vapor de la carrera "Ciudad de Montevideo " ,ubicada en el Hall del Edificio Sede de la ANP, fue donada por la empresa Mailhos. Debería repararse esta injusticia històrica, que vaya uno a saber porque se la quitó de su lugar junto a la maqueta y volverla a su lugar de origen.


Breve historia del "Ciudad de Montevideo":

El "Ciudad de Montevideo" junto con su gemelo el "Ciudad de Buenos Aires" fueron construidos en 1914 en los astilleros británicos de Cammell Laird para la Cía. Argentina de Navegación (Nicolás Mihanovich) Ltda. Tenían una eslora de 111 metros y desplazaban 2369 toneladas.
El "Ciudad de Buenos Aires" naufragó en 1957 y su gemelo permaneció en servicio hasta septiembre de 1965.
La hermosa maqueta del "Ciudad de Montevideo" se encuentra en exposición en el hall de la Administración Nacional de Puertos (ANP) .























Varadero MAILHOS y CÍA. 1962.Un varadero muy particular:

Como dato y quizás como forma de agradecer la maqueta a la empresa Mailhos copiamos esta pequeña anécdota:
La empresa de la familia Mailhos, se hace cargo del astillero de CUNYTA SA. Esta giraba en varios rubros y no solo el naval. Es así que en junio de ese año llegan de Montevideo numerosas partes automotrices de la marca Fiat, las que fueron ensambladas en un galpón contiguo al de los talleres. En total se armaron 300 autos.



Carlos Castillo

14 oct. 2009

26 y 27 de Setiembre Día del Patrimonio 2009 (Parte I)

video

5 oct. 2009

Gracias Mercedes


"Gracias a la vida que me ha dado tanto
Me dio dos luceros que cuando los abro
Perfecto distingo lo negro del blanco
Y en el alto cielo su fondo estrellado
Y en las multitudes el hombre que yo amo

Gracias a la vida que me ha dado tanto
Me ha dado el oído que en todo su ancho
Graba noche y día grillos y canarios
Martirios, turbinas, ladridos, chubascos
Y la voz tan tierna de mi bien amado

Gracias a la vida que me ha dado tanto
Me ha dado el sonido y el abecedario
Con él, las palabras que pienso y declaro
Madre, amigo, hermano
Y luz alumbrando la ruta del alma del que estoy amando

Gracias a la vida que me ha dado tanto
Me ha dado la marcha de mis pies cansados
Con ellos anduve ciudades y charcos
Playas y desiertos, montañas y llanos
Y la casa tuya, tu calle y tu patio

Gracias a la vida que me ha dado tanto
Me dio el corazón que agita su marco
Cuando miro el fruto del cerebro humano
Cuando miro el bueno tan lejos del malo
Cuando miro el fondo de tus ojos claros

Gracias a la vida que me ha dado tanto
Me ha dado la risa y me ha dado el llanto
Así yo distingo dicha de quebranto
Los dos materiales que forman mi canto
Y el canto de ustedes que es el mismo canto
Y el canto de todos que es mi propio canto

Gracias a la vida, gracias a la vida".

GRACIAS A VOS MERCEDES.

Juan Pedro.

4 oct. 2009

Homenaje a Morosoli en el Día del Patrimonio 2009.





En este año 2009 se celebra durante las jornadas del 26 y 27 de Setiembre un “Día del Patrimonio” tan especial como significativo, se resalta todo aquel patrimonio cultural material e inmaterial que ha de vincularse estrechamente con las “Tradiciones Rurales” de la República Oriental del Uruguay. A decir del Ministerio de Cultura se homenajeará “…lo concerniente al idioma, la literatura, gastronomía, vestimenta, música, danza, herramientas y oficios, creencias, quehaceres, relatos, juegos, diseño arquitectónico y lugares relacionados con costumbres o hechos históricos e historias de los sitios poblados” .
Bien merecido y justo es el homenaje que todo el país efectuará en esta fecha a las mujeres y hombres que con su cultura propia permitieron crecer la idea de una nación libre, soberana y a la vez capaz de aprovechar su espacio rural para construir la columna vertebral que daría sostén a la sociedad uruguaya.

