Se produjo un error en este gadget.

3 ago. 2009

Diálogo Intergeneracional y valorización de la experiencia (1)



Dialogo Intergeneracional y valorización de la experiencia (1)

“Gracias a la memoria se da en los hombres lo que se llama experiencia."Aristóteles

El diálogo, actitud de intercambio de opiniones y de criterios, es uno de los tesoros más grandes que podemos vivir los humanos. Es expresión de la libertad
... (no ubicamos quien lo dijo)



En diálogo con los compañeros, particularmente los más jóvenes, hemos visto como un recelo al proyecto museo portuario, las referencias al pasado, los homenajes a compañeros veteranos, o a los que ya no están, le dan un cierto tufillo a naftalina y alcanfor, cuando no a mausoleo o panteón.

En la misma línea, y de forma mucho más destructiva, están aquellos que no solo descargan sus dardos contra el proyecto, si no que se dan el lujo de menospreciar el pasado y la experiencia en todas sus expresiones, en particular aquella acumulada durante años* por dignos empleados a los que arrinconan sin permitirles participar, o, de manera irresponsable, y por cierto eficaz, promueven que se retiren, acogiéndose a los beneficios de la jubilación, y si te he visto no me acuerdo.


Estas (por cierto dolorosas) consideraciones nos brindan el marco para un primer abordaje al tema del dialogo intergeneracional, revalorización de la experiencia, y de las historias institucionales y personales.


No por trillada es menos cierta aquella frase de que los pueblos ignorantes de su historia están condenados a cometer los mismos errores ...y a costos más elevados¡ . Pero, ¿qué pasa dentro de las organizaciones? ¿Aprendemos de nuestra experiencia o caemos más de una vez en los mismos errores y tratamos de descubrir el agujero del mate cada vez que nos enfrentamos a una situación difícil?.

Para nadie es un secreto que el conocimiento y la manera en que se administra puede convertirse en el factor más importante para trascender dentro de nuestro entorno, lo hemos dicho más de una vez en este mismo blog.

Significa poner al servicio de una organización, cualquiera que ésta sea, la experiencia, las mejores prácticas y los conocimientos de los individuos que la conforman.

No obstante, pese a que el término de Gestión o Administración del Conocimiento (Knowledge Management, nos hace parecer tan “doctos” ¿no?) es otro término trillado entre quienes dirigen nuestras organizaciones, pocas son las experiencias que conocemos de empresas que estén haciendo algo por adoptar esta práctica a nivel nacional y mucho menos a nivel de nuestro microcosmos: la comunidad portuaria.

¿Entonces qué pasa? La verdad, como en muchos otros casos, es que existe una inercia difícil de vencer, sobre todo si consideramos que por muchos años hemos evolucionado sin una orientación hacia la generación, distribución, adaptación y rehúso del conocimiento, particularmente aquellas empresas destinadas en su momento a desaparecer. Difícilmente se gestione o promueva el conocimiento, así como el sentimiento de pertenencia, si el destino de una empresa, como por ejemplo fue el caso de nuestra querida ANP, era la privatización....lamentablemente la inercia continúa, los frenos son de corcho, las cubiertas están muy lisas, y el piso resbaloso.


Se sigue subestimando la importancia de invertir en intangibles tales como la cultura, el conocimiento, la creatividad, la planeación y el diseño de estrategias, sin considerar que en la economía de hoy (¿hay algún término gringo para esto?) tienen un valor muy superior que todo aquello que es tangible. Resulta muy complejo cambiar la manera de pensar de los empresarios como para que pongan el mismo empeño en fomentar y proteger sus activos intangibles, tal como lo hacen con los ladrillos y el hardware. Con su habitual miopía, y "ombliguismo", pierden de vista los altos costos en que se incurre cada vez que no invierten en capital social o cada vez que un empleado se va.
¿Cuánto cuesta recuperar lo aprendido por quien se fue? ¿Cómo garantizar que el aprendizaje y los conocimientos adquiridos dentro de la empresa por esa persona se constituya como un activo de la organización?.
Hay que considerar que ningún programa de capacitación,(sin desmerecerlos) puede transferir la experiencia que sólo el haber metido las “manos en la masa” por años en el trabajo real le da al individuo, se deberían de complementar.

Conforme una organización crece, los costos de no utilizar como referencia experiencias anteriores se multiplican. ¿Alguna vez alguien ha analizado cuanto le ha costado a nuestro país que entre las diferentes dependencias gubernamentales no se comparta el conocimiento?(Ver el proyecto de blogosfera pública).

¿O que en cada cambio de administración, se trate de un club de barrio, un centro comunal, una empresa del estado, una gestión municipal o de cualquier dependencia, se pretenda reinventar todo y se cometan los mismos errores?.


Ahora quien no ha leído artículos anteriores, de este vuestro blog, se puede preguntar que tiene que ver todo esto con el Museo Marítimo y Portuario, pues mucho:
1) Es el museo la mejor herramienta de comunicación intergeneracional, brindando a los jubilados la posibilidad de que sigan de alguna manera conectados con la empresa, ofreciendo su conocimiento, compartiéndolo con los jóvenes, participando, todos, en forma activa .


2) Es el museo la mejor herramienta de inducción, motivación y fomento del sentimiento de pertenencia.


3) Es el museo el mejor testigo del paso del tiempo, guardián del conocimiento y las experiencias, espejo de lo realizado, para bien y para mal, catapultando los aciertos y protegiendo de los errores.


4)Visite los otros articulos, en todos encontrará alguna razon de peso para apoyar el Museo Maritimo y Portuario.

Comentario
(por E. Galeano
)
Aplicaron un plan de exterminio: arrasar la hierba, arrancar de raíz hasta la última plantita todavía viva, regar la tierra con sal. Después, matar la memoria de la hierba. Estaba prohibido recordar. Se formaban cuadrillas de presos. Por las noches los obligaban a tapar con pintura blanca las frases de protesta que en otros tiempos cubrían los muros de la ciudad. Pero la lluvia, de tanto golpear los muros, iba disolviendo la pintura blanca y reaparecían, poquito a poco, las porfiadas palabras.
Carlos Castillo

No hay comentarios.:

Publicar un comentario

Esperamos tu comentario, gracias por tu participación.