Y uno de esos “lugares relacionados con costumbres o hechos históricos e historias de los sitios poblados” son sin temor a equivocación los cursos de agua que bañan la República y que a similitud de venas y arterias se ramifican y alcanzan bajo una forma u otra la extensión de su territorio.

En incontables historias, leyendas o hasta en el mismo origen de un pueblo, de una ciudad aparecerá la imagen de un río, de un arroyo, de una laguna o quizás del amplio océano acompañando el surgimiento o haciendo sustentable, rentable una actividad, una población; el agua bajo sus diferentes denominaciones según caudales y características se hará presente.
No solo se entrecruzan en la historia el ámbito rural y marítimo dando una policromía de oficios, de herramientas, de quehaceres y de relatos dignos del recuerdo, sino que se hermanan desde el comienzo de los tiempos para dar lugar al país del “río de los pájaros pintados”.

Desde la balsa o bote casero que atraviesa un arroyo hasta el más grande navío que cruza los océanos del mundo, se interrelacionan de manera tal, aunque el imaginario colectivo lo ignore, ya sea por desconocimiento o por obvio, que permiten la dinámica existencia del ayer como del hoy tanto del hombre que habita en el interior más profundo del territorio oriental y que transita sus días produciendo los frutos de su lugar, como de aquel que los goza en el punto más distante del orbe.

Desde la salida de los primeros cueros vacunos del lar oriental pasando por la más amplia variedad de productos manufacturados trabajados a mano y sudor, a tambo y criadero, hasta los animales en pie que hoy transitan el acuoso espacio que une continentes y gentes, la actividad rural más pura, amplia y fecunda del ser oriental se ha complementado, se ha completado con la sapiencia que sus hombres aplicaron para dominar y poderse servir de las aguas que bañan de forma generosa riberas departamentales, pueblerinas o simplemente pasos angostos y poco profundos en condiciones naturales, pero que saben embravecerse y profundizarse ante el rugir de los elementos. Lugares recónditos del campo uruguayo que solo los baqueanos y los matreros de otrora conocían sus picadas por donde ganar la otra orilla para trabajar, conducir mercancías o simplemente escapar de algún apuro.

“…iba vaciando los cargueros dentro del bote, y partía río abajo hasta algún sitio imposible que sólo conocían él, los contrabandistas y los gatos monteses.”, expresa Juan José Morosoli en “El balsero”, y agrega “Por la balsa –dos o tres veces al año- cruzaba el vecindario salvando las crecientes”.
Acompañando el relato y su paisaje se nos enseña que “En la noche la costa estaba agujereada por los fuegos de los pesqueros. Faroles de luz viva viajaban por el agua en faenas de pesca a la encandilada, violando la intimidad de las cosas del río” .

La cita del autor minuano nacido el 19 de Enero de 1899 y fallecido el 29 de Diciembre de 1957 si bien es pertinente no es casual, hoy siendo uno de los personajes homenajeados en esta celebración del Patrimonio uruguayo, queremos recordar un hecho que en este 2009 cumple 100 años y que vincula a Juan José Morosoli con el puerto de Montevideo y también con el “mar”, seguramente por vez primera.
En 1909 cursando quinto año en la Escuela “Artigas” de su Minas natal el niño Morosoli obtiene el primer lugar en un concurso realizado sobre el tema “El Juramento de la Constitución”. Este logro fue premiado con la invitación para integrar la comitiva de la ciudad de Minas que viajaría hasta Montevideo con el fin de hacerse presente en un hecho de singular trascendencia para el país todo, como era la inauguración de una parte de las obras del Puerto de Montevideo que habían comenzado a erigirse a partir del 18 de Julio de 1901. El día elegido para la celebración de carácter nacional era el 24 de Agosto de 1909 uniéndose al marco festivo del tradicional 25.
Lo cierto es, que el niño Morosoli, quien ya demostraba su talento y capacidad para desempeñarse en el exquisito campo de las artes, no pudo disfrutar de su merecido reconocimiento de forma completa ya que la promocionada y ansiosamente esperada inauguración de las obras portuarias se suspendería pocas horas antes de su comienzo oficial, programado para las 10 de la mañana, por un in suceso acaecido en las propias aguas de la bahía montevideana. Fue cuando el reloj marcaba algo más de las 6:30 de aquel 24 de Agosto que el vapor “COLOMBIA”, proveniente de Buenos Aires y que presuroso se acercaba al Puerto de Montevideo para poder él y sus pasajeros formar parte de la fiesta que se preparaba en el muelle Maciel, choca con el buque alemán “SCHLESIEN” produciéndose el fallecimiento de unas 100 personas que viajaban a bordo del “COLOMBIA”. La tragedia producida llevó a suspender el acto que encabezaría el propio Presidente de la República Claudio Williman y con ello Morosoli retornaría a su ciudad sin haber podido concretar el principal objetivo de su viaje y el del resto de la delegación minuana.

Es por eso que al cumplirse cien años de aquel momento de la vida del poeta, narrador, ensayista y dramaturgo uruguayo que lo vinculara al particular medio marítimo, el “Grupo Interinstitucional de Fomento de la Cultura Marítima y Portuaria” desea homenajear y recordar a Juan José Morosoli y de alguna manera saldar aquella deuda que el infortunio generara.
El “Grupo Interinstitucional de Fomento de la Cultura Marítima y Portuaria” busca profundizar la Conciencia Marítima existente en nuestro país a través del desarrollo de una Cultura Marítima, cosa se nos ocurre semejante a lo que Morosoli procuró a nivel rural; el escritor en su obra relaciona, con lo ya jerarquizado a nivel colectivo, a mujeres y hombres, trabajos y tradiciones propias de aquello que quedaba por fuera de las ciudades, por fuera del legado histórico reconocido.

Expresó Heber Raviolo, que sus personajes “Son seres sin historia, hemos dicho, o que de alguna manera están ya condenados a quedar fuera de la historia, verdaderos anacronismos en la época del automóvil y del avión, pero, no lo olvidemos, representantes de formas de vida que han tenido miles de años de vigencia y que el siglo XX ha arrinconado en los suburbios de los pueblos o en las soledades de los campos antes de sacarlas definitivamente de la Troya” .

Los habitantes de los escenarios más comunes de Morosoli, campo y suburbios, son para Arturo Sergio Visca “…seres humildes que pululan en los cuentos del autor y que, inicialmente, es posible en muchas ocasiones, caracterizarlos con el nombre de un oficio; esos personajes son monteadores, garceros, chacareros, albañiles, soldados, lavanderas, artistas de circo, rezadoras, peones de estancia, fabricantes de ataúdes, siete oficios” .

Estos dignos representantes de nuestro medio rural y también del ciudadano inmortalizados por Morosoli son los calafates, carpinteros de ribera, remachadores, fraguadores, caldereros, soldadores, mecánicos, sopleteros, torneros, marinos y marineros, pescadores, del también nuestro, medio marítimo. Quienes han sido baluarte y sostén de la construcción de la identidad nacional junto a otros oficios, junto a políticos, profesionales, artistas y prohombres.

Como expresara Marc Bloch en su obra “El Oficio del Historiador”:

“Detrás de los rasgos sensibles de los paisajes, de las herramientas o de las máquinas, detrás de los escritos aparentemente más fríos y las instituciones aparentemente más alejadas de quienes las establecieron, es el Hombre lo que la Historia quiere capturar”. Y sin alejarnos de la obra de Morosoli queremos repasar, de Barrán, Caetano y Porzecanski lo siguiente sobre “la memoria”:
“Ya no sólo en carácter de testimonio, la memoria se quiere entonces como voz de aquellos que no la han tenido: las tradicionales culturas sin escritura acopladas imperativamente al "proceso civilizatorio", las subculturas –al interior de las sociedades contemporáneas- que han estado relegadas a los márgenes…”

En el final citar y recordar a alguien que en este contexto y celebración ha de tenerse también muy presente: Joaquín Lenzina (Ansina).

“¡Patria Oriental del Uruguay!
¡Tierra del charruá y del mar!”


Juan Pedro Gilmes Bello.

2 oct. 2009

Pasado, presente y futuro de la Marina mercante uruguaya.
























La instancia referida a la Marina Mercante uruguaya que nos convocó en Agosto pasado, supo surgir gracias al recuerdo de dos hechos históricos de relevante importancia para la vida de un país que con grandes esfuerzos desde la esfera estatal como privada intentaron forjar primero y sostener luego, una actividad tan compleja como potencialmente beneficiosa, la de la Marina Mercante de Ultramar.
Este recurso de transporte, de traslado de mercancías y productos, este medio de competitividad, de ingresos genuinos, de independencia y soberanía, ha escrito páginas dignas del mejor elogio, a pesar de su dificultosa, tortuosa e inestable implementación en la realidad uruguaya.

El primero de los dos hechos que centran el evento (que se ha prolongado en el tiempo a través de una exposición ya de carácter itinerante) y a la vez sirven de excusa para plantear la temática en tiempo presente sucedió en el año de 1949 en plena posguerra cuando el mundo trabajaba para reconstruirse.

En el lejano puerto de Baltimore en los Estados Unidos de América se hallaba un buque mercante en cuya popa flameaba el pabellón de la República Oriental del Uruguay, el nombre de aquella embarcación era también indicador de su procedencia “GENERAL RIVERA”, este contaba con una eslora de 128 metros, una manga de 17.50 mts. y presentaba 7.134 toneladas. La tripulación del mercante construido a comienzos de la década de los ’40 estaba integrada por 34 hombres y tenía por Capitán a Fernando J. Fuentes.

El “RIVERA” suelta amarras en Baltimore el 21 de Abril de 1949 iniciando un periplo que lo llevaría por Gibraltar, Italia, Egipto, Canal de Suez, Kuwait, Arabia Saudita, el océano Indico, Singapur, Japón, Los Ángeles retornando así a los Estados Unidos y de allí sale para alcanzar el Canal de Panamá el 8 de Noviembre.

El mercante uruguayo y sus tripulantes dan fin a un extenso, duro y agobiante viaje el 17 de Noviembre de aquél 1949 cuando se amarra en el puerto de Mobile, Alabama, en Estados Unidos.
La circunstancia que hace especial esta navegación ocurrida hace sesenta años, es que se convirtió en la primera en que un buque con pabellón uruguayo diera la vuelta completa al mundo.

A la vista de la realidad de la navegación de hoy en día, se acrecienta de forma sensible la gesta consolidada por aquella gente que hoy pretendemos homenajear, las características del buque que navegaban y su modo de funcionar obligan según es razonable pensar, a redimensionar y difundir tan heroico desempeño. Del cual no persistiría hasta nuestros días prácticamente testimonio alguno de no integrar aquella tripulación don Omar Medina Soca, Primer Maquinista del “GENERAL RIVERA”, quien escribiera un libro sobre la travesía.


En segundo lugar nos proponemos rememorar la que fuera la última navegación del buque mercante “TACOMA” integrante de la flota de ultramar de la Administración Nacional de Puertos; como expresara en uno de sus trabajos el Prof. Eduardo Frasca: “El Tacoma inició el 28 de Febrero de 1969 su último viaje desde Montevideo con carga general y graneles al continente europeo regresando con carga general a nuestro puerto el 16 de Junio de 1969 a las 21 y 30 horas, atracando en el depósito No. 8”.
De esta manera, hace hoy cuarenta años, cerrose toda experiencia de trabajo con buques mercantes de ultramar de características similares por parte del estado uruguayo.

El devenir propio de los tiempos actuales de nuestra civilización hace que naufraguen muchos hechos o empresas casi épicas en los océanos de la vorágine, de la aceleración sin medida y de la inestabilidad a que son premeditadamente expuestas las preferencias y necesidades humanas.
El individuo tiende hoy más a integrar una red neuronal de masas que ha preservar el enorme privilegio de poder ser individuo, con capacidades de constructor, inserto en un grupo social.

En tal sentido se hace imprescindible aunar esfuerzos para no permitir que numerosas concreciones dadas en lo habitual, en lo cotidiano, forjadas gracias a la idoneidad y empeño de gente que entre sus virtudes ostentaban una gran capacidad de trabajo, la disposición de aprender y de enseñar, más la habilidad de subsanar contratiempos las más de las veces con ingenio, se desguasen sin dejar testimonio.
La Marina Mercante entendida desde su perspectiva de ultramar fue y es a nivel mundial de una importancia estratégica mayúscula; en el análisis no se puede dejar de mencionar a la Marina Mercante de Cabotaje que con sus bodegas a disposición permite un tráfico a nivel nacional y regional primordial para el sustento de ciudades, puertos, países y medios de producción. En estos últimos años se han desarrollado industrias en suelo uruguayo que hacen necesaria la presencia de embarcaciones que respondan a las exigencias planteadas por los diversos cargamentos que pueden presentarse y a las características de los cursos a navegar.

Es decir, que se plantea manejar una postura global en la heterogeneidad industrial, económica y productiva a largo plazo; evitando el enfoque meramente sectorial y proponiendo un objetivo integrador.


Cabe resaltar en esta breve enumeración en forma particular, la actividad propia de los llamados buques petroleros para el transporte de petróleo, crudo y sus derivados.
Otro medio de aprovechamiento de un riquísimo recurso que cuenta Uruguay es la actividad pesquera.

Como se expresara en la 1ª Convención Nacional de Profesionales de Perú, sobre “Conciencia Marítima en la Educación Peruana”, llevada a cabo este año:

“Un barco Mercante o de Pesca, simboliza la riqueza de una nación marítima”.

No es errado pensar que en décadas pasadas no se le brindó en Uruguay el tratamiento adecuado a esta actividad o que se careció, en la toma de decisiones, de previsibilidad con respecto a las derivaciones económicas, laborales y estratégicas.

Si de objetivos hablamos, diremos que esta intervención alusiva a la Marina Mercante cuenta con tres muy grandes; el primero el ya tratado en los párrafos anteriores, el segundo es el de fomentar una “conciencia marítima nacional” más marcada, definida y que se vea plasmada en los hechos para bien de la sociedad en su conjunto. La referencia al ámbito marítimo no es casual, ni caprichoso, es parte de la idiosincrasia y cultura de este país, para verificar esto basta con solo dar un breve repaso al pasado y detenerse un instante en el hoy de esta tierra de costas y puertos con inmejorables características y con una ubicación geográfica privilegiada.

El tercer objetivo es generar un clima apto para que de la unión de diferentes instituciones, profesiones y ciudadanos se pueda alcanzar la concreción de un espacio que otorgue la oportunidad de trabajar en lo ya expresado, permitiendo el rescate de valores y reforzando el vínculo entre la actividad marítima y la comunidad uruguaya.

Existió y existe un universo de hombres y mujeres, de oficios y profesiones, de producciones y mercancías, de bonanzas económicas y de flacos tramos monetarios, de cultura y tradición, ligados directa o indirectamente a la faceta marítimo-portuario-naval de este generoso país.
En el desafío ya no del futuro, sino del presente, donde es imperioso fortalecer la cultura, la educación, estimular el acercamiento de mujeres y hombres al campo del conocimiento, no pude dejarse a un lado la historia y el presente marítimo de la República Oriental del Uruguay.

En la acción de transmitir y promover conocimiento se está induciendo, como es sabido, a un proceso de aprendizaje y a un involucramiento con las cosas más propias de una sociedad, recurrir a la historia es esencial para interpretar y ubicar en un tiempo y espacio determinados hechos, personajes y a partir de este planteo es que se pueden construir lecturas concretas que bien pueden ser utilizadas en el escenario de la actualidad. Y no hablamos esto solo con referencia a lo estrictamente marítimo sino que además es parte de la medicina, de la ingeniería, de las labores rurales, del quehacer político y de casi toda actividad humana.

Atendiendo lo que se ha establecido de forma natural e histórica, es aconsejable estudiar la factibilidad de insertar de manera más precisa y contundente, a lo que actualmente está establecido, la educación y promulgación de lo propiamente inherente a la actividad marítimo-portuaria-naval y fluvial a nivel nacional, logrando que esté al alcance de todas y todos los uruguayos ya desde tempranas edades, porque este medio es generador de un importante número de oficios y profesiones, además de su enorme potencial como dinamizador y sostén del sistema económico – financiero del país, incluso en las peores coyunturas de crisis nacional, regional o mundial.

Por lo cual es justificable invitar a reflexionar desde estas palabras, para que este sector sea considerado por las principales instituciones y autoridades nacionales como de carácter estratégico, lo que justificaría una fuerte intervención para recuperar una identidad perdida y sacar mayor provecho de las ventajas y posibilidades que nos otorgan las aguas de la patria y su conexión con el mundo.
Esta identificación de actores no es antojadiza, es necesario a este respecto una política de estado.
Con la actividad “Pasado, presente y futuro de la marina mercante uruguaya” se plantea un proyecto mucho más ambicioso, de carácter comunitario capaz de sumar herramientas para el mejoramiento humano procurando preservar, promover y desarrollar la columna vertebral de cualquier grupo social, la CULTURA.

Se entiende, que desde la perspectiva marítimo-portuaria-naval y fluvial se puede incidir de manera sensible en la recuperación patrimonial de los uruguayos redundando en un fortalecimiento de su identidad, de la creación de ciudadanía y por consiguiente colaborando en el desarrollo individual y grupal de las personas. Imagínese, si la implementación física de esta iniciativa cultural se ubica en un entorno compatible con su tema, la potenciación de sus capacidades sería asombrosa y sumaría esfuerzos en el conjunto de programas culturales, turísticos, económicos y sociales que persiguen el aumento de la calidad de vida de los ciudadanos.


Recurriendo a lo expresado por el Sr. Presidente de la Administración Nacional de Puertos, Dr. Ing. Fernando Puntigliano, es hablar de “innovación tecnológica, innovación de la gestión e innovación o renovación generacional”.


El Presidente de la República Dr. Tabaré Vázquez indicó que:

“Uruguay representa el 1.5 % del PBI del MERCOSUR, solo eso, el 1.5 % del PBI del MERCOSUR. Pero maneja, aproximadamente el 65% de las mercaderías de origen no mercosureño que circulan en el MERCOSUR, toda una hazaña. No es un dato menor y en estas circunstancias, es un estímulo y un desafío, el estímulo por los logros alcanzados, el desafío de nuevos objetivos”.

La importancia de lo marítimo-portuario se acrecienta si se piensa en una interconexión tal entre puertos de Uruguay, Argentina y Brasil que sirvan para potenciar los mercados regionales y con un mejor servicio logístico y de infraestructura ser base fundamental para el mejor aprovechamiento de la realidad productiva de América del Sur, capitalizando los movimientos exportadores e importadores.
La Marina Mercante en esto juega un rol preponderante.

Para alcanzar lo expuesto en el sector marítimo hay que trabajar y estimular el progreso en campos como el económico, el tecnológico y también el cultural, sin olvidarnos que Uruguay es parte de América del Sur y de un Mercado Común.

“Julio Caro Baroja en 1973: “Extraño tradicionalismo el nuestro: siempre verbal, conceptual. Nunca expresado en amor material, físico, al pasado””.
Juan Pedro Gilmes.

Pabellon original del Buque Presidente Rivera

1 oct. 2009

Dia del Patrimonio:Elumbé en Las bóvedas

Elumbé con su ritmo contrarrestó el frío del domingo al cierre de los festejos del Patrimonio en Las Bóvedas

